jueves, 14 de julio de 2011
Consigna Osvaldo - Les debo el cuento
Luego de conocer los resultados del concurso lo pongo aquí, pero quería que sepas que tu consigna fue escuchada.
Greis
ASI LLAMA EL DESTINO A TU PUERTA
Edificado durante el siglo XVIII en las afueras de la ciudad, y tal vez por la misma atracción arquitectónica que ejercía, se fue rodeando de casas, comercios y servicios de toda clase. En un terreno de unas cuatro hectáreas, donado por una adinerada familia porteña, el convento eremítico fue construido por nobles artesanos gallegos según planos traídos de España. Por eso lo encontré tan similar a los vistos en Europa.
A la derecha estaba la puerta y la torre del campanario con algunos ornamentos y el reloj en su parte superior.
A través de un pórtico importante se ingresaba al patio; a su alrededor los claustros con arcos de un punto sobre columnas de ladrillos y las celdas individuales de las monjas. La primera, un poco más grande, la ocupaba la Madre Superiora. Varias Santa Ritas ( fucsias y rojas), Rosas, Glicinas y Jazmines que trepaban hasta el techo, junto a los Azahares del aljibe, perfumaban los silenciosos atardeceres monacales.
Detrás, había un segundo patio con habitaciones para las novicias, cocina, comedor y salón de talleres.
Una pared al fondo separaba el convento de la “quinta de las monjas” bien conocida por sus Olivos, Nogales, Almendros, Manzanas rojas y verdes (para la compota), Naranjas, Ciruelas, Vid y tres Higueras casi centenarias, además de varios tablones con hortalizas. En un rincón supo haber un establo, ya vacío.
Del otro lado, se veía un gallinero limpio y poblado, y a pesar de ello, las jóvenes seguían trayendo huevos de regalo los días anteriores a sus bodas, para pedirles a las monjas que rezaran por ellas y que haya buen tiempo en ese día tan especial.
El Oratorio con bancos de madera dura lustrada, pasillos al medio y a los lados, concluía en una tarima con un humilde altar que mostraba sólo un Cristo en la Cruz, un Cáliz cubierto con fina carpeta blanca y a su derecha un atril con el Misal Plenario.
El padre José Lorenzo tocó la puerta con tres golpes seguidos y un cuarto más espaciado como si ejecutara el primer tema de la 5º Sinfonía de Beethoven. Que, según su autor “así llama el destino a nuestra puerta” o como sostiene Vicent Witmman en su libro Más Beethoven: “así llama la Muerte a nuestra puerta”.
Yo, personalmente, prefiero ésta última versión y agregaría: “con insistencia y premura”.
Era un llamado en clave que alguien del otro lado esperaba. El antiguo reloj de la torre señalaba las 2.45.
Lo cierto es que desde adentro nadie preguntó, tal como se acostumbraba: ¿quién es el peregrino que llama a estas horas?.
Muy lentamente, en la oscuridad, el portón se abrió.
Para esa época del año el sol asomaba por sobre el horizonte después que el monasterio comenzara sus actividades.
El patio de los claustros aún estaba totalmente a oscuras. Sólo una pequeña luz de velas encendidas se filtraba por debajo de la puerta del Oratorio.
El cura cerró el pesado portón con mucho cuidado, después colocó el pasador y recién entonces, se dio vuelta para que su boca buscara otra boca.
Delicadamente, ella tomó la mano que el cura extendía y descalza y en puntas de pies, lo guió hasta su habitación.
Pasaron frente a la celda de la Madre Superiora sin respirar siquiera.
Solamente se escuchó el canto del gallo que provenía del otro patio, puntualmente, como todos los días y ladridos de algunos perros por el bajo.
Disponían de tres horas.
Victoria, así se llamaba ella, había ingresado a la Orden por exigencia de su padre, ya fallecido; “para que pudiera resistir las tentaciones del Diablo que está en todas partes y más aún en la ociosidad de las jóvenes, y renunciara a sus bienes particulares; que no comiera carne y que, con el trabajo cotidiano y los rezos diarios lograra salvar su alma.”
Pero ahora, libre de ese mandato, había elegido el camino del amor terrenal.
Eran las 7.30. Faltaban pocos minutos para que el sol asomara cuando el cura sin su sotana, con pantalones negros y camisa oscura encendió las luces del Oratorio.
