viernes, 17 de junio de 2011
El Banco del Pueblo
lunes, 13 de junio de 2011
Comentario a "Reflexiones de un lunes de junio"...
Lo que quería decir es:
"Quizas dando más tiempo para votar tengamos más participación, creo que un fin de semana es poco.
No tengo autoridad moral para criticar a nadie, ando bastante loca con el trabajo y por eso estoy escribiendo de a ratitos, nomás. Pero recuerdo bien que la discusión pr este concurso fue bastante brava y quizás por eso no hubo más participación.
¡Para la próxima, sugiero que discutamos menos y escribamos más!"
PD importante: ¿Alguien sabe cómo hacer "cortar y pegar" desde un word, por ejemplo? ¡Porque no me da ni cinco de bolilla cuando lo intento!
¡FELIZ DIA DEL ESCRITOR!
¡Besos a los ganadores!
¡Gracias a quien le gustó mi cuento y lo votó!
Mi agradecimiento a Greis, diosa de los sufragios.
A los ocho que votamos: qué poquitos pero ¡Presentes!
Igual creo que es para pensar: invertimos un montón de espacio decidiendo si publicábamos los cuentos con seudónimo o no, algunos defendieron mucho su postura en aquel momento y al final fue mayor el interés que despertó discutir las bases del concurso que participar escribiendo y/o votando.
Cariños para todos,
Ale.
PD: Imposible publicar en comentarios...
MARTINA - C/Lulú

Allí está su banco. La espera. Martina llega siempre a la misma hora. Cuando el sol le dice acá estoy, en tanto acaricia su rostro y entibia su cuerpo. No está sola, su paraguas amarillo la acompaña siempre. Lo necesita. Ya es tiempo de abrirlo. Sabe que al hacerlo comenzará a rodar sobre él una lluvia fina y persistente de sueños incumplidos, de anhelos posibles que flotan en el aire esperando ser tomados. Estira su mano impaciente. Aparece la casa soñada, con un jardín florido y en el fondo la quinta con olor a verduras recién cortadas por Juan, su marido. La villa en la que vive huele feo, muy feo. De pronto el cielo se oscurece, cierra el paraguas. Una tormenta de recuerdos ingratos cae sobre ella, pequeñas piedras pegan en su cuerpo lastimándola. Su triste infancia con un padre alcohólico que termina abandonándolas a su madre y a ella. La lucha por sobrevivir, mamá limpiando casas. Mamá… recuerda que antes de morir le dijo, hija sueña, no abandones nunca tus sueños, ellos te ayudarán a vivir.
"Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado..." