Los maestros no hacen nada. Preparan la clase una vez y repiten lo mismo todos los años.
Y además, viven de paro.
Trabajan cuatro horas por día.
No hay nada más fácil que ser maestro, cualquiera puede hacerlo.
Se quejan de llenos.
¡Cuántas veces escuchamos y dijimos cosas similares! Y sin embargo, todos guardamos el recuerdo de aquella maestra o aquel maestro que hizo la diferencia en nuestra infancia. Que nos enseñó a leer, a sumar, para qué sirve el estómago y qué es la clorofila. Que nos consoló cuando el grandote de turno nos empujó en el recreo. Que nos puso "Muy bien 10, te felicito" en un dibujo horrible pero hecho mucha actitud. Que excedió los límites del tiempo y el espacio para quedarse a vivir en nuestro corazón.
Para que tomemos conciencia de lo mucho que nos dieron, aquí hay una prueba de lo importante que es saber leer. ¡FELIZ DIA A TODOS LOS MAESTROS Y MAESTRAS! (Y no rezonguen que tienen tres meses de vacaciones )
Parece mentira, cómo pasa el tiempo doña... ya estamos en otoño, quién lo hubiera dicho.
Si parece que fue ayer nomás que nos derretíamos a la luz de las velas en Navidad, tomando agua tibia porque ni un cubito tenìamos.
Se pasaron las vacaciones y ni cuenta nos dimos, corriendo atrás de vaya una a saber qué...
Y de repente empieza el fresquito y las alergias, tenemos esas lluvias locas que duran medio día y el otro medio un solazo que parte el asfalto pero eso sí, con una brisita otoñal que levanta remolinos de hojas en un susurro que invita a soñar.
Qué quiere que le diga, doña... ¡A mì me encanta el otoño!
(Video: Otoño Porteño, de Astor Piazola, por Daniel Barenboin y Rodolfo Mederos)
Para estas fiestas, una antigua bendición irlandesa "all'uso nostro"
Que tu mesa esté llena de comida pero sin grasa ni colesterol, que la bebida llene tu copa y que no conduzcas si bebiste alcohol. Que no te agobie el calor del verano en estos días, que recuerdes ser tolerante y que no discutas con tu familia. Y en la espera del Niño que llegará en Navidad te deseo todo un año de amor y felicidad
(y si no eres cristiano, que tengas feliz Janucá, Día de Buda, Saturnalia, Yule, Pancha Ganapati, Festivus, Hogswatch o lo que sea que celebres)
El Combate de la Vuelta de Obligado fue el 20 de noviembre de 1845. Las flotas inglesas y francesas venían desde Uruguay por el Paraná, reclamándole a Rosas la libre navegación de los ríos argentinos. Con el puerto de Buenos Aires bloqueado. Una flota de un considerable número
de barcos mercantes norteamericanos, sardos, hamburgueses y dinamarqueses,
además de ingleses y franceses, protegidos por cañones, zarpa desde lo que hoy es Ibicuy (Uruguay). Rosas le encomienda a Mansilla que defienda el río y Mansilla los espera en la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro, con 24 buques y cadenas que cruzan de una margen a otra las aguas. A
las 8.30 horas se inicia el avance, y Mansilla proclama a sus hombres:
“¡Allá los tenéis! Considerad el insulto que hacen a la soberanía de
nuestra patria al navegar, sin más título que la fuerza, las aguas de un
río que corre por el territorio de nuestro país. Pero no lo conseguirán
impunemente. ¡Tremola en el Paraná el pabellón azul y blanco ydebemos morir todos antes que verlo bajar de donde flamea!”. Cuando la munición de los defensores se terminó, al callarse las baterías,
recién entonces se atrevieron los enemigos a realizar la operación de
desembarco. Hotham, mediante señales, pide apoyo a Trehouart. A las 17.50
los 325 infantes de marina de Sullivan llegan a tierra cerca del
amarradero de la cadena. Los defensores los esperan con una carga al arma
blanca. Sin embargo, la metralla enemiga, unida a los cohetes a la
“Congreve” de los anglo-franceses, diezman a la infantería argentina. Pese
a ello, los ingleses son arrollados y corridos hasta sus botes. Mansilla
cae herido por un casco de metralla. Lo sustituye el coronel Francisco
Crespo, que sostiene el contraataque. Desembarcan franceses de la
“Expeditive” y la “Procide” en apoyo de los ingleses. A las 20.00 horas,
Crespo se repliega a las barrancas. Obligado ha caído. Los únicos
prisioneros son los heridos graves que recogen los ingleses y franceses
para llevarlos a bordo.