Ya entraban las monjas para la Santa Misa. Primero la Madre Superiora, después las hermanas y, finalmente, las novicias.
Sólo se escuchaba el murmullo de los rezos y el roce de sus ropas en los bancos de madera.
En el altar, el cura tomó el atril que tenía el Misal Plenario ubicado a su derecha y lo colocó a su izquierda. Era la señal.
Entonces, miró la Cruz, se arrodilló y bajando su cabeza rezó varios Padre Nuestro y Ave María.
Luego, se levantó, giró, miró a los ojos a la Madre Superiora que no entendió esos gestos y sin decir una palabra, caminó hacia la salida.
En el último banco lo esperaba la novicia.
José Lorenzo, que ya no era cura, corrió el pasador, Victoria abrió el portón y tomados de la mano, simplemente salieron.
La sombra del blanco ( Capítulo dos)
miércoles, 13 de julio de 2011
NERINA STEWART

Cuando los periodistas le preguntan por cualquier tema, una nueva película, el cambio de look o el nacimiento de su hijito, al final del reportaje ella no duda en insertar el bocadillo “Un cariñoso saludo a todo mi pueblo, que los quiero y no los olvido”.
Confieso, en nombre de casi todos, que no nos gusta que se refiera así a esta ciudad que la vio nacer, aunque entendemos que viviendo en esa urbe fabulosa, Pampa del Chañar le parezca un pueblo…hasta de morondanga, podríamos decir.
De manera que nos pareció una buena idea, cuando un tornado no dejó ladrillo en pie y organizamos un Festival Benéfico para los Damnificados, que el intendente la invitara para que fuera la Maestra de Ceremonias.
La Asamblea por la Reconstrucción rugió de alegría al momento de conocerse la noticia: Ella, una figura pública, farandulesca y popular no había dudado en aceptar derrochando palabras de solidaridad que chorreaban mieles de nostalgia.
Ese día estábamos todos, muy cholulos, enloquecidos por verla de carne, hueso y siliconas pisar su tierra prometida pero más aún porque ella nos viera, nos reconociera y saludara. Un hola doña Paca, qué bien que estás Alicia, pero que casi ni te conozco Chicho de grande que estás, como cualquier pariente que hace mucho tiempo que no se digna a visitarnos.
De manera que cuando bajó del autazo toda de rojo, impactante, deslumbrante, brillante y sonriente, nos avalanzamos al grito casi sagrado de ¡Ne-ri-na! ¡Ne-ri-na! ¡Ne-ri-na! Ella levantó una mano para abarcarnos en el abrazo mientras con la otra se golpeaba el corazón.
No miró a nadie a los ojos ni habló con ninguno en particular, tal vez, pienso yo, preocupada por no caerse de esos preciosos zapatos con quince centímetros de taco. Por más que esté acostumbrada a hacer equilibrio no es fácil caminar por nuestras calles, todavía llenas de escombros, así que desilusionados pero comprensivos, la dejamos entrar en el hotel.
Nos desperdigamos como hormigas a las que le han pisado el hormiguero y nos fuimos al club “Amores de Pampa del Chañar” a prepararlo para la gran fiesta, con globos, guirnaldas y flores donadas por las ciudades vecinas. Constatamos el sistema de sonido para que la actuación de chicos y grandes se escuchara perfectamente, los grupos folclóricos, los de rock, las poesías amorosas en la voz grave y querendona de su autora, Felisa, pero sobre todo las palabras de la Maestra de Ceremonias, nuestra Nerina.
Que si vamos al caso, no sé por qué nadie le dijo Nélida, si supongo que así se llama todavía.
Cerca de las cinco de la tarde estábamos barriendo los pedacitos de cable que el desaprensivo Carlitos había desparramado por todo el piso del salón, cuando llegó el intendente con lo que se dice la “cara demudada”.
Se nos aceleró el corazón a los que todavía corríamos con los arreglos finales porque, ojo, hacía poco que había salido de un infarto postornado y otro no se lo iba a bancar.
Sin mucho preámbulo nos comunicó que Nerina nos cobraba…no voy a decir la cifra exorbitante para nosotros, que fue la palabra que usó Pietranera en la radio, porque la Afip se le iría encima y no queremos perjudicarla.
