viernes, 3 de junio de 2011
SALUDOS A TODOS ESPECIALES PARA ALICIA..
me envia de un lado al otro y al final figuro "como anónimo dice", pero nunca me da la oportunidad de colgar porque vuelve a enviarme de un lugar al otro y asi... Espero que se solucione el tema y supongo que a muchos les debe suceder igual... Por eso se ve tan vacio de comentarios el blog...
Cariños enorme a todos y especiales para Alicia, mucha fuerza para vos y lo que necesites ya sabes, me envias un mail y alli estaré... Besos.
Mercedes.
CAP.11: DE COMPRAS
Dora, la enfermera, ama viajar al pueblo grande distante
Pasó del interés por el despliegue y la destreza, a la charla animada personal con el médico joven, aspecto desaliñado del intelectual convencional y bien parecido.
Un tipo raro para la villa pero no infrecuente para la ciudad.
Apenas intimar y pasarlo divertida, el muchacho dibujaba volutas hacia el techo de la habitación y se despachaba entre otras contra las vulgaridades que trascendían de las confesiones de Dora.
“Los ignorantes prefieren a menudo no saber que lo que prejuzgan como trompadas,martillazos, palazos, son solo muescas,elevaciones,rupturas naturales necesarias para el movimiento de los huesos”.
Hoy Dora suele dormirse recordando la enumeración erótica de los cálidos accidentes que su anatomía reservaba para esas manos fuertes y esa boca húmeda.
“Troquiter mayor del húmero,fosa intraespinosa del omóplato, trocánter mayor del fémur,escotadura ciática mayor, tuberosidad isquiática…”
Entonces no se resiste cuando escucha que la nena muerta en el incendio fue vista paseando en la capital de la mano de Ernesto, bajando una escalera del shopping.Que vestía zapatitos flamantes,pantalones pinzados recién comprados.
Mas tarde se arrepiente aunque como adicta irrecuperable gozó con los ojos desorbitados de los oyentes.
Al día siguiente le dio resaca culpable.
Se sintió una estúpida.
martes, 31 de mayo de 2011
Consigna
lunes, 30 de mayo de 2011
ACERCA DE MI ...y de aquello que no se ve.

A veces la vida nos pone frente a las cosas que queremos y en realidad no nos chocamos contra las cosas, sino contra la dura pared del error que construimos delante nuestro.
Es difícil volver al punto de partida, pero una vez que trascendimos, debemos apagar la nostalgia como se apaga la luz y quedarnos con el resultado de esa soledad, tan abstracta como ingenua, que nos damos a diario. Otra vez plantearnos objetivos, recurrir a la fuente.
En sí, somos la mitad de un problema y la mitad de una solución y nos pasa como a la luna, tenemos un lado que se conoce y otro que no se ve, y solo algunas personas -o algunas estrellas- pueden dar cuenta de eso.
Creo que esas personas -o esas estrellas- están a nuestro alcance y en lo particular me gustaría dar con una de ellas, animarnos a reconocer ese lado reservado, ese que todos tenemos y que nunca o tarde llegamos a descubrir en el otro. Ese lado creo, conduce a "eso" que todos buscamos. De hecho, nos hacemos internautas por circunstancias de ESTA NECESIDAD.
Veamos entonces de que se trata todo esto [pues siempre será para nosotros algo más que un esmerado y bien intencionado juego de palabras "gánicas" ] …a veces este juego no llevará el curso que uno espera, ni tendrá el final que uno quiere (o sí).
No importa quien este del otro lado, lo bello y lo verdadero se expresa y se percibe ...y solo ocurre este fenómeno cuando nos hacemos “receptivos”.
Marcelo (deleted) ...amigo de la palabra.
CUENTO TREN - CAP. 9 - ...TESTER DE ADN EN VILLA CIMERA.
-Doctora ahora que tenemos el testeador podemos aclarar muchas cosas que pasaron en este pueblo entiende? La muerte del marido de Doña Juana Hidalgo, eso vamos a poder aclararlo y si hubo algo entre Carmen y Zalaberry, el comisario se va a sentir interesado.
-Ni se te ocurra sugerirlo! No tenés la menor idea de lo que puede llegar a pasar aquí vos te crees que si se da a conocer que Ernesto, Nélida y Zalaberry son hermanos por línea paterna y encima que este maldito terminó embarazando a la mujer del hijo del comisario y siendo el padre de Griseldo… No me cabe en la cabeza! Esto se torna alarmante Dorita.
-Querida… si a mí me dieran un sueldo ya mismo te enseño quien es quien acá en este pueblo. Que vos no sabías que Ernesto tiene un hermano que es medio tarado viviendo en el pueblo de al lado? el mismo que te acabo de contar, el que anda atrás de Nélida. No sabías que Teresa es mi prima? Y que el marido de mi prima, el padre de ese hermano que tiene Ernesto fue un tal ”Santos” …y que Dios lo tenga bien enterrado… y los gusanos no se olviden de él, fue el que le lleno la cabeza a mi marido para hacer un viaje a la Villa de los Cocos porque decía que ahí había un molino de aceitunas para explotar … y a los dos días José apareció muerto flotando adentro del tanque de aceite, vos no sabes eso? Si no lo sabes yo te pongo al tanto, vos estarías estudiando allá en buenos aires cuando pasó eso.
–Nada nada nada …tranquilo, mejor habla con él, que ustedes se van a saber entender. Yo ya hice de boluda, me equivoqué cuando te llamé..
-Zalaberry y Santos -que par de pájaros estos dos che- acercate a la casa de Montes y decile que termino con Teresa y voy para allá. Decile que vaya poniendo algo al horno. Y vos quedate también …vas a hacer el café? –Obvio! M…m!!
miércoles, 25 de mayo de 2011
CUENTO TREN - CAPÍTULO 7: OTRAS HUELLAS Y UNA LLAMADA
-- Mirá, Gómez, este temita que tenemos entre manos me tiene a mal traer. Acá aparece un cuerpo desnudo, todo dice que fue muerte natural pero huele a asesinato, un dedo faltante, ropa que desaparece, una huella digital que no corresponde, ¡en fin! Y a vos ¿cómo te fue?
-- Comisario, fui como me dijo a revisar el lugar del hecho, o digamos donde se encontró el occiso. Ud. sabe que había llovido el día anterior, y a pesar del tiempo que pasó, se conservaban algunas huellas.
-- ¡Ajá! ¿Huellas, eh? Me imagino las de la chata del René ése, ¿no? ¿O algo más? Pisadas…difícil que quedaran, me parece.
-- Estaban las de las gomas de la chata de Guidice, pero encontré medio aisladas pero cerca del lugar, en el barro, las de unos neumáticos de camioneta de esas 4 x 4, ¿vió? Para mí, eran neumáticos bien nuevitos.
-- ¿Le sacaste fotos?
-- Si, si, tal como me dijo. Espero haberla usado bien -- dijo Gómez alcanzándole una vieja Reflex propiedad del comisario.-- Había algunas pisadas, donde había barro, ¿vió?. Para mí que eran de la alemana, pero había unas de zapatillas que eran diferentes.
El comisario hizo rezongar el mate, inaugurando otra pava sin notar el agua casi hirviendo pasando por su garganta. En eso sonó el teléfono. Achával atendió.
-- ¡Hola! Achával habla. ¡Dorita! ¡Tanto tiempo!¿Qué pasa?
Dorita Düsseldorf, enfermera profesional, 53, ayudante del doctor Montes. Tras una brillante carrera en el Mater Dei en la capital, por razones desconocidas venida a parar al pueblo hacía unos diez años. Separada con hijos, pero los hijos no vivían con ella y nadie del pueblo los conoció. Como en un pueblo se sabe todo o si no se inventa, se rumoreaba que había tenido varios amoríos en la Villa. Decían que con el comisario, y también con el doctor. Pero de eso había pasado mucho tiempo. Y Dorita dijo lo siguiente:
-- Achával, tengo que ir a verlo. Hay algo importante que debo decirle.
-- ¡A-ajá! ¿Me podés adelantar algo?
Dorita dudó un poco, luego dijo:
-- Esto entre nosotros. El doctor Montes mintió con la hora de la muerte de Zeta. Además el cadáver presentaba algo que él no declaró. Si quiere voy a…
La comunicación se cortó.
El comisario se quedó pensando. Gómez, haceme un favor, llevale este rollo de fotos al Rolo, el de Kodak, decile que lo revele pero tenés que estar vos delante ¿eh? ¡Ah! Y de paso pasá por la clínica, decile al Dr. Montes si puede venir a verme. Quiero ver si sabe algo de esto…
Y mientras hablaba, sacó una carpeta y se la alcanzó a su subordinado.
-- Gómez, este es el informe que pedí a la ciudad donde vivía Zeta. Me llegó hoy.
