jueves, 14 de julio de 2011

Consigna Osvaldo - Les debo el cuento

Osvaldo, escribí un cuento llamado "Martina y los pájaros" con tu consigna "bandada de recuerdos"... pero me gustó tanto que quiero presentarlo en un concurso y exigen que sea 100% inédito, incluyendo internet.
Luego de conocer los resultados del concurso lo pongo aquí, pero quería que sepas que tu consigna fue escuchada.
Greis

ASI LLAMA EL DESTINO A TU PUERTA

Aún era noche cerrada cuando José Lorenzo, el cura del Colegio La Piedad, se arremangó la sotana y saltando por sobre los charcos que se habían formado en el empedrado, por la lluvia caída durante la noche, llegó hasta la puerta del Monasterio.
Edificado durante el siglo XVIII en las afueras de la ciudad, y tal vez por la misma atracción arquitectónica que ejercía, se fue rodeando de casas, comercios y servicios de toda clase. En un terreno de unas cuatro hectáreas, donado por una adinerada familia porteña, el convento eremítico fue construido por nobles artesanos gallegos según planos traídos de España. Por eso lo encontré tan similar a los vistos en Europa.
A la derecha estaba la puerta y la torre del campanario con algunos ornamentos y el reloj en su parte superior.
A través de un pórtico importante se ingresaba al patio; a su alrededor los claustros con arcos de un punto sobre columnas de ladrillos y las celdas individuales de las monjas. La primera, un poco más grande, la ocupaba la Madre Superiora. Varias Santa Ritas ( fucsias y rojas), Rosas, Glicinas y Jazmines que trepaban hasta el techo, junto a los Azahares del aljibe, perfumaban los silenciosos atardeceres monacales.
Detrás, había un segundo patio con habitaciones para las novicias, cocina, comedor y salón de talleres.
Una pared al fondo separaba el convento de la “quinta de las monjas” bien conocida por sus Olivos, Nogales, Almendros, Manzanas rojas y verdes (para la compota), Naranjas, Ciruelas, Vid y tres Higueras casi centenarias, además de varios tablones con hortalizas. En un rincón supo haber un establo, ya vacío.
Del otro lado, se veía un gallinero limpio y poblado, y a pesar de ello, las jóvenes seguían trayendo huevos de regalo los días anteriores a sus bodas, para pedirles a las monjas que rezaran por ellas y que haya buen tiempo en ese día tan especial.
El Oratorio con bancos de madera dura lustrada, pasillos al medio y a los lados, concluía en una tarima con un humilde altar que mostraba sólo un Cristo en la Cruz, un Cáliz cubierto con fina carpeta blanca y a su derecha un atril con el Misal Plenario.
El padre José Lorenzo tocó la puerta con tres golpes seguidos y un cuarto más espaciado como si ejecutara el primer tema de la 5º Sinfonía de Beethoven. Que, según su autor “así llama el destino a nuestra puerta” o como sostiene Vicent Witmman en su libro Más Beethoven: “así llama la Muerte a nuestra puerta”.
Yo, personalmente, prefiero ésta última versión y agregaría: “con insistencia y premura”.
Era un llamado en clave que alguien del otro lado esperaba. El antiguo reloj de la torre señalaba las 2.45.
Lo cierto es que desde adentro nadie preguntó, tal como se acostumbraba: ¿quién es el peregrino que llama a estas horas?.
Muy lentamente, en la oscuridad, el portón se abrió.
Para esa época del año el sol asomaba por sobre el horizonte después que el monasterio comenzara sus actividades.
El patio de los claustros aún estaba totalmente a oscuras. Sólo una pequeña luz de velas encendidas se filtraba por debajo de la puerta del Oratorio.
El cura cerró el pesado portón con mucho cuidado, después colocó el pasador y recién entonces, se dio vuelta para que su boca buscara otra boca.
Delicadamente, ella tomó la mano que el cura extendía y descalza y en puntas de pies, lo guió hasta su habitación.
Pasaron frente a la celda de la Madre Superiora sin respirar siquiera.
Solamente se escuchó el canto del gallo que provenía del otro patio, puntualmente, como todos los días y ladridos de algunos perros por el bajo.
Disponían de tres horas.
Victoria, así se llamaba ella, había ingresado a la Orden por exigencia de su padre, ya fallecido; “para que pudiera resistir las tentaciones del Diablo que está en todas partes y más aún en la ociosidad de las jóvenes, y renunciara a sus bienes particulares; que no comiera carne y que, con el trabajo cotidiano y los rezos diarios lograra salvar su alma.”
Pero ahora, libre de ese mandato, había elegido el camino del amor terrenal.
Eran las 7.30. Faltaban pocos minutos para que el sol asomara cuando el cura sin su sotana, con pantalones negros y camisa oscura encendió las luces del Oratorio.
Ya entraban las monjas para la Santa Misa. Primero la Madre Superiora, después las hermanas y, finalmente, las novicias.
Sólo se escuchaba el murmullo de los rezos y el roce de sus ropas en los bancos de madera.
En el altar, el cura tomó el atril que tenía el Misal Plenario ubicado a su derecha y lo colocó a su izquierda. Era la señal.
Entonces, miró la Cruz, se arrodilló y bajando su cabeza rezó varios Padre Nuestro y Ave María.
Luego, se levantó, giró, miró a los ojos a la Madre Superiora que no entendió esos gestos y sin decir una palabra, caminó hacia la salida.
En el último banco lo esperaba la novicia.
José Lorenzo, que ya no era cura, corrió el pasador, Victoria abrió el portón y tomados de la mano, simplemente salieron.

La sombra del blanco ( Capítulo dos)