Ahí los demudados fuimos todos.
Hubo diferentes reacciones, lo que se enojaron y dijeron que había que mandarla a la mierda directamente, los que también se enojaron y opinaron que era una desubicada pero no había más remedio que ponerse con la guita porque ya había colas de seis cuadras para entrar y los que no atinaron a nada y nunca supimos qué pensaban.
Había que tomar una decisión, así que resolvimos por los de la Comisión que se habían ido a bañar y llegado el momento, Nerina presentó todos los números con esa naturalidad que da la experiencia y la solvencia propiamente dicha.
El intendente le dio el cheque cuando se bajó del tablón, ella se metió volando en el auto junto con sus guardaespaldas y salió como chumbo para Buenos Aires.
A mí se me soltó la cadena y le grité: ¡La puta que te parió, Nerina, los giles pagaron entrada y donaron fideos para que, al final, a los damnificados les demos dos mangos con cincuenta!
Y no la miré más por televisión.
13/07/2011
Museo del Ingenio y la Producción Cimereña
En oportunidad de anunciar en este sitio de la existencia de nuestro museo, un lector que se identificó como Lulú manifestó su deseo de conocer más del simpático librito de estudios en exposición.
Sabemos de la experiencia sin par del contacto directo con este objeto único que todavía denominamos libro, aún así copiamos para ella y otros interesados si los hubiera algunas páginas.
Esperamos que les sea de provecho mientras preparamos algunas otras vistas que quizás despierten vuestra curiosidad.
La Comisión de Fomento.


martes, 12 de julio de 2011
RECUERDOS
Consignas
¡Gracias!
TEMPORADA DE PATOS

Escuchó el portazo detrás de sí y enseguida sus propios pasos enojados golpeando con furia los metros de cerámicos grises que la separaban del ascensor. Debía salir, aunque dudaba de que el exterior fuera lo suficientemente amplio para contener la bronca naranja y negra que le dibujaba rayas de tigre furioso hasta en la cara. Un rugido se gestaba entre sus pechos y trepaba por la garganta con ese entrechocar de guijarros que solo los felinos saben construir desde adentro.
En la calle, el sol le echó por los hombros una mañanita rosada para entibiarle el desaliento. Eso la confortó anónimamente, sin que lo notara casi. Conservaba todavía reproches agrios en los oídos, en la boca se le juntaba el sabor de varios malos tragos que no lograba digerir y en sus ojos verdes se reflejaban, una y mil veces, aquellos, sin una pizca de amor en la mirada.
Sola y con la sensación de vidrios rotos clavados en el alma, de uñas arañando un pizarrón y de chirridos metálicos –de los que hacen apretar los puños–, entendió, como iluminada por una claridad sobrenatural, el concepto hasta entonces negado, la verdad en estado puro: ya no se querían. Ningún pegamento repararía los colgajos tristes que de los dos quedaban, esos que ni sombra hacían.
En la esquina esperó que cambiara el semáforo. Una sensación nada conocida le recorrió la espalda cuando pasó una paloma sobre su cabeza, pensó en saltar para atraparla, quiso la sangre del ave tibia. La distrajo el olor de un río de certeza cercana; le entró manso por la nariz y la obligó –con el semáforo ya en verde– a iniciar un galope elástico hasta la otra vereda. La persistente idea del agua aceleró sus pasos y casi corrió esas cuadras que la separaban del paseo ribereño. Ni siquiera notó las barreras bajas del Belgrano ni el tren celeste de TBA que por poco no le lame los talones.
Caminó, ya más tranquila, por el sendero paralelo a la orilla. El sol bruñía las olitas que rizaban la superficie del río y les daba un brillo de oro al marrón natural de las aguas que torna inútil toda comparación con el mar. Tanto el recuerdo irreparable de la última pelea como la revelación postrera habían quedado atrás, desdibujados, como si le hubieran pasado a otra. La conjunción del agua con el aire agreste le templaba el corazón, la mente, o ambos.
Por el este y desde el medio del río una bandada de patos le pasó por arriba mostrándole insolente el semicírculo hormigueante de sus panzas negras. Los siguió con la mirada, los vio conversar entre ellos como amigos, como compañeros de viaje. Los patos viraron obedeciendo alguna orden muda del líder y se alejaron hacia el sur ascendiendo hasta que debió entornar los ojos para distinguir la hilerita de puntos negros contra el cielo.