Gómez leyó en la carátula “Roberto Zalaberry “. Adentro, una hoja con datos, fotos, antecedentes, y luego unas fotocopias de una póliza de seguro de vida.
El comisario se quedó solo. La llamada del especialista que había consultado no llegaba. Se acercó a la ventana. Por la calle, pasaba una camioneta. -- Ahí va Dorita, pensó.
Nélida, aprovechando que sus padres que no lo eran no estaban, estaba deleitándose revolviendo sus “tesoros” es decir abriguitos varios, en su escondite secreto. Tanto revolver, aparecieron otros tesoritos que no recordaba bien y se quedó mirándolos: envueltos en un papel de diario manchado, había un bisturí bien afilado, y unos dedos humanos. Se puso a pensar cuándo había ido la última vez al cementerio del pueblo.
lunes, 23 de mayo de 2011
"LA POBRE NÉLIDA ( El Tren - Capítulo 6)
sábado, 21 de mayo de 2011
Las Sospechas (Cuento Tren, 5)
El pueblo mismo es la historia. Hoy en día los turistas escuchan ávidamente los relatos vinculados con el asesinato en el bar llamado “La leyenda de Zalaberry” mientras se ponen en pedo con una Saratoga. Los lugareños se imaginan el cuerpo del muerto como el de Judas después de haberse ahorcado y los más ilusos como el de Cristo recorrido por hilos de sangre coagulada. Rondan chistecitos.
Las profecías se cumplieron, aunque estas surgieran después del asesinato dudoso. Por supuesto, nadie preguntó porque todos chasquearon la lengua cuando el Doctor aseguró que la causa de muerte fue la enfermedad misma.
De esta historia forman parte Ernesto y su madre. Nadie se olvida que no son parientes. Ernesto recuerda, y se maldice. Y ahora tiene que vivir con su suegra. Cuando el pueblo se entera del pecado aún antes que la pobre mujer, esta pierde la compostura.
-Vos ahora vas a ser mi hijo- le dijo a Ernesto con la determinación de una mujer que se niega a marchitarse- ¿entendés? Y ella era tu esposa, y él era tu padre.
Ernesto no supo por qué, pero no se pudo ir, y aunque pudiera irse no quería ¿Para qué? Entonces a partir de ese día ambos viven con el recuerdo constante de una simple aventura y no de un pecado. Y ambos beben del mismo vaso, tal vez por eso ahora son parientes. La nueva madre de Ernesto ya se olvidó que había tenido una hija. “Pero” dice la gente “¿notan como Ernesto cierra siempre los puños cuando ve a algún mujeriego?”
En esta historia entra también el Doctor Montes, que usaba los anteojos del difunto padre de Ernesto. Pocos lo acusaron de brujería, porque en verdad creían que veía peor con esos anteojos que con los suyos propios. Simplemente lo acusaron de morboso. La historia se condice con la vez aquella en la que el médico contaba, al borde de las lágrimas de la risa, en la que cremó a su esposa y tiró las cenizas al río.
-Justo cuando las tiré, llegó un viento del lado contrario que me arrojó los restos de mi bendita esposa a la cara- se reía aún más- y yo gritando- reía aún más fuerte- “¡La puta no se quiere ir!”.
Encajaba también, aunque en menos medida, Zalaberry.
-Qué se habrá muerto por la enfermedad el mariposón ese- comentó quien atendía la hosteria- si tenía todo el azúcar del pueblo que él quisiera, y recién se murió ahora- comenta con malicia.
Pero nadie ignoraba que el guía se había movido a la esposa mientras disfrutaban del carnaval mientras el cornudo seguía encargándose de la hosteria.
-Incluso- repiten hoy en día en el bar “La leyenda de Zalaberry”- cogieron en uno de los cuartos del lugar y el muy boludo jamás se dio cuenta.
René, en verdad, era el único imbécil que se había metido en la orgía de sospechas sin percatarse siquiera de lo que era el pueblo. Todos por entonces ya habían notado sus manías a la hora de las compras y sobre como llevaba consigo siempre una calculadora, no tanto por los precios sino para poder saber cuánto consumiría cada día. Eso y como fruncía los labios gratuitamente.
-El culiado no tiene una puta arruga alrededor de los ojos- se burlaban los dueños del almacén.