▬ ¡Abre Boudica! ¡Abre! ▬. El grito de Dion hizo girar velozmente a Boudica y correr hacia la puerta de entrada. Ni bien abrió, los gemelos cayeron sobre ella, tumbándola. No hubo gesto de lamento de parte de ellos, ni de cortesía. Boudica los miró desconcertada
▬Shhh. Shhhh▬ señaló Amatista con el dedo en la boca. El inmenso silencio destacó el peligro. “Wom Wam Wom Wam…” Ese ruido metálico ya lo conocían.
Amatista corrió la visera del gorro hacia atrás, cómo si eso le permitiera escuchar mejor. Refulgió en la pesada sombra el blanquecino de sus corneas dirigidas a Dion. Temblaba. Apretó enérgica su mano con el fin de infundirle fortaleza. Los REM los habían perseguido. Estuvieron muy cerca, pero no eran ellos lo que la preocupaba. Su cuerpo se despertaba a inquietudes desconocidas, las cuales, no poseían nombre ni palabras que lograran definirlas. , Se sentía desequilibrada y no estaba preparada para ello. Su existir se regía por combinaciones exactas y predecibles. Esa era la clave de su subsistencia. Tropezar con los REM había sido consecuencia de un accionar no responsable. Se había caído y esto, demoró a su gemelo. Posiblemente por esta ebullición caótica que recorría su ser, la necesidad de retirarse de la misión la urgía. Ya lo había manifestado a Boudica, pero ésta fue tajante en su contestación: “Yo sé cuándo termina para mí”
▬Ya se fueron ▬ susurró Boudica
Pasado el peligro, Boudica intentó tomar la mochila que contenía el botín. Dion no se lo permitió. Estiro sus manos marcándole distancia. Su obligación era entregar la mochila a Boudica. Solamente ella tenía la potestad de abrirla y , solo lo hacía en el santuario. Esta vez, él abrió la mochila. Del interior extrajo un pequeño ser luminoso. Amatista se apresuró a tomarlo entre sus brazos con mucho cuidado. El pequeño sonrió y la estancia se iluminó por completo. Las paredes relucieron como nácar y el ambiente se perfumó con un suave aroma dulzón.
Boudica observó con desagrado la escena. Por fin entendía lo que estaba sucediendo. Ante esa inmensidad de luz, el rostro de los gemelos se había transfigurado. Sonreían descaradamente felices. El ser los impregnaba de placer y energía
En un ligero accionar, Boudica arrancó de los brazos de Amatista al pequeño, corrió al santuario encerrándose en el mismo. Los gemelos corrieron tras ella.
▬Nooo Boudica. Noooo▬ gritaban al unísono, mientras golpeaban la puerta desesperados
El santuario no era ni más ni menos que un espantoso nicho de seres luminosos muertos.
Boudica comenzó a despedazarlo sin remordimiento alguno. No permitiría que el maldito asesino, poseyera una sola luz de esperanza
La puerta forzada retumbó estruendosamente en el suelo, apagando gritos con el ruido.

miércoles, 13 de julio de 2011

NERINA STEWART


Cuando los periodistas le preguntan por cualquier tema, una nueva película, el cambio de look o el nacimiento de su hijito, al final del reportaje ella no duda en insertar el bocadillo “Un cariñoso saludo a todo mi pueblo, que los quiero y no los olvido”.

Confieso, en nombre de casi todos, que no nos gusta que se refiera así a esta ciudad que la vio nacer, aunque entendemos que viviendo en esa urbe fabulosa, Pampa del Chañar le parezca un pueblo…hasta de morondanga, podríamos decir.

De manera que nos pareció una buena idea, cuando un tornado no dejó ladrillo en pie y organizamos un Festival Benéfico para los Damnificados, que el intendente la invitara para que fuera la Maestra de Ceremonias.

La Asamblea por la Reconstrucción rugió de alegría al momento de conocerse la noticia: Ella, una figura pública, farandulesca y popular no había dudado en aceptar derrochando palabras de solidaridad que chorreaban mieles de nostalgia.

Ese día estábamos todos, muy cholulos, enloquecidos por verla de carne, hueso y siliconas pisar su tierra prometida pero más aún porque ella nos viera, nos reconociera y saludara. Un hola doña Paca, qué bien que estás Alicia, pero que casi ni te conozco Chicho de grande que estás, como cualquier pariente que hace mucho tiempo que no se digna a visitarnos.

De manera que cuando bajó del autazo toda de rojo, impactante, deslumbrante, brillante y sonriente, nos avalanzamos al grito casi sagrado de ¡Ne-ri-na! ¡Ne-ri-na! ¡Ne-ri-na! Ella levantó una mano para abarcarnos en el abrazo mientras con la otra se golpeaba el corazón.

No miró a nadie a los ojos ni habló con ninguno en particular, tal vez, pienso yo, preocupada por no caerse de esos preciosos zapatos con quince centímetros de taco. Por más que esté acostumbrada a hacer equilibrio no es fácil caminar por nuestras calles, todavía llenas de escombros, así que desilusionados pero comprensivos, la dejamos entrar en el hotel.

Nos desperdigamos como hormigas a las que le han pisado el hormiguero y nos fuimos al club “Amores de Pampa del Chañar” a prepararlo para la gran fiesta, con globos, guirnaldas y flores donadas por las ciudades vecinas. Constatamos el sistema de sonido para que la actuación de chicos y grandes se escuchara perfectamente, los grupos folclóricos, los de rock, las poesías amorosas en la voz grave y querendona de su autora, Felisa, pero sobre todo las palabras de la Maestra de Ceremonias, nuestra Nerina.

Que si vamos al caso, no sé por qué nadie le dijo Nélida, si supongo que así se llama todavía.

Cerca de las cinco de la tarde estábamos barriendo los pedacitos de cable que el desaprensivo Carlitos había desparramado por todo el piso del salón, cuando llegó el intendente con lo que se dice la “cara demudada”.

Se nos aceleró el corazón a los que todavía corríamos con los arreglos finales porque, ojo, hacía poco que había salido de un infarto postornado y otro no se lo iba a bancar.

Sin mucho preámbulo nos comunicó que Nerina nos cobraba…no voy a decir la cifra exorbitante para nosotros, que fue la palabra que usó Pietranera en la radio, porque la Afip se le iría encima y no queremos perjudicarla.

Ahí los demudados fuimos todos.

Hubo diferentes reacciones, lo que se enojaron y dijeron que había que mandarla a la mierda directamente, los que también se enojaron y opinaron que era una desubicada pero no había más remedio que ponerse con la guita porque ya había colas de seis cuadras para entrar y los que no atinaron a nada y nunca supimos qué pensaban.

Había que tomar una decisión, así que resolvimos por los de la Comisión que se habían ido a bañar y llegado el momento, Nerina presentó todos los números con esa naturalidad que da la experiencia y la solvencia propiamente dicha.

El intendente le dio el cheque cuando se bajó del tablón, ella se metió volando en el auto junto con sus guardaespaldas y salió como chumbo para Buenos Aires.

A mí se me soltó la cadena y le grité: ¡La puta que te parió, Nerina, los giles pagaron entrada y donaron fideos para que, al final, a los damnificados les demos dos mangos con cincuenta!

Y no la miré más por televisión.


13/07/2011



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Museo del Ingenio y la Producción Cimereña

En oportunidad de anunciar en este sitio de la existencia de nuestro museo, un lector que se identificó como Lulú manifestó su deseo de conocer más del simpático librito de estudios en exposición.

Sabemos de la experiencia sin par del contacto directo con este objeto único que todavía denominamos libro, aún así copiamos para ella y otros interesados si los hubiera algunas páginas.

Esperamos que les sea de provecho mientras preparamos algunas otras vistas que quizás despierten vuestra curiosidad.