Decidió su camino en función de los patos, iba tras ellos. El objetivo le reveló una alegría animal y desconocida. A cada paso sentía la tierra todavía húmeda de lluvia reciente, se sentía flexible, plástica, como si caminara con más piernas o rodara.
Levantó la nariz ancha y bizqueó un poco oliendo el viento, adivinando a los patos que estaban por ahí, sólo un poco más adelante. Abandonó el paso e improvisó una carrera sigilosa que sostuvo sin esfuerzo hasta adentrarse en la sombra hirsuta de pajonales y colas de zorro que bordeaban la laguna verde de camalotes y lentejas de agua. Contuvo la respiración y detuvo el aliento en su boca; no quería su traza en el aire. Entrecerró los ojos amarillos y escuchó el más nimio susurro del agua. Acechaba… Allí estaban los patos, meciendo el agua, en amable camaradería. Casi se le escapa un ronroneo feliz pero se frenó a tiempo, consciente de que ese rumor redondo la delataría.
De la inmovilidad al salto en un segundo, la cola, como timón, guió su vuelo al centro de la reunión de aves que ni tiempo tuvieron de evocar una huida. Aquel rugido antes contenido brotó de sus pulmones de gato grande como un desmoronamiento de rocas.
Un poco más lejos, otros tigres, solitarios como ella, la esperaban para compartir el botín quieto de plumas negras.
Este es un cuento viejo pero como lo quiero mucho me interesaba subirlo a este blog, me da la sensación de que así vence, o al menos lo intenta, al olvido.
Disculpas
Agregué varios "cuento" y "poema" y agregué una de "otros textos" donde puse los "divertimentos" de Marcelo y alguna otra cosa que no era ni cuento ni poema.
No me di cuenta de que uno de los cuentos que toqué era de Iris, no sé por qué apareció como "publicado" y los otros no.
Pido disculpas, Iris, si leés esto podés borrarlo vos misma usando la misma técnica que indicó Alejandro en "cómo darse de baja". Igual te estoy mandando un mail para avisarte.
Hubo mensajes que aunque tienen etiquetas poco utilizadas o ninguna, preferí dejar cómo estaban para evitar conflictos.
Si alguien no está de acuerdo, simplemente puede entrar y volver a editar el texto en cuestión, modificando las etiquetas a su gusto.
¡Gracias!
CINISMO
Hasta hoy no te conocía. Lo usaste a él para mostrarte.
La mañana amanece fría y gris. La lluvia pega con fuerza en la ventana del dormitorio.
Siempre me asustaron los relámpagos, recuerdo que de chica me acurrucaba en los brazos de papá tapándome los oídos.
Ahora busco protección en el cuerpo de mi hombre que me lo presta por un rato sin dármelo.
Ya estás ahí.
-No te vayas Germán, quedate conmigo.
-Sabés que es imposible. Comenzamos con el balance.
Allí estás otra vez. Te descubro y no me gusta. En esa respuesta inventada, en las manos de Germán cuando pasan por mi pelo en una caricia regalada, en la humedad de su boca cuando deja un beso en la mía con desgano y... sonríe.
Te vi y no pude hacer nada. Estabas instalado, cómodo y relajado. Supe que no te irías, supe además que con sorna te quitarías la máscara que te ocultaba y te revelarías para mí. ¡Exhibicionista!
No lo puedo soportar, no en Germán, lo amo demasiado para verte en él cada día, cada hora. ¡Maldito!...
Te lo dejo. La debilidad de hoy al alejarme, se convertirá en la fuerza de mañana para negarte.
CARTA DE AMOR (Y AMOR)…

lunes, 11 de julio de 2011
Cómo darse de baja del blog
TAN GRANDE
PREGUNTA
¡Adiós!
Envio un cariño a los cimereños, y les digo:
¡Chau!
Alicia.
RENUNCIO, SIN PODER CREER LO QUE LEO AQUI HOY...
Hoy debo renunciar a este blog, porque nada de lo que leo tiene que ver conmigo, no tiene que ver ni con lo que yo pienso ni como yo actuo, asi que no teniendo ya nada mas que ver con lo que se escribi aqui... debo seguir mi camino que seguro nada tendra que ver con egos que chocan en peleas sin sentido... y donde el lastimar al otro sea el unico fin. Esto es lo que leo hoy en el blog.
Me duele, es verdad porque más alla del encuentro intelectual uno se encuentra con personas a las que le toma aprecio, con las que nace una amistad en el mejor de los casos, con quien nace una afinidad en otros casos, pero no deja de ser un encuentro con otro.
Les dejo mis saludos a todos.
y espero que quien administra este blog me de la baja.
La sombra del blanco ( Capítulo Uno)
Ana Art pide unos segundos más antes de ser introducida en la cápsula. Pero no se trata de un atisbo de debilidad lo que la lleva a hacer detener el complejo mecanismo del laboratorio subterráneo de la fundación. Desliza su índice por el párpado inferior izquierdo y oculta la última lágrima que se juró dejar en libertad. Tiene dos motivos encriptados en su corazón de madre para someterse a la máxima prueba”. La memoria de sus dos hijos es como una gran turbina que ha empezado a girar lentamente y que poco a poco… ▬ ¡Boudica! ▬gritó ▬, aunque nadie escuchó.
Boudica, tenía absolutamente claro cuál era su misión. Pero en un territorio inasible a la mirada, hostil al conocimiento y estéril al deseo profundo de gran victoria., necesitaría ayuda. Los gemelos isómeros Dion y Amatista, serían los aliados adecuados para el efectivo cumplimiento del objetivo. A pesar del aspecto aniñado y frágil, los gemelos manifestaban ser exquisitos cazadores. Cazadores de oficio, con todo lo asombroso y escabroso que implicaba ese hecho.
En ese lugar, en ese mundo, el tiempo no existía. Y si existía, era imposible calcularlo. Todo era inestable, extraño, impredecible. Intermitentes tormentas eléctricas creaban la sensación del día y, profundas oscuridades pobladas con perversas criaturas depredadoras, marcaban supuestas noches. Los REM eran las criaturas más perversas y crueles de esas noches. Con pesado andar metálico trituraban a su paso lo que existiese a su alcance. Solo el refugio los protegía de esas bestias apocalípticas. Alguna que otra vez, cuando las noches no eran tan densas, Boudica pudo observarlos. Eran tan invisibles y devastadores como viento huracanado, con esa incomprensible dualidad de lo etéreo develado en formas que son aberrantes por no ser propias. El aquelarre producía desenfrenadas estampidas que hacían temblar hasta el punto más recóndito de ese universo
Construyeron el refugio, por seguridad, lejos de las redes comunicacionales, lo que dificultaba maniobras y traslados. Tenía una extraña forma acaracolada-símil una oreja- con tres ápices largos y finos en la parte superior que parecían herméticamente cerrados, sin embargo eran los ojos del refugio: Tubos operculados con fibras especiales que emitían fotones. Permitían una visión del exterior en 360°, perfecta y vívida. Los fotones eran recibidos por la materia exterior que de inmediato los volvía a emitir hacia el refugio, causando una reflexión fractal pixelada, hasta el máximo horizonte. Una nítida copia de la realidad- dirigida-, que opacaba cualquier plano
Tres entradas falsas presidían a la correcta abroquelada con tres pesadas puertas. En su interior, una larga y laberíntica caverna, escondía la sala de reunión, tres habitaciones y un santuario, al que solo podía acceder Boudica ,
La noche cayó inesperada y densa como brea líquida. Dion y Amatista aún no habían llegado y un tonto sentimiento de abandono crecía en ella con el mismo ímpetu de la duda cotidiana. ▬<< ¿Volverían esta vez?>>▬, se preguntaba. El peligro no solo anidaba fuera de refugio. Dos hechos postreros habían llamado su atención y obligado a estar alerta: La mirada gélida e impersonal de los gemelos poseía un reflejo distinto, un brillo que antes no existía. Luego, la urgente pregunta de Amatista “¿Cuándo terminará todo esto?”.
▬<< Debo estar atenta >>▬ se dijo. Luego de trabar la última puerta del refugio, despidió el recelo por la boca en una quejosa y entrecortada exhalación-. ▬<< Difícil arrancarlo de las entrañas>> ▬pensó. Su cuerpo retrucó la acción, con un vertiginoso espasmo que la estaqueó a la pared convirtiéndola en fácil blanco para las filosas flechas de la memoria. Mordió sus labios fuertemente. Tan fuerte que un hilo de sangre brotó inmediatamente, distrayéndola. En ese tiempo y en ese lugar, Boudica sabía que no habría más recuerdos que el de su nombre. Todo lo valorado y lo perdido estaba hecho carne en ella. Pasado, presente y futuro eran un todo en su sangre.