Entonces, todo en Villa Cimera era una fantástica partuza de historias disfrazadas, un paraíso de puntos inconclusos. Un joven cronista, que luego se entregaría a las venas del suicidio, escribe “la gente sigue sus vidas con tal normalidad que asusta, como si cada uno supiera cuál es su papel en el asesinato pactado”.
A su vez, la alemana, nada que ver. Es rubia y no se le entiendía un carajo. Todos creen que los arios están hechos para no ver los asesinatos, y una precisión fría la salvaría de ver la muerte sin sangre del guía. Algunos se preguntan “¿Por qué le amputaron el dedo después?” Pero es un detalle insignificante, todos saben para que puede usar un dedo un casto, una bruja o un enfermo.
Queda el comisario, que estaba eximido por su gordura y su reconocida incapacidad de matar una liebre inmóvil, incluso con su arma. “¿Quién quiere alguien útil si la justicia se arregla con los cuentos?” escribe el joven cronista.
Por otro lado, nos queda Griseldo. La mañana en que se despertó y su vecina le contó con lujos de detalles el asunto del dedo amputado y el muerto, no tuvo otra opción que el miedo.
-¿Vos eras el que estaba noviando con la alemana, no?- le pregunta la vecina y él le responde con un gruñido.
Griseldo era quien se había opuesto en primera instancia a que ella contratara a aquel enfermo mujeriego para dar un paseo por un lugar en el que era imposible perderse.
Muchas sospechas habían caído sobre Griseldo. Pero la verdad es que mientras Zalaberry se moría, él estaba cortándose el pelo mientras miraba el partido, rivalizando en simpatías contra el hombre que tenía una tijera filosa sobre su cráneo.
-Mirá que te metés en cosas jodidas vos- le dice la vecina cuando lo ve con la frente abierta de un tajo.
-La superioridad no se da con quien corta más, sino con quien no tiene miedo.
Pero en el momento tuvo miedo, y esa cicatriz no fue nunca aclarada. El peluquero negó todo y Griseldo estaba en una situación en la que nadie, pero absolutamente nadie, quería creer en él.
“¿Creerán que soy yo?” se preguntaba antes de dormir “¿Creerán al final lo del peluquero, lo de ese hijo de puta?” Solo pudo resolver escaparse por un tiempo, pero aquello era confesar un asesinato “Me cago en el pastorcito, el lobo y sus ovejas” gritaba cuando estaba en pedo.
Mientras tanto, algunos chistosos pintaban en la pared de la comisaría mientras Achával dormía a la hora de la siesta. “¿Quién mierda mató a Zalaberry?” rezaba el graffiti.
Buenas, me presento: Soy Santiago, alias Saquian. Aficionado a la escritura, tuve la suerte de conocer a Inés, quién me insertó en este blog. Les agradezco todas las correcciones que tengan para hacerme, sobre todo relacionado con la gramática, a la que estúpidamente nunca le di bola cuando intentaron enseñármelo. Comienzo, entonces, mi travesía por Villa Cimera con la quinta parte del cuento tren. Saludos a todos. Saquian
LA GÁRGOLA DE INVIERNO
CUENTO TREN -(4)- LA TERCERA HUELLA...
En la noche el Dr. Montes comenzó a trabajar en el cuerpo, su calva cabeza se mantuvo bajo la luz de aquel reflector y las lupas, mientras sujetaba sus antejos, que tenían una pata atada con cinta adhesiva blanca, el único golpe que encontró era en su pómulo derecho y sin duda alguna ese golpe era producto del desvanecimiento, todo lo demás daba cuenta de un episodio de su enfermedad que lo llevo a la muerte, lo del dedo faltante no tenía explicación, pues aparentaba estar cortado con un elemente de filo preciso, y no encontraron el mismo en los alrededores, pero la sorpresa fue que en el cuerpo encontró una tercera huella digital, si bien la del vecino René y de la turista alemana era de esperar que estuvieran allí, la tercera huella a quién pertenecería. Su informe culminó entrada la madrugada y esa tercera huella sin dudas daría luz sobre los hechos del robo y el dedo cortado.En la mañana se dirigió a la comisaría donde se encontraba demorado René, pues hasta el momento era el único posible asesino, según el comisario lo había encontrado con las manos en la masa, pero todos sabían que el pobre comisario quería un poco de acción. De hecho de un asesinato le daba un poco de sal a su aburrida vida y si bien René era un buen hombre, no dejaba de ser el forastero del pueblo al que se le indilgaba todo tipo de cosas… El médico lo saludo muy gentilmente y el comisario le ofreció una taza de café recién hecho, charlaron como dos horas, y le explico que no hubo asesinato, que la muerte fue por la diabetes, y que lo del dedo sucedió cuando la víctima ya se encontraba muerta, que el pobre René poco tenía que ver con el deceso, también le comentó lo de la aparición de una tercera huella que sin dudas sería del ladrón de las pertenencias. A lo que el comisario agregó, seguro fue quien además le cortó el dedo a la víctima
René salió de la comisaría no sin antes tomar una taza de café junto al médico y al comisario. Y partió para su casa. Ahora el comisario tenía con que entretenerse debía averiguar de quien era esa tercer huella encontrada, y podría atrapar al ladrón. Se paró frente a la puerta de la comisaría, se subió sus pantalones y acomodo su cinto que apenas alcanzaba a cubrir el gran contorno de su cintura, su prominente estómago le impedía mantener sus pantalones en alto, sé dio palmadas en su panza, respiró hondo y entro a su oficina para comunicarse con el juez de paz, él era el único que tenía las huellas de los ciudadanos de Villa Cimera.