Las
bajas argentinas son numerosas por el heroísmo demostrado en la defensa de
la posición: 250 muertos y 400 heridos. El agresor, por su parte, tiene 26
muertos y 86 heridos, y las averías causadas a sus buques obligan a la
escuadra a permanecer cuarenta días en Obligado, a fin de realizar las
reparaciones de mayor urgencia.
Crespo, con los sobrevivientes, acampa a dos leguas al norte, sobre el
camino a San Nicolás. Los invasores vuelven a sus buques, dejando
centinelas en las ruinas de las baterías, sembradas de cadáveres. A la
mañana siguiente, los vencedores examinan los 21 cañones de las baterías
caídos en su poder. Ninguno es aprovechable: algunos son clavados, otros
arrojados al agua, y los más viejos, los de bronce, llevados como trofeos
curiosos.
Luego de apoderarse de algunas banderas mercantes, ordenan prender fuego a
todos los buques que conformaban la línea de atajo. Estas banderas no
pueden considerarse como trofeos de guerra.
“No eran sino unas insignificantes telas -dirá
Baldomero García en la Sala de Representantes de Buenos Aires, en 1848-
pues la única bandera de guerra que flameaba en las costa de Obligado, la
bandera de la explanada, la bandera de mi patria, nunca fue rendida sino
hecha pedazos”.
No obstante, de poco serviría la victoria: No pudieron vender sus mercancìas, no recibieron refuerzos y se tuvieron que volver. Como dice la canciòn... "Venirse al cuete":
A vos... a vos, sí, no mires para otro lado. A vos te hablo. A
vos que estuviste en las buenas y en las malas, a vos que te acordás de
mi cumpleaños (no necesariamente el dìa de mi cumpleaños, pero vale
igual), a vos que compartis conmigo momentos memorables y olvidables. A
vos que a veces sabés lo que me pasa y a veces no, pero siempre estas
con la oreja dispuesta y los brazos listos para el abrazo. A vos, che... ¡FELIZ DIA DEL AMIGO!
Belgrano fue un gran héroe.
Sin superpoderes como Superman, sin superfortuna como Batman o Ironman, sin siquiera tener estudios militares como San Martin, se subiò al caballo y se puso al frente de un ejército para liberar a su Patria.
Se cargó al hombro la tarea de combatir a un ejército profesional como el español, una de las grandes potencias de su época. Pasó frío y hambre. Sufrió derrotas y vio morir a su gente.
Y sin embargo, siguió adelante y nos dio el regalo más maravilloso que una Nación recién nacida puede recibir: una bandera que la envuelva y abrigue bajo los mismos colores a todos los que la habitan.
¡SALVE BELGRANO! ¡SALVE ARGENTINA!
domingo, 16 de junio de 2013
Hace años que el mío cruzó el charco, pero aún siento su presencia
cuando necesito apoyo, cuando estoy triste, cuando me siento sola.
Es
difícil decir algo original sobre "el padre", a esta altura de la
historia de la humanidad demasiada agua ha corrido como para ser
novedosa.
Y sin embargo, sigue siendo màs difícil encontrar
palabras para describir el cariño, el ejemplo, los valores... cada
ladrillo de mi personalidad lleva el sello de mi padre.
Por eso, para los están de este lado y para los que estàn del otro...
Yo recuerdo la guerra. La recuerdo como parte de "el pueblo argentino" que estaba en el resto del paìs mientras "los chicos" estaban en Malvinas.
Recuerdo cómo creíamos que los ingleses no iban a venir, porque "no podìan", estaban muy lejos y sus barcos no llegaban hasta el sur.