La oscuridad era total, pero Boudica en ella se movía como gato. Había nacido para estar en las sombras. Eran ellas, absurdamente, sus victorias más preciadas aunque fuesen infierno y desazón. Caminó unos pasos por el salón circular y se perdió por un túnel lateral que conducía a las habitaciones.
No muy lejos de allí, Dion y Amatista corren. Ese era su trabajo: cazar, confundir, huir. Amatista ya no sentía satisfacción en ello. Una rara sensación desconocida la estaba poseyendo. Lo que antes era claro y preciso, se había convertido en un peso oscuro y confuso que le quitaba efectividad. Dion cargaba en su mochila el botín y no parecía sentir lo mismo . De algún modo supo que Dion daría la vida antes de entregar lo que guardaba en la mochila
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domingo, 10 de julio de 2011
Adela
Hay cosas que no sabés y que me gustaría aclararte.
Te cuento, ahora, mi versión de los hechos y cómo viví yo toda esta crisis.
Hace un tiempo Daniel mandó un mensaje diciendo "¿Dónde están los cimereños?", preocupado porque no había muchos cuentos en el blog. Días después de ese mensaje, se propuso como administrador "a partir del 10 de julio y por 60 días." según el mail que vos misma me mandaste.
Sin embargo, el 30 de junio amanecimos con nuevo fondo.
Yo tengo por lo menos DOS mailes de Daniel respecto a ese tema:
30 de junio: "Me puse a investigar en esto de manejar el blog, y sin proponérmelo (estaba probando) le cambié la fisonomía, fijate si te gusta, si no es así, la vuelvo a como estaba antes" (a lo cual le respondì "Yo prefiero el fondo anterior u otro similar, liso, de colores claros tirando a neutros y más discreto (para entrar desde la ofi) que me resulta más fácil de leer por un tema de contrastes con las letras.").
8 de julio: (cuando se quejaba de que no lo comprendían ni apreciaban sus esfuerzos) "Simplemente cambié los colores para despertar un poco a los autores dormidos, y propuse ordenar las etiquetas. "
¿Cómo? ¿No era que "sin proponérselo" había cambiado los colores?
Además, si no te copió en el mensaje del 30 de junio porque (supongo) ya no eras parte de la administración... ¿Para qué te incluyó en el otro, una semana después? Te digo lo que sospecho: porque sabía que necesitaba tu apoyo y que se lo ibas a dar.
Entre esos dos mensajes el blog estuvo patas para arriba con "anuncios", "informes" y "comunicados de la intendencia". Yo lo veía como a He Man, levantando la espada y gritando "¡Ya tengo el poderrrrrr!". Quiero creerle cuando dice que fue parte de una broma que no entendimos, pero si así fue, entonces él tendría que haber explicado la broma porque hubo muchos que no nos reímos. A mí me sonaba tremendamente autoritario y cada informe me recordaba los "Comunicado número 1" de negros tiempos.
Vos administraste este blog por cinco meses sin que hubiera conflictos, ni discusiones, ni "comunicados" ni que tu nombre apareciera como "administradora". Hiciste cambios pequeños que no fueron cuestionados por nadie.
Daniel estuvo UNA SEMANA y logró que el 70% de los mensajes (por lo menos) fueran de conflicto, formando bandos a favor o en contra de su gestión, y que tres miembros (casi cuatro) pidieran ser dados de baja. Y de ellos, dos, por lo menos, no eran "enemigos" de Daniel (Dante y Alejandro).
No es cierto que estuvo sólo y sin guía. Había montones de cimereños a los que, en su rol de administrador, era su obligación escuchar. Uno o dos manifestaron su agrado con el nuevo formato, por lo menos tres nos manifestamos en contra. "Democracia y tolerancia". No importa si de esos tres había dos que Daniel considera "enemigos". Si sos administrador tenés que administrar para todos. Punto.