Desde la ventana observaba Juana Hidalgo la viuda del pueblo, una mujer de unos setenta años, quien al perder a su esposo en un inexplicable accidente había extraviado su poca cordura, pero a pesar de ella, sabía perfectamente quien se quedaba con los abrigos ajenos. Una noche sintió ruido en su granero en plena madrugada, se dirigió hasta el lugar, cuando vio a Nélida la tonta del pueblo quitarle la piel a un cordero que esa tarde había muerto y que no se pudo enterrar porque el peón se encontraba en la ciudad vecina en busca de mejores forrajes para los animales y recién volvería a la mañana siguiente. Para el pueblo fue la viuda quien le quito la piel al animal en un rapto de locura. Pues nadie sabía de las costumbres de Nélida.
jueves, 19 de mayo de 2011
CANTAR CON LOS ANGELES- (REC. DE VIAJE)
Cruzamos los confines de las altas sierras Cordobesas, con el animo dispuesto a disfrutar el recorrido
Toda la noche rodó el coche por las rutas, y el amanecer nos sorprendió en Santiago del Estero, pasamos por Tucumán y al anochecer desde la ruta que entra en la ciudad nos encontramos con una postal de ensueño, a nuestros pies, totalmente iluminada con el brillo de una joya estaba la Ciudad de Salta.
Nos alojamos en un hermoso hotel a dos cuadras de la Catedral- esta merece un párrafo especial, recién remodelada y decorada con estratégicas luces, brindaba un maravilloso espectáculo, y al entrar en ella, nos deslumbró la magnificencia, la paz y el recogimiento sublimaban el alma.
La ruta turística que llega hasta Humahuaca, las bellezas naturales y los colores de las montañas son impactantes, sorprenden las ferias artesanales a cielo abierto y los pequeños changuitos que esperan la llegada de los turistas para ofrecer artesanías y picardías
Recuerdo un vivaracho morenito que me salió al paso diciendo con su peculiar acento-
No se olvide que Federico le ha cantado una canción y le debe unas monedas-
Sonriendo le respondo- pero no se quién es Federico y nadie me canto nada-
Ah! Doñita horita se lo canto y la emprendió con una larga canción propia del lugar, por supuesto aplausos y monedas que recibió jubiloso y agradecido, ver las pequeñas iglesias antiguas es un placer para el espíritu y compartir charlas y vivencias con los habitantes de la poblaciones diseminadas como flores silvestres entre las piedras, es reconfortante y aleccionador.
Nos empapamos de la esencia de una cultura milenaria que guarda ecos de los triunfos y derrotas de muchos de nuestros próceres.
Cruzamos por campos cubiertos de cardones que desde lejos simulaban un nutrido ejército de valientes y estáticos soldados
Emprendimos el regreso por esa mágica ruta que lleva desde Salta hasta Cafayate-(donde además de conocer varias bodegas y viñedos, probamos el exquisito vino que producen)
Al recorrer la ruta, nos alucinó la magia de las altas montañas, donde los vientos y el agua fueron tallando creaciones fantásticas, nos detuvimos en la llamada Garganta del Diablo, un sitio impactante, más adelante, en una especie de arcén donde había varios coches estacionados, nos invitaron a entrar en una especie de cueva altísima, quedamos anonadados con la acústica que había en el lugar.