La Comisión de Fomento.






martes, 12 de julio de 2011

RECUERDOS


Hace muchos años, cuando yo tenía  tan sólo cinco años, mi abuelo materno era tipógrafo de una editorial muy importante en Buenos Aires. Juan. Ése era el nombre de mi abuelo. Nos adorábamos. Me hacía viajar por el mundo arriba de sus rodillas, subiendo y bajando montañas, cruzando los mares, caminando por extraños caminos. Recuerdo que yo me reía mucho con sus viajes.
También me regalaba muchos libros para cuando fuera grande. Y me leía muchos cuentos en la hamaca que teníamos en el patio. Él se sentaba una silla y yo en otra y mecía la hamaca doble mientra me contaba historias.
Una vez me trajo un libro, que mucho tiempo supe de la importancia de su autor. “A través del espejo” de Lewis Carroll. Recuerdo que me contó una historia del sueño de un rey, que con mis cinco años no entendí mucho  y le pregunté a mi abuelo qué quería decirme con esa historia y él me contestó que los sueños eran sueños y nada más, que para concretarlos había que hacerlos realidad, que mientras se mantuvieran en sueños cuando despertáramos, desparecerían.
Años después cuando leí  “A través del espejo”, entendí claramente lo que me quiso decir. Gracias Abu.
La historia era algo parecida a esto:

-El rey está soñando. Tiene una pesadilla. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
-La pesadilla es contigo o sea, que sueña contigo. Y si dejara de soñar, de tener esa pesadilla, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su pesadilla, de su sueño. Si el Rey se despertara te apagarías como una vela, porque no existís.

Gracias Abu, pasó mucho tiempo hasta darme cuenta que las pesadillas las puedo hacer desaparecer al despertarme y que los sueños los puedo concretar con sólo actuar.  Fuiste un genio y te sigo amando o te amo más que cuando vivías.

(Historia real. Mi abuelo se llamaba Juan Alessandro. ¡Un gran tipo!)

Consignas

Gentes, actualicé la lista de consignas poniendo mi nombre en lugar de los que se fueron. Si alguno desea ser parte de la lista de consigneros, me avisa y la vamos actualizando.
¡Gracias!

TEMPORADA DE PATOS


Escuchó el portazo detrás de sí y enseguida sus propios pasos enojados golpeando con furia los metros de cerámicos grises que la separaban del ascensor. Debía salir, aunque dudaba de que el exterior fuera lo suficientemente amplio para contener la bronca naranja y negra que le dibujaba rayas de tigre furioso hasta en la cara. Un rugido se gestaba entre sus pechos y trepaba por la garganta con ese entrechocar de guijarros que solo los felinos saben construir desde adentro.

En la calle, el sol le echó por los hombros una mañanita rosada para entibiarle el desaliento. Eso la confortó anónimamente, sin que lo notara casi. Conservaba todavía reproches agrios en los oídos, en la boca se le juntaba el sabor de varios malos tragos que no lograba digerir y en sus ojos verdes se reflejaban, una y mil veces, aquellos, sin una pizca de amor en la mirada.

Sola y con la sensación de vidrios rotos clavados en el alma, de uñas arañando un pizarrón y de chirridos metálicos –de los que hacen apretar los puños–, entendió, como iluminada por una claridad sobrenatural, el concepto hasta entonces negado, la verdad en estado puro: ya no se querían. Ningún pegamento repararía los colgajos tristes que de los dos quedaban, esos que ni sombra hacían.

En la esquina esperó que cambiara el semáforo. Una sensación nada conocida le recorrió la espalda cuando pasó una paloma sobre su cabeza, pensó en saltar para atraparla, quiso la sangre del ave tibia. La distrajo el olor de un río de certeza cercana; le entró manso por la nariz y la obligó –con el semáforo ya en verde– a iniciar un galope elástico hasta la otra vereda. La persistente idea del agua aceleró sus pasos y casi corrió esas cuadras que la separaban del paseo ribereño. Ni siquiera notó las barreras bajas del Belgrano ni el tren celeste de TBA que por poco no le lame los talones.

Caminó, ya más tranquila, por el sendero paralelo a la orilla. El sol bruñía las olitas que rizaban la superficie del río y les daba un brillo de oro al marrón natural de las aguas que torna inútil toda comparación con el mar. Tanto el recuerdo irreparable de la última pelea como la revelación postrera habían quedado atrás, desdibujados, como si le hubieran pasado a otra. La conjunción del agua con el aire agreste le templaba el corazón, la mente, o ambos.

Por el este y desde el medio del río una bandada de patos le pasó por arriba mostrándole insolente el semicírculo hormigueante de sus panzas negras. Los siguió con la mirada, los vio conversar entre ellos como amigos, como compañeros de viaje. Los patos viraron obedeciendo alguna orden muda del líder y se alejaron hacia el sur ascendiendo hasta que debió entornar los ojos para distinguir la hilerita de puntos negros contra el cielo.

Decidió su camino en función de los patos, iba tras ellos. El objetivo le reveló una alegría animal y desconocida. A cada paso sentía la tierra todavía húmeda de lluvia reciente, se sentía flexible, plástica, como si caminara con más piernas o rodara.

Levantó la nariz ancha y bizqueó un poco oliendo el viento, adivinando a los patos que estaban por ahí, sólo un poco más adelante. Abandonó el paso e improvisó una carrera sigilosa que sostuvo sin esfuerzo hasta adentrarse en la sombra hirsuta de pajonales y colas de zorro que bordeaban la laguna verde de camalotes y lentejas de agua. Contuvo la respiración y detuvo el aliento en su boca; no quería su traza en el aire. Entrecerró los ojos amarillos y escuchó el más nimio susurro del agua. Acechaba… Allí estaban los patos, meciendo el agua, en amable camaradería. Casi se le escapa un ronroneo feliz pero se frenó a tiempo, consciente de que ese rumor redondo la delataría.

De la inmovilidad al salto en un segundo, la cola, como timón, guió su vuelo al centro de la reunión de aves que ni tiempo tuvieron de evocar una huida. Aquel rugido antes contenido brotó de sus pulmones de gato grande como un desmoronamiento de rocas.

Un poco más lejos, otros tigres, solitarios como ella, la esperaban para compartir el botín quieto de plumas negras.

Este es un cuento viejo pero como lo quiero mucho me interesaba subirlo a este blog, me da la sensación de que así vence, o al menos lo intenta, al olvido.

Disculpas

Gentes, empecé la reorganización de las etiquetas.
Agregué varios "cuento" y "poema" y agregué una de "otros textos" donde puse los "divertimentos" de Marcelo y alguna otra cosa que no era ni cuento ni poema.
No me di cuenta de que uno de los cuentos que toqué era de Iris, no sé por qué apareció como "publicado" y los otros no.
Pido disculpas, Iris, si leés esto podés borrarlo vos misma usando la misma técnica que indicó Alejandro en "cómo darse de baja". Igual te estoy mandando un mail para avisarte.
Hubo mensajes que aunque tienen etiquetas poco utilizadas o ninguna, preferí dejar cómo estaban para evitar conflictos.
Si alguien no está de acuerdo, simplemente puede entrar y volver a editar el texto en cuestión, modificando las etiquetas a su gusto.
¡Gracias!