Vos misma le dijiste que "te faltó acaso, Daniel, contar hasta un millón y responderles de otro modo, justamente, porque te expresabas en tu calidad de administrador. "
Recibió bastantes opiniones acerca de los colores y de los "comunicados". E hizo oídos sordos simplemente porque venían de gente que él no quería en el blog y a la que aprovechó la primera oportunidad para echar. Eso, para mí, es abuso del rol.
En el mismo mail del 8 de julio, Daniel dice: "En las actuales circunstancias he llegado al límite de mi paciencia, no por los agresores pues nada me importan, sino por los silencios, y como dicen por allí, hasta aquí llegó mi amor." Releelo, estás copiada.
Eso, luego de haber renunciado públicamente el 6 de julio.
Entonces, no entiendo la queja de que haya removido sus permisos de administrador "sin mandarle un mail" y el sentimiento de que traicioné algún contrato.
Además, hubiera sido un mail que yo no soy capaz de escribir en tres minutos. Cuando escribo algo a alguien, me tomo el tiempo para decir exactamente lo que quiero decir. Leo y releo, cambio palabras, pienso en cómo será tomado. Si le mandaba un mail diciendo "Ya no sos administrador" y nada más... ¿en qué hubieran cambiado las cosas al final?
Si Daniel quería despedirse (como lo hizo) no necesitaba permiso de administrador.
Pensalo, Adela. ¿Para qué necesitaba el permiso de administrador si lo que quería era "despedirse de la función"? ¿Acaso no mandó su mensaje de despedida? ¿Acaso quería volver a cambiar los colores, echar más gente? ¿Qué quería hacer como administrador que "no lo dejé porque lo eché sin avisarle"?
Y si hoy lo di de baja (cosa que no hice con nadie que me la haya pedido antes) es simplemente porque temo su reacción si no lo hacía. Todavía recuerdo los "mensajes putiadores" que mandaba al foro de LNOL en los últimos tiempos tratando de que lo dieran de baja. No quiero eso en Villa Cimera. Por las dudas, lo eliminé como colaborador del blog.
Creo que Daniel es un provocador que necesita del conflicto. Creo que los que lo acusan de manipulador son los primeros en caer en sus manipulaciones, dándole alimento a cada pequeño fuego que él enciende en vez de ignorarlo y dejar que se extinga solo. Creo que él está convencido de que su método es el mejor para cualquier cosa que se haga. Creo que como la gente no respondió a su convocatoria de "Dónde están..." en la forma que él esperaba, pensó que siendo administrador podría "despertar a los cimereños", o sea: Hacer que escriban porque él no se bancaba la escasez de cuentos (que pidió pero no comentó, dicho sea de paso).
Quiero creer que estaba bien intencionado. Y quiero creerlo porque además de los cambios mandó un mail a todos los ex-foristas para que entraran de nuevo al blog. Espero que ninguno haya huido despavorido al ver el nivel de agresión que hubo en esta semana.
Siendo un provocador, Daniel no pide disculpas. Por lo menos, yo no recuerdo un mensaje público diciendo "me equivoqué, lo siento". Y si lo hubo, no estuvo acompañado de la actitud correspondiente (bajar el tono, no responder, no provocar). O sea, si hubo disculpas y yo no las registro, fueron un gesto hueco.
Lamentablemente, Daniel borró todas sus intervenciones y ni vos ni yo podemos respaldar lo que decimos de sus disculpas escritas. Pero yo sostengo que si las hubo, fueron huecas y en realidad esperaba a que "nos acostumbremos", no había voluntad de cambiar nada en el sentido en el que algunos cimereños pedían.
No voy a darte de baja, Adela. Si no querés escribir más en el blog, no lo hagas. Prefiero dejarte la puerta abierta por si, alguna vez, tenés ganas de volver. Y confío en que le des otra vuelta más de tuerca a tu decisión luego de leer mi punto de vista.
Sea lo que sea lo que hagas, de todo corazón te agradezco la buena onda, la buena voluntad y predisposición que tuviste siempre para con todos nosotros.
Por lo pronto, te dejo un gran abrazo y la esperanza de que volvamos a encontrarnos pronto en las calles de Villa Cimera, porque vos hiciste muchísimo por este pueblo.
Greis
DESPUÉS DE HABER PENSADO, SÓLO DECIR...
¿Qué se va a hacer?...