Era en el mes de Julio, el frío se hacía sentir en forma de un helado vientecillo, refugiados allí alguien propuso cantar el himno nacional, de entre las piedras surgió como si fuese un elfo, un solitario joven tocando la quena y comenzamos a entonar nuestra canción patria, las voces y la sonoridad de la música se elevaban resonando como en una catedral, con la última estrofa, lágrimas de emoción mojaban todas las caras.
El guía nos recomendó que llevásemos galletitas y golosinas, porque en la ruta nos esperaba una hermosa sorpresa.
Mientras recorríamos las caracoleantes rutas, divisamos en una loma un edificio, era una escuela donde los niños viven toda la semana y los viernes los padres los retiran para que hagan su parte del trabajo de cuidar cabras, nos asombró y sufrimos por ellos al pensar que van solo con la compañía de un perro, un ponchito y una bolsita con pan y queso, y durante dos días con sus noches, pastorean los animalitos en la alta montaña, a merced de pumas y otros animales salvajes.
Duermen al reparo de la alguna roca, abrigados con el calor de las cabras
al llegar al lugar nos detuvimos, corriendo felices unos cuantos niños bajaban por el estrecho camino, con la carita curtida por el frío, trayendo en sus brazos pequeños cabritos, ofrecían una jubilosa y emocionante estampa bíblica
La alegría y la humildad de ellos desbordó nuestro corazón al fundirnos en un fuerte abrazo - fue una maravillosa experiencia de puro amor
Fue un viaje inolvidable, pudimos a valorar con cariño y respeto como viven en otras regiones del país, nos empapamos de sus milenarias costumbres que gustosamente compartieron con nosotros
CUENTO TREN - (3) - EL INTRUSO
–¿Puede usted ayudarme? –pregunta Birgit ansiosa
–Sí señora, tiene suerte. Mi padre es el comisario de Villa Cimera. Sólo tengo que hacer un llamado, en tanto le asigno una habitación, supongo que la necesitará.
En el trayecto la muchacha le cuenta al hombre lo que cree le ha pasado a su guía. Con pesar dice –lo dejé solo, bueno solo no, en realidad allí quedaron las mochilas, los documentos, su celular y la medalla plateada que lo identifica como diabético.
AQUELLO QUE NO VEMOS...
Fue así que esa tarde de otoño donde las hojas amarillas todo lo cubren, la encontró caminando con ese hombre que la llevada de su cintura tomada, y charlando de los encuentros fortuitos de las almas desoladas. Sin dudas sus profesiones eran opuestas pero la literatura y la sensibilidad de ambos los había conectado como sólo unos seres afortunados pueden conectar, porque han sido elegidos antes de que la razón impere, y mucho antes de que esas miradas se crucen siquiera… El calor del uno anida en el otro, y el vacio casi ni se nota cuando el otro parte porque ese calor ha entrado en lo profundo del alma cubriéndola del sabor de la presencia más allá de lo corpóreo…Por qué había elegido a ese hombre y no otro, se preguntaba, esa tarde que lo conoció con la excusa de debatir ideas, por qué su mirada le resultaba tan familiar si era la primera oportunidad en que lo veía, por qué su necesidad de escucharlo y seguir a su lado se le hacía necesario… Y allí supo que todo lo que veía no alcanzaba para darle las respuestas necesarias a su inteligencia lógica, pues su inteligencia emocional se la respondería cuando al pasar del tiempo se le sumara el primer beso en donde ella ya lo sintió suyo.
Supo desde entonces que no hay respuestas para lo que no vemos, pues el sentir a veces supera cualquier otro sentido, y la razón no puede dar más respuestas que la simple visión de lo que encuentra a sus pies, sin embargo si ahondamos en el alma, en el corazón, en la piel, ella nos dará la más simple de las respuestas, el enamorado siempre ve más allá de lo que sus ojos ven…
martes, 17 de mayo de 2011
CUENTO TREN - (2) TRIFURCACIONES
domingo, 15 de mayo de 2011
UN MUNDO INCONSCIENTEMENTE PARALELO. (Graciela Tórtora)
jueves, 12 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
TIEMPO DE VIDA

Los leños se van apagando poco a poco. Su crepitar se debilita, Laura se levanta de un salto y corre llevando más leña para avivar ese fuego. Su fuego.
lunes, 9 de mayo de 2011
25 DE MAYO 940
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| Foto de Juan Ignacio Luque |
de nosotros mismos
por primera vez.
Alejandro… Alejandro… Alejandro…