CINISMO




Hasta hoy no te conocía. Lo usaste a él para mostrarte.

La mañana amanece fría y gris. La lluvia pega con fuerza en la ventana del dormitorio.
Siempre me asustaron los relámpagos, recuerdo que de chica me acurrucaba en los brazos de papá tapándome los oídos.
Ahora busco protección en el cuerpo de mi hombre que me lo presta por un rato sin dármelo.
Ya estás ahí.

-No te vayas Germán, quedate conmigo.
-Sabés que es imposible. Comenzamos con el balance.

-Está bien. ¿Volvés temprano?

Allí estás otra vez. Te descubro y no me gusta. En esa respuesta inventada, en las manos de Germán cuando pasan por mi pelo en una caricia regalada, en la humedad de su boca cuando deja un beso en la mía con desgano y... sonríe.

Te vi y no pude hacer nada. Estabas instalado, cómodo y relajado. Supe que no te irías, supe además que con sorna te quitarías la máscara que te ocultaba y te revelarías para mí. ¡Exhibicionista!

No lo puedo soportar, no en Germán, lo amo demasiado para verte en él cada día, cada hora. ¡Maldito!...

Te lo dejo. La debilidad de hoy al alejarme, se convertirá en la fuerza de mañana para negarte.



CARTA DE AMOR (Y AMOR)…

Benedetti dijo que si la alegría o la tristeza se animan a escribir una carta de amor es porque en las entrañas de esa noche se abrio paso la euforia o la congoja. Que una carta de amor no es el amor sino un informe de cierta necesidad, de alguna ausencia, que se proyecta como el pobre afluente de un río caudaloso. Antonio Massone dice que esa carta que el otro espera y que en ese momento se imprime, es una desnudez, una alarma que suena. Cortázar en cambio advierte que, puede ser que una carta de amor exprese tan poco que al final no se la pueda ni empezar a terminar de escribir y que lo que digas o no digas, en más o en menos, sobre una u otra cosa, de todos modos significará "una violenta imprescindibilidad hacia el ser amado". Cortázar prefiere entonces que este amor no tenga suficiente forma y que el amar sea como escribir en una pizarra, donde uno inventa al otro y lo dibuja y en donde mañana puede borrarlo. Ernesto Cardenal dice que si yo te pierdo a ti y tú me pierdes a mí, ambos perdemos por igual, aunque parezca que a ti te importa más que a mí, pues tú serás lo que yo más tenía y yo seré lo que tú al final más necesitabas. Francisco Luis Bernárdez se pregunta: …si tan unidas están vuestras cabezas y tan atados van los corazones, que ya concertadas las inclinaciones … ¿porqué se han puesto difusas las naturalezas? Alejandra Pizarnik enseña que mientras uno elije señalar donde la herida y el otro erige la espada del silencio, ambos se hacen nocivos. A todo esto Idea Vilariño dice que si el amor se acaba uno sabrá que ya son las 9 y estirará la colcha con el último aliento del día. Nicanor Parra entiende que pasado el tiempo y ya cavada una fosa entre tu alma y la mía, yo seré ese hombre que una vez amaste, que se detuvo un gran instante ante tus ojos, para soñar un mundo contigo.

Para aquellos que necesitan sentirse amados y realmente no quieren perder su amor, para quienes encuentran en LA RECIPROCIDAD -el elixir- que mantiene y garantiza la fortaleza (y la continuidad).

lunes, 11 de julio de 2011

Cómo darse de baja del blog

Hola a tod@s,

Ciertas despedidas y adioses me duelen –ya me dirigí en privado a aquellas ausencias que me duelen más– aunque no haya fundado con todos sentimientos de lo que yo considero amistad. Pero aprendí a respetar las decisiones de los demás, aunque las considere equivocadas. A los que se van por sus buenas razones, a las claras indiscutibles, les deseo buen viento en la travesía y suerte en la elección.
    
A los renunciantes, abandonantes, bajantes del blog que exigen alguien que los borre les quiero decir que no es necesaria la intervención de ningún administrador para hacer efectiva la baja, que es tan libre como el alta que se hizo oportunamente. Y como la baja es una decisión personal, me parece que hacerla efectiva corresponde al interesad@, salvo que haya otra intención en manifestarlo.

Para darse de baja del blog (y de cualquier blog de la comunidad Blogger):

a)     abrir su sesión del blog;
b)     pinchar “nueva entrada” (recuadro del blog, arriba a la derecha);
c)     en la ventana que aparece, pinchar “configuración”;
d)     en la nueva ventana que se abrió, ahora buscar la solapa “permisos” y pincharla;
e)     finalmente pinchar “eliminarte de este blog”, aceptar, y ya está.

Hasta donde sé, esta acción es irreversible para la cuenta de correo con la que se abrió la de usuario en el blog, no obstante y dado de baja se podrá seguir leyendo los cuentos y comentarios, pero no se podrá subir ningún texto ni comentar los publicados de forma abierta.

Un saludo a tod@s  

TAN GRANDE

Daniela camina trancos largos y apurados. La casa frente a mí, frente al mar, tiene tres ventanas que me miran. Siempre que no se escondan detrás de las paredes entre los ventanales, los veo. Para ser sincero no sé qué significan los conceptos “atrás” y “detrás”; los uso para referirme a cualquier cosa que desaparece de la acción. He aprendido mucho. Por ejemplo, sé que si Daniela parte caminando desde la cocina que está en la ventana a mi izquierda, desaparece detrás de la pared hasta que aparece, de pronto, en la ventana del living. Cuando decide ir hasta el dormitorio, que se ve desde la tercera ventana, la primera a mi derecha, la veo emerger desde atrás de la pared que divide los ventanales del living y del dormitorio. A Mario solamente le veo los pies, sé que fuma en pipa por el humo y sé que escucha música por el movimiento acompasado del pie en el aire. Se pelean en la ventana del living, duermen en la ventana del dormitorio y Daniela cocina en la ventana de la cocina. Imagino que la casa tiene una entrada por detrás pero no la veo, imagino también que la casa tiene una cochera porque muchas veces he visto aparecer desde la colina de la izquierda, mí izquierda, un auto rojo que los trae a los dos hasta la casa. Después de que el auto desaparece detrás del edificio, Daniela y Mario aparecen juntos en la ventana del living. Daniela desaparece y aparece en el dormitorio donde se cambia de ropa, luego de aparecer rauda por unos instantes en el living aparece en la primera ventana que es la cocina. Mario nunca se mueve del sillón y de detrás de su pipa de la que sólo veo el humo y de Mario sólo los pies y un pedazo de su pierna.
Las ventanas tienen unos trapos que a veces las cubren, los despliegan cuando hay mucho sol pero no sé si soy yo o el viento y entonces las soplo y las soplo hasta que Daniela las elimina haciéndolos desaparecer detrás de las paredes.
Me resulta imposible imaginarme, a mí que soy tan grande, qué cosas ocurren, si es que ocurren, detrás de las paredes. Más de una vez he pensado que Daniela era capaz de morirse luego de cruzar una ventana y volver a nacer, crecer y vestirse igual que la de la ventana anterior cuando aparece por la ventana siguiente. El tema del tiempo es un problema para mí, porque no sólo soy grande sino que soy inmune a su paso incesante porque sé, de una manera extraña, que hace mucho que miro la casa del mar y de una manera aún más extraña que la seguiré mirando. No soy una imagen móvil de la eternidad como dijera ayer un hombre extraño. Me muevo, tengo el color del cielo y a veces me enojo. No creo que Daniela y Mario estén mucho tiempo en la casa, en mi mañana ellos desaparecerán y la casa será sólo escombros informes y más tarde será nada.