Recuerdo còmo los diarios decían que ìbamos ganando.
Recuerdo las discusiones, en todo momento y lugar, acerca de táctica y estrategia militar que nos iba a permitir mantener las islas.
Recuerdo la angustia por amigos que estaban por ser dados de alta de la conscripciòny quedaron acuartelados, sin que supièramos dònde estaban ni si iban a volver.
Recuerdo las maratones televisivas, con el objetivo de juntar plata para la guerra. Recuerdo a Pierina Dealessi, con sus 88 años, donando sus aritos de oro. Recuerdo a la gente mandando cartas, chocolate, medias de lana... recuerdo la indignaciòn que sentimos cuando nos enteramos de que no llegaba nada a Malvinas.
Recuerdo los relatos de soldados estaqueados en el otoño malvinense, recuerdo la lucha desigual entre aprendices de soldados y un ejèrcito profesional armado con la mejor tecnologìa disponible en el momento.
Todo eso recuerdo.
No sè si reivindico la guerra, creo que fue un manotazo de ahogado del gobierno militar para ganar "porotos" porque ya era insostenible la duración.
Lo que sí se es que se perdieron muchas vidas jóvenes y se perdiò la oportunidad de recuperar las Malvinas por medios pacíficos.
Hoy, a 31 años de esa guerra, solo quiero decir una oraciòn por los que murieron allà y por los que, aun vivos, nunca se recuperaron del todo.
martes, 26 de marzo de 2013
No importa el credo, importa la fe.
Celebres como celebres, celebres lo que celebres,
siempre es más lo que nos une que lo que nos separa.
Este año las fechas de las Pascuas Judías
y las de las Cristianas
"caen" muy cerca entre sí
y muy cerca de otra fecha muy importante para los argentinos como es el dos de abril.
La mujer
entró casi corriendo a la oficina. El trajecito verde, el peinado impecable y
el maquillaje cuidado no alcanzaban para disimular completamente la tensión de
su rostro. Mientras se sentaba con un suspiro y encendía la computadora, su
secretaria le alcanzó el te de hierbas, como todas las mañanas.
Tres
jóvenes se aproximaron a su escritorio y le dieron el reporte del día. Hablaron
por turnos y el ceño de la mujer se fruncía cada vez más.
-¡NONO NONO
NONO NO! ¿Cómo que está faltando la pintura rosa? ¿Y ahora me avisan? ¡Llamen a
la fábrica a ver qué pasó! A ver, dame esos papeles. ¡Chicos, faltan cinco días!
Tenemos que resolver los problemas, no causarlos. ¡Ay! Me van a volver loca. Myriam,
querida ¿me alcanzarías otro té? Gracias.
Entre un ir
y venir de faxes, reclamos y gritos, el día terminó cuando ya hacía rato que el
sol se había escondido.
Día P menos 4
-El coro va
a ensayar en el auditorio, avisen a Seguridad que los dejen pasar... -Con un vestido
color limón y una chaqueta al tono, el cabello recogido con una cinta blanca, la
mujer iba y venía en un mar de teléfonos, carpetas y asistentes que trataban de
llamar su atención -. ¿Sequía? ¿Dónde? No podemos permitirnos una sequía.
Comunicame con el Departamento de Regadío. ¡Petrucci! ¿Qué pasó con el agua en el área uno? Bueno,
me lo solucionan. ¡YAAAAAAA! Myriam,
traeme más té por favor.
Día P menos 3
Sentada en
su escritorio,los puños de la mujer se iban cerrando lentamente mientras los
ojos se ajustaban como la mira de un rayo laser. Un cadete se alejaba con paso
rápido previendo el estallido.
-¡ROOOOODRIGUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEZ!
¿Qué es esto que me informan que todavía no nos entregaron los pimpollos? ¡Te
ocupás de esto ya mismo! Esta noche los quiero todos colocados, ¿entendiste?
TODOS. Mañana antes de entrar voy a pasar a revisar y mejor que no falte ninguno,
¿estamos? ¡Myriam, otro té!