PREGUNTA

¿Qué nos pasa?...

Es tal el grado de incomprensión y de intolerancia que nos habita que no podemos escuchar al otro, ese otro que es diferente a mí y es por eso que piensa y siente distinto. Qué no está mal que así sea, por el contrario, comprender esto me ayudaría al replanteo, por ejemplo: ¿busco en el otro la perfección cuando yo soy tan o más imperfecto? La perfección no existe.

Tampoco tengo ganas de seguir en este blog en el que se ha perdido de vista el fin que nos convocara en un principio. Tener un espacio para volcar la pasión por la escritura y compartirla con un par.

Greis agradezco tu ofrecimiento y tu voluntad para llevar adelante este espacio. No estoy de acuerdo con tu proceder en cuanto al mismo. Con los años aprendí que a la gente que se quiere hay que aceptarla con sus virtudes pero también con sus defectos. Me duele la renuncia de Daniel, Dante, Adela, Nuria y Mercedes. Me voy con ellos, los quiero.

Iris.

¡Adiós!

Es una gran pena para mí, después de todo lo que lucharamos desde los tiempos del foro de Cuentos de La Nación, para mantener un lugar que fuese: creativo, que diera placer entrar en él y en el que reinara el respeto; tener que despedirme. No me siento identificada con este espacio. Mis sentimientos y mi razón, me hicieron decidir antes de lo pensado. Solicito a la administradora, que me dé de baja y que se retiren todas las fotos o videos donde aparezco.
Envio un cariño a los cimereños, y les digo:
¡Chau!
Alicia.

RENUNCIO, SIN PODER CREER LO QUE LEO AQUI HOY...

Hace ya mucho años, alla por el 2005 sino mal no recuerdo me encontré con un foro de escritores al que me unì porque hacian algo que a mi me gustaba y disfrutaba de ser parte de ello...
Hoy debo renunciar a este blog, porque nada de lo que leo tiene que ver conmigo, no tiene que ver ni con lo que yo pienso ni como yo actuo, asi que no teniendo ya nada mas que ver con lo que se escribi aqui... debo seguir mi camino que seguro nada tendra que ver con egos que chocan en peleas sin sentido... y donde el lastimar al otro sea el unico fin. Esto es lo que leo hoy en el blog.
Me duele, es verdad porque más alla del encuentro intelectual uno se encuentra con personas a las que le toma aprecio, con las que nace una amistad en el mejor de los casos, con quien nace una afinidad en otros casos, pero no deja de ser un encuentro con otro.
Les dejo mis saludos a todos.
y espero que quien administra este blog me de la baja.

La sombra del blanco ( Capítulo Uno)

Ana Art pide unos segundos más antes de ser introducida en la cápsula. Pero no se trata de un atisbo de debilidad lo que la lleva a hacer detener el complejo mecanismo del laboratorio subterráneo de la fundación. Desliza su índice por el párpado inferior izquierdo y oculta la última lágrima que se juró dejar en libertad. Tiene dos motivos encriptados en su corazón de madre para someterse a la máxima prueba”. La memoria de sus dos hijos es como una gran turbina que ha empezado a girar lentamente y que poco a poco… ▬ ¡Boudica! ▬gritó ▬, aunque nadie escuchó.

Boudica, tenía absolutamente claro cuál era su misión. Pero en un territorio inasible a la mirada, hostil al conocimiento y estéril al deseo profundo de gran victoria., necesitaría ayuda. Los gemelos isómeros Dion y Amatista, serían los aliados adecuados para el efectivo cumplimiento del objetivo. A pesar del aspecto aniñado y frágil, los gemelos manifestaban ser exquisitos cazadores. Cazadores de oficio, con todo lo asombroso y escabroso que implicaba ese hecho.

En ese lugar, en ese mundo, el tiempo no existía. Y si existía, era imposible calcularlo. Todo era inestable, extraño, impredecible. Intermitentes tormentas eléctricas creaban la sensación del día y, profundas oscuridades pobladas con perversas criaturas depredadoras, marcaban supuestas noches. Los REM eran las criaturas más perversas y crueles de esas noches. Con pesado andar metálico trituraban a su paso lo que existiese a su alcance. Solo el refugio los protegía de esas bestias apocalípticas. Alguna que otra vez, cuando las noches no eran tan densas, Boudica pudo observarlos. Eran tan invisibles y devastadores como viento huracanado, con esa incomprensible dualidad de lo etéreo develado en formas que son aberrantes por no ser propias. El aquelarre producía desenfrenadas estampidas que hacían temblar hasta el punto más recóndito de ese universo

Construyeron el refugio, por seguridad, lejos de las redes comunicacionales, lo que dificultaba maniobras y traslados. Tenía una extraña forma acaracolada-símil una oreja- con tres ápices largos y finos en la parte superior que parecían herméticamente cerrados, sin embargo eran los ojos del refugio: Tubos operculados con fibras especiales que emitían fotones. Permitían una visión del exterior en 360°, perfecta y vívida. Los fotones eran recibidos por la materia exterior que de inmediato los volvía a emitir hacia el refugio, causando una reflexión fractal pixelada, hasta el máximo horizonte. Una nítida copia de la realidad- dirigida-, que opacaba cualquier plano

Tres entradas falsas presidían a la correcta abroquelada con tres pesadas puertas. En su interior, una larga y laberíntica caverna, escondía la sala de reunión, tres habitaciones y un santuario, al que solo podía acceder Boudica ,

La noche cayó inesperada y densa como brea líquida. Dion y Amatista aún no habían llegado y un tonto sentimiento de abandono crecía en ella con el mismo ímpetu de la duda cotidiana. ▬<< ¿Volverían esta vez?>>▬, se preguntaba. El peligro no solo anidaba fuera de refugio. Dos hechos postreros habían llamado su atención y obligado a estar alerta: La mirada gélida e impersonal de los gemelos poseía un reflejo distinto, un brillo que antes no existía. Luego, la urgente pregunta de Amatista “¿Cuándo terminará todo esto?”.

▬<< Debo estar atenta >>▬ se dijo. Luego de trabar la última puerta del refugio, despidió el recelo por la boca en una quejosa y entrecortada exhalación-. ▬<< Difícil arrancarlo de las entrañas>> ▬pensó. Su cuerpo retrucó la acción, con un vertiginoso espasmo que la estaqueó a la pared convirtiéndola en fácil blanco para las filosas flechas de la memoria. Mordió sus labios fuertemente. Tan fuerte que un hilo de sangre brotó inmediatamente, distrayéndola. En ese tiempo y en ese lugar, Boudica sabía que no habría más recuerdos que el de su nombre. Todo lo valorado y lo perdido estaba hecho carne en ella. Pasado, presente y futuro eran un todo en su sangre.

La oscuridad era total, pero Boudica en ella se movía como gato. Había nacido para estar en las sombras. Eran ellas, absurdamente, sus victorias más preciadas aunque fuesen infierno y desazón. Caminó unos pasos por el salón circular y se perdió por un túnel lateral que conducía a las habitaciones.

No muy lejos de allí, Dion y Amatista corren. Ese era su trabajo: cazar, confundir, huir. Amatista ya no sentía satisfacción en ello. Una rara sensación desconocida la estaba poseyendo. Lo que antes era claro y preciso, se había convertido en un peso oscuro y confuso que le quitaba efectividad. Dion cargaba en su mochila el botín y no parecía sentir lo mismo . De algún modo supo que Dion daría la vida antes de entregar lo que guardaba en la mochila

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domingo, 10 de julio de 2011

Adela

   Adela, te respondo por acá porque así puedo remarcar las cosas sin usar las mayúsculas que me resultan muy agresivas. Obviamente, sólo responderé la parte de tu mensaje que me concierne.

   Hay cosas que no sabés y que me gustaría aclararte.
   Te cuento, ahora, mi versión de los hechos y cómo viví yo toda esta crisis.

   Hace un tiempo Daniel mandó un mensaje diciendo "¿Dónde están los cimereños?", preocupado porque no había muchos cuentos en el blog. Días después de ese mensaje, se propuso como administrador "a partir del 10 de julio y por 60 días." según el mail que vos misma me mandaste.
    Sin embargo, el 30 de junio amanecimos con nuevo fondo.
    Yo tengo por lo menos DOS mailes de Daniel respecto a ese tema:

   30 de junio: "Me puse a investigar en esto de manejar el blog, y sin proponérmelo (estaba probando) le cambié la fisonomía, fijate si te gusta, si no es así, la vuelvo a como estaba antes" (a lo cual le respondì "Yo prefiero el fondo anterior u otro similar, liso, de colores claros tirando a neutros y más discreto (para entrar desde la ofi)  que me resulta más fácil de leer por un tema de contrastes con las letras.").

   8 de julio: (cuando se quejaba de que no lo comprendían ni apreciaban sus esfuerzos) "Simplemente cambié los colores para despertar un poco a los autores dormidos, y propuse ordenar las etiquetas. "

   ¿Cómo? ¿No era que "sin proponérselo" había cambiado los colores?

   Además, si no te copió en el mensaje del 30 de junio porque (supongo) ya no eras parte de la administración... ¿Para qué te incluyó en el otro, una semana después? Te digo lo que sospecho: porque sabía que necesitaba tu apoyo y que se lo ibas a dar.

   Entre esos dos mensajes el blog estuvo patas para arriba con "anuncios", "informes" y  "comunicados de la intendencia". Yo lo veía como a He Man, levantando la espada y gritando "¡Ya tengo el poderrrrrr!".  Quiero creerle cuando dice que fue parte de una broma que no entendimos, pero si así fue, entonces él tendría que haber explicado la broma porque hubo muchos que no nos reímos. A mí me sonaba tremendamente autoritario y cada informe me recordaba los "Comunicado número 1" de negros tiempos.

   Vos administraste este blog por cinco meses sin que hubiera conflictos, ni discusiones, ni "comunicados" ni que tu nombre apareciera como "administradora". Hiciste cambios pequeños que no fueron cuestionados por nadie.
    Daniel estuvo UNA SEMANA y logró que el 70% de los mensajes (por lo menos) fueran de conflicto, formando bandos a favor o en contra de su gestión, y que tres miembros (casi cuatro) pidieran ser dados de baja. Y de ellos, dos, por lo menos, no eran "enemigos" de Daniel (Dante y Alejandro).

  No es cierto que estuvo sólo y sin guía. Había montones de cimereños a los que, en su rol de administrador, era su obligación escuchar. Uno o dos manifestaron su agrado con el nuevo formato, por lo menos tres nos manifestamos en contra. "Democracia y tolerancia".  No importa si de esos tres había dos que Daniel considera "enemigos". Si sos administrador tenés que administrar para todos. Punto.
Vos misma le dijiste que "te faltó acaso, Daniel,  contar hasta un millón y responderles de otro modo, justamente, porque te expresabas en tu calidad de administrador. "
   Recibió bastantes opiniones acerca de los colores y de los "comunicados". E hizo oídos sordos simplemente porque venían de gente que él no quería en el blog y a la que aprovechó la primera oportunidad para echar. Eso, para mí, es abuso del rol.

   En el mismo mail del 8 de julio, Daniel dice: "En las actuales circunstancias he llegado al límite de mi paciencia, no por los agresores pues nada me importan, sino por los silencios, y como dicen por allí, hasta aquí llegó mi amor." Releelo, estás copiada.
  
   Eso, luego de haber renunciado públicamente el 6 de julio.
   Entonces, no entiendo la queja de que haya removido sus permisos de administrador "sin mandarle un mail" y el sentimiento de que traicioné algún contrato.
  
   Además, hubiera sido un mail que yo no soy capaz de escribir en tres minutos. Cuando escribo algo a alguien, me tomo el tiempo para decir exactamente lo que quiero decir. Leo y releo, cambio palabras, pienso en cómo será tomado. Si le mandaba un mail diciendo "Ya no sos administrador" y nada más... ¿en qué hubieran cambiado las cosas al final?

   Si Daniel quería despedirse (como lo hizo) no necesitaba permiso de administrador.
   Pensalo, Adela. ¿Para qué necesitaba el permiso de administrador si lo que quería era "despedirse de la función"? ¿Acaso no mandó su mensaje de despedida? ¿Acaso quería volver a cambiar los colores, echar más gente? ¿Qué quería hacer como administrador que "no lo dejé porque lo eché sin avisarle"?