Día P menos 2
El stress
le había dibujado ojeras que llegaban casi a las rodillas. El maquillaje era un
recuerdo y la ropa, una arruga viva. Agarraba el teléfono como si lo quisiera
estrangular.
-Ajá...
Msé... ¿Sabés qué pasa? Yo tengo que entregar pasado mañana y si vos no me das las cosas a tiempo, me
atraso. Y no puedo atrasarme ¿soy lo suficientemente clara? No-pue-do. ASÍ QUE ME ENTREGÁS LA PINTURA ROSA HOY MISMO
O TE OLVIDÁS DE NOSOTROS PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA. -Colgó con un golpe furioso-
¡MYRIAM! ¡¿PARA CUANDO ESE TÉ?!
Día P menos 1
El pelo
parecía la melena de un león electrocutado y tomaba agua como un beduino
perdido en el desierto para poder seguir dando instrucciones con voz ronca. Con
una carpeta en la mano, iba tachando las tareas pendientes de una lista. La
secretaria la seguía con una taza de té en la mano, ya fría.
- ...OK... Coro,
OK. Pimpollos, OK. El rosa... ¡Menos mal! ¡OK! ¿El área uno cómo quedó?
Localizame la zona por satélite. ¿A ver? Bien, bien. -De pronto le cambió la
cara- ¿Por qué la zona sur no tiene amarillo? ¿QUÉ PASÓ CON EL AMARILLO? ¡Ah!
Gracias, siempre me olvido de ajustar el color de la pantalla. Myriam, largá
esa taza y llamá al técnico para la semana que viene. ¡Qué nervios! ¡Todos los
años es lo mismo! ¿Es que NUNCA podemos llegar tranquilos? -El tono cambió
hasta convertirse en un canto melodioso-. Chicos... ¡Gracias! Sé que fueron
unos días de locos y que mi humor no fue el mejor, pero llegamos. Mañana al
amanecer los espero a todos para el lanzamiento. Vayan, descansen. Se lo
merecen. Yo todavía tengo que ir a la peluquería, a la manicura, a la modista, al
pedicuro y a la masajista. Vayan, vayan. ¡Gracias!
Al día
siguiente, el "Día P", cuando la claridad empezaba a insinuarse por
el este, allí estaban todos reunidos, listos para el gran evento.
Un coro de
jilgueros y cardenales comenzó a entonar una melodía de Vivaldi.
Con la
túnica de seda, que disimulaba la falta de dobladillo al mezclarse con una
alfombra de pétalos multicolores, el gesto relajado en una sonrisa que era toda
calma y bienestar, las uñas brillantes recién pintadas y su cabellera roja
ondeando en la brisa de la mañana, como si no hubiera estado en la peluquería
hasta apenas una hora antes, la Primavera se deslizó por el primer rayo de sol
que alumbraba el área uno y dio orden de que se abrieran las flores.
Un poco apresurado, pero después de tanta lluvia quería poner algo primaveral (por eso también le "cambié la cara al blog").
Espero que les guste este paseo por la infancia
Y por si quieren algo más serio, les dejo el vals de Strauss "Voces de primavera"
viernes, 20 de julio de 2012
¡FELIZ DIA PARA TODOS!
20 de julio - Día internacional del amigo
miércoles, 4 de abril de 2012
¡FELICES PASCUAS! ¡FELIZ PESAJ!
Gente querida, que tengan todos unas Felices Pascuas en compañía de los que quieren y los que los quieren.
Aprovechemos este renacer que ofrece la Pascua para sacarnos de encima todo lo que nos molesta y empezar, como bebés, a caminar con pasos nuevos libres de cargas inútiles.
Alguien me dijo que no es casual… que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de “venite el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada… y sin embargo… detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos. Entonces… los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir. Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.