   Y si hoy lo di de baja (cosa que no hice con nadie que me la haya pedido antes) es simplemente porque temo su reacción si no lo hacía. Todavía recuerdo los "mensajes putiadores" que mandaba al foro de LNOL en los últimos tiempos tratando de que lo dieran de baja. No quiero eso en Villa Cimera. Por las dudas, lo eliminé como colaborador del blog.

   Creo que Daniel es un provocador que necesita del conflicto. Creo que los que lo acusan de manipulador son los primeros en caer en sus manipulaciones, dándole alimento a cada pequeño fuego que él enciende en vez de ignorarlo y dejar que se extinga solo. Creo que él está convencido de que su método es el mejor para cualquier cosa que se haga. Creo que como la gente no respondió a su convocatoria de "Dónde están..." en la forma que él esperaba, pensó que siendo administrador podría "despertar a los cimereños", o sea: Hacer que escriban porque él no se bancaba la escasez de cuentos (que pidió pero no comentó, dicho sea de paso).

   Quiero creer que estaba bien intencionado. Y quiero creerlo porque además de los cambios mandó un mail a todos los ex-foristas para que entraran de nuevo al blog. Espero que ninguno haya huido despavorido al ver el nivel de agresión que hubo en esta semana. 

   Siendo un provocador, Daniel no pide disculpas. Por lo menos, yo no recuerdo un mensaje público diciendo "me equivoqué, lo siento". Y si lo hubo, no estuvo acompañado de la actitud correspondiente (bajar el tono, no responder, no provocar).  O sea, si hubo disculpas y yo no las registro, fueron un gesto hueco. 
    Lamentablemente, Daniel borró todas sus intervenciones y ni vos ni yo podemos respaldar lo que decimos de sus disculpas escritas. Pero yo sostengo que si las hubo, fueron huecas y en realidad esperaba a que "nos acostumbremos", no había voluntad de cambiar nada en el sentido en el que algunos cimereños pedían.

   No voy a darte de baja, Adela. Si no querés escribir más en el blog, no lo hagas. Prefiero dejarte la puerta abierta por si, alguna vez, tenés ganas de volver. Y confío en que le des otra vuelta más de tuerca a tu decisión luego de leer mi punto de vista.

   Sea lo que sea lo que hagas, de todo corazón te agradezco la buena onda, la buena voluntad y predisposición que tuviste siempre para con todos nosotros.

   Por lo pronto, te dejo un gran abrazo y la esperanza de que volvamos a encontrarnos pronto en las calles de Villa Cimera, porque vos hiciste muchísimo por este pueblo.
Greis

DESPUÉS DE HABER PENSADO, SÓLO DECIR...

Ante todo, muchísimas gracias Greis,  por  el esfuerzo que  hiciste al abrir aquel día  un blog que nos alojase,  a quienes  desalojados de otro ámbito, decíamos que  intentábamos escribir  con el espíritu de compartir.  Muchísimas gracias.
En cuanto a tu pedido Greis: “A todos los que quieren irse: Les pido que lo piensen”. Y tu observación “Más allá de eso, creo que podríamos llevar esto a mejor término si en vez de contestar "en caliente" nos tomamos unas horas para darnos tiempo a calmarnos y así bajar el tono de la respuesta”
Sabés, creo que si no lo hubiera pensado,   hubiera seguido en  este pequeño terruño, al que sentí, pertenecía.  Pero, lo pensé muchísimo, leí y releí,  y está visto que tanto pensamiento y tanto análisis de la cuestión,  nos lleva a distintos puertos a los humanos. Así somos, qué se va a hacer. Será porque siento que le puse yo,   fichas de varios colores a este pueblo, que,  se me han ido las ganas a la luz de los acontecimientos de público conocimiento,   cuando  se produjeron a posteriori de los mismos,   situaciones que  a mi exclusivo modo de sentir y de pensar  generaron como una catarata,   el proceso de desgano.
Los hechos,  los veo yo de este modo: Hubo una  única persona que,  habiéndose  informado a  los usuarios del blog,  sobre  la necesidad de  cooperación  en  la administración a tu cargo Greis, después de  varios varios varios varios varios varios días,  se ofreció, insisto,  una única persona, para colaborar, agregando esta persona, “si alguien me dice cómo” , lo que implicaba  a mi entender que  ahí mismo ya estaba reconociendo  ante todos, su no saber, su inexperiencia  al respecto y, conjuntamente con ello su voluntad de dar. Hizo, rehizo, volvió a rehacer a modificar y rehacer, a modificar y rehacer, sin que se le diera respiro…, disculpándose varias veces por los cambios a ir definiendo.  Es cierto que   a mi  entender,  reconozco que  “su  forma de decir”   no  ha resultado  adecuada en algunas de sus intervenciones.
Es cierto también,  que como administradora   con todas  tus  facultades Greis,   viendo vos como veías a diario los mails  con los comentarios de los usuarios, expresándose al respecto cada uno con sus propias formas, no le enviaste un mail   a quien estaba colaborando en la administración, para que  modificara el modo,  ni  mediaste directamente  tampoco en el blog  parando las agresiones del otro lado.   Sé que tenés mucho trabajo,  y lo sé bien porque  siempre lo has dicho. 
Creo sin embargo,  quizá  porque  ya soy grande  –y sé  perfectamente  que un mail a quien se había ofrecido  para colaborar, o a quien fuera, diciéndole que  modificara la forma,  o lo que fuera que vos has observado públicamente en el blog–   te hubiera insumido  como a cualquiera,  dos minutos, tres quizá.  
Sencillamente  a mi exclusivo modo de ver, correspondía eso :   enviarle un mail a quien  –aunque en todo se hubiese equivocado,  se llame como se llame o tenga la personalidad que tenga–  se había ofrecido momentáneamente y espontáneamente,  para  colaborar  con la administración del blog, es decir con vos, en este caso.    Porque somos grandes, un mail brevísimo cortito, privado y persona a persona. No por una notificación pública,  y además de  ese tenor,  sin que  la persona destinataria de tu decisión, quien intentaba colaborar, lo supiera.  
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Pero, hay formas y formas, y todos somos diferentes.
Veo por lo que decís Greis,  “todos acuden  a mí, como si fuera la maestra siruela”, y sí, es así, ¿qué esperabas Greis? son los costos de administrar un espacio que se crea,  que a veces da sinsabores, muchos,  y otras veces,  satisfacciones. Habrás visto como lo he leído yo,  lo agradecida que contigo está la comunidad por tu proceder.  Un espacio donde además de tener algunas  tácitas obligaciones,  también se tienen amplias facultades de decidir los cómo.   
En paralelo, y  sumando para restar ganas,  he leído   también todo  lo que expresás José,  reapareciendo  ahora, después de … ¿hace cuánto?  con tu modo  tan singular como repulsivo  de decir “Mi primera idea era… pero muchos compañeros me expresaron por mail sus dudas y su impaciencia en cuanto a su recuperabilidad”, y sí,   ¿qué esperabas  José? , cuando se asume el rol que desde hace muchísimo tiempo atrás venís invocando, hablando por los demás, me refiero a tu rol  de pater familia,   deberías saber que,  como tus “compañeros” a los que aludís,  no alcanzan a ser  sui iuris,   siempre dudarán  de lo que fuera, y encolumnados  seguirán tus pasos,  simplemente por su calidad de alieni iuris.
En paralelo, y sumando también para restar ganas,  he leído también las intervenciones de lo que parece ser  un sujeto de derechos, Anónimo,  que sin privarse de  destilar lo que fuera que tiene acumulado, vaya a saber desde cuándo –por todo lo que invocó– acomete  desde la oscuridad, ante un conflicto del blog donde todos, excepto el Anónimo,  tenemos cara y voz,    tirando la piedra y escondiendo la mano,  y diciendo  detrás del telón,  regocijándose  con la buena acogida de parte de la vecindad, en eso de revolcarse en la mugre de la oscuridad.    Que digas, vos,   Anónimo,  que no dejabas comentarios a los cuentos que te gustaban (entre ellos los míos, ¡qué honor…!)   porque te daba miedo,  me hace reír.  ¿Sabés por qué Anónimo?  Porque soy grandecita, en un tiempito nomás, voy a cumplir 54 pirulos. Imaginate… ¿Cómo es que a alguien le da miedo comentar los cuentos  que le han gustado,  y entonces  en un blog de cuentos, los cuentos  no los comenta porque eso le da miedito,  pero  no le da miedito, intervenir para destilar?  Te llames como te llames  y seas quien seas, lo tuyo se parece a un fraude. Un fraude  bien acogido, por cierto.

¿Qué se va a hacer?...
En vista de lo que arriba dije,  percibo  lo que  subyace  por estos lares,  de un modo tal,  que hace que  no me guste  pertenecer,  ni que con este ámbito  para nada se me vincule, por eso he retirado mis textos  y  por eso también  a quien sepa cómo,  le pido que ayude a Greis si es que ella no puede,  a retirar las fotos  donde mi imagen aparece, y que fueron colgadas  por la administración del blog.
Lo último y acaso lo más importante, mi deseo: las mejores musas para todos aquellos que se sirven de este ámbito para la escritura de textos literarios,  o para  comentar los textos literarios que  aquí se escriben.
Saludos,
Adela

NINOSHKA

NINOSHKA
Corría  el primer mes del año 1971 y toda mi familia iba de vacaciones a San Bernardo, como siempre. Alquilábamos la misma casa, llegábamos el 2 de enero y nos quedábamos hasta terminar febrero. Éramos un montón: mi mami, mi papi, mi hermano y mi tíos y mis cuatro primas. Por supuesto, que papi y mi tío iban y venían los fines de semana, porque tenían que trabajar. Pero ese año, descubrimos que había un lugar nuevo en la playa. Era una choza erguida sobre 6 pilotes y toda cubierta de paja: techo y paredes. 
El primer día de playa, pasó un joven barbudo con su guitarra invitándonos a ir por la noche a “La Cabaña del Oso”, que no era otra que esa choza. Se dirigió a mis padres y a mis tíos y les contó que le encantaba la música y poder compartirla con amigos. Mi papi dijo que esa noche iríamos todos a su cabaña. Y así fue. El batallón después de cenar, partió caminando, hasta “la cabaña del oso”.  Éramos los únicos que estábamos en el lugar.  Adentro, sentado en una banqueta y tomando vino barato, estaba cantando el barbudo de la playa. A su lado, estaba una perra ovejera alemán que evidentemente había parido hacía muy poquito, con tres cachorritos mamando de sus tetas con fruición. Recuerdo que el barbudo dejó de cantar y nos ofreció sentarnos en unos almohadones que había en el piso y nos preguntó qué queríamos tomar: limonadas, cocacola o vino Toro Viejo. Hechos los pedidos,  el barbudo nos sirvió todo en vasos de vidrio que no eran más baratos porque no existían. Pasamos una noche espectacular, cantando todos con el barbudo, que nos dijo que lo llamaban “El Indio”.  Al partir, mi papá lo invitó a almorzar a nuestra casa al mediodía siguiente, ya que como todos los domingos comeríamos los típicos ravioles amasados por mi mamá y mi tía y obvio, previamente la picadita con vermut. Y así fue, comimos y mientras comíamos, “el Indio”, nos contó un poco de su vida. Sacó la guitarra y cantó, pero todos teníamos una pena inmensa después de haber escuchado su historia. Recuerdo que cuando se despidió mi papá le recomendó que pusiera más bebidas en la “choza” y le regaló dos botellas de güisqui, con la condición que él no se las tomara, sino que las vendiera y que seguramente le iría mejor si moderaba su adicción al alcohol.
A partir de ahí, durante dos meses, fuimos todas las noches a la Cabaña , que día a día tenía más concurrencia. El Indio, cantaba y cantaba. Nosotros, o sea mi prima Nora, mi hermano y yo le ayudábamos como mozos. Cuando volvíamos a nuestra casa nos reíamos a carcajadas porque jamás nuestros padres nos hubieran permitido ir si no fuera porque “El Indio”, los había convencido que era un buen tipo. Mis primas mayores no iban nunca porque el lugar era aburrido para ellas que estaban en plena época de baile en discotecas. Nora y yo teníamos 14 años y mi hermano 11. ¡Unos niños!
En eso dos meses, nos enamoramos una de las hijas de su perra, Ninoshka, y yo. Entraba a la Cabaña y ella corría a buscarme. “El Indio” nos cuidaba noche a noche y éramos sus amigos.
Así llegó el 28 de febrero y él vino a despedirnos a nuestra casa. Traía en sus manos a Ninoshka. Me la regaló porque él sentía que debía ser mía. Mi sonrisa y me felicidad podría haber cubierto nuestro mundo.
Al Indio no lo vi más personalmente. Lo vi en la tele y me enteré de quién era y del éxito que tenía. Era Facundo Cabral. Un gran tipo, generoso, cálido, divertido y amigo por sobre todo.
Ninoshka vivió conmigo hasta que me casé. Al año murió, con 11 años. Pero nunca me voy a olvidar que cuando volviendo de mi vijae de luna de miel, mi mami que habìa hecho una reunión, al ver que me iba, bajó corriendo las escaleras y se metió en el Fitito de Abel, mi marido, para irse con nosotros.
Hoy siento lo mismo que cuando la dejé. Dejé ir a un amigo por obligación, no por falta de amor.
Te quiero Facundo.

(Historia real de cuando yo tenía 14 y Facundo Cabral 24 años)