Ernesto Sábato - 24 de junio de 1911, 30 de abril de 2011
Cuando se tiene la posibilidad de estar frente a una de esas personas que se apoderó un día incierto de nuestra alma como un íncubo para convertirse en un Maestro, sólo nos queda el rol de humilde testigo, de médium eficiente sin otra voluntad que la de servir de puente. Si bien esta breve entrevista no es más que un deseo que ya nunca se realizará en la realidad, me queda el consuelo de la ficción. Abro mi descuajeringado ejemplar de Héroes con sus anotaciones y subrayados que atraviesan más de dos décadas, y la aún resistente primera edición de La Resistencia menos marcada por el paso del tiempo. Así la imaginación juega su sino y se las arregla para usar las palabras como fichas en un tablero. Se abre el telón y aparece la silueta sombría de un hombre sentado frente a un atril. Muy cerca, debajo de un cono tenue de luz ocre, estoy yo, mi intención injustificablemente cristalizada en el tiempo como un espectro obcecado.
–Para un ateo, ¿qué significa resistir?
–Vivir… simplemente vivir hasta que la vida se nos escape en el último aliento. Luchar por seguir vivo, sin que la lucha sea el fin en sí mismo sino el mejor traje de combate que uno puede ponerse para darle batalla a la muerte.
–Entonces, ¿la muerte es la gran ganadora?
–No, porque, ¿qué es la muerte sino un inmenso vacío burlón…? No, no la veo como la gran ganadora porque mientras estoy vivo mi humanidad se justifica. El tema pasa por el ¿qué soy estando vivo? Es el hombre que soy y que lucha contra el mal y sus propias miserias, el que gana cada día desde su existencia. Cuando no esté vivo, nada tendrá importancia ni habrá resistencia porque simplemente ya no estaré.
–En Héroes el mensaje parecía más intransigente: no había resistencia que valga (ni individual, ni nacional) frente al lado oscuro del hombre. Una especie de rendición frente a la fatalidad. Sin embargo, en La Resistencia vos nos proponés darle lucha a esa condición de ángeles caídos. Si el germen de lo malo está con nosotros, ¿no valdría la pena rendirnos a la evidencia y empezar por un nuevo mundo más sincero?
–No hay posibilidades serias de un nuevo mundo, chasqueando los dedos, como no las hay de un nuevo hombre. La humanidad es algo demasiado complejo como para pretender que vaya unificada en la misma dirección. Los personajes de Héroes representan eso, la imposibilidad del acuerdo indeleble. Cada uno se ve en lo que considera “su” mundo y termina creyendo que nada se puede cambiar en “el” mundo. Y se abandona a esa realidad que él mismo cree que creó. Se nace con un destino inexorable, es una frase que podría decir Alejandra. De ahí también surge la pérdida de los valores éticos y morales. ¿Te acordás de cambalache, ¿no?
–Sí. Pero entonces, algo cambió en tu visión de las cosas entre Héroes y la Resistencia, ¿qué es?
–Héroes fue un proceso muy largo que abarcó muchas épocas de decisiones personales y eventos mundiales enormes, supongo que vos podés entender eso. También correspondió a la “idea” del hombre en su tiempo. Todavía existía el marxismo como única alternativa para el desarrollo de ese hombre al que el individualismo pragmático comenzaba a devorar. Había verdades primeras que, por tales, no se ponían en duda, porque la realidad nos mostraba que la dirección que podíamos llegar a tomar desde donde estábamos parados nos conduciría a la catástrofe. Y así fue. Pero no porque el marxismo no fue aplicado o mostró su inaplicabilidad, sino porque el hombre perdió el valor de la lucha como algo que está por encima de su cabeza y su interés personal. Con La resistencia intentaba recordarnos que aún tenemos la posibilidad de ser responsables. De evitar lo que como masas contrapuestas estamos construyendo: nuestro propio abandono como especie frente al obstáculo de la masificación. Luchar, resistir desde el compromiso sincero y para nada egoísta, es lo que hará de personajes como Fernando y Alejandra, Martín o Bruno, unos seres necesarios de ficción, pero no la realidad última de la humanidad.
–Entonces, ¿existe la esperanza para el ateo?
–Estamos a tiempo de revertir este abandono y esta masacre. Esta convicción ha de poseernos hasta el compromiso… El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.
–¿Te puedo abrazar?
–Sí, por favor.
Las pocas luces en el escenario se apagan y la imaginación cierra el telón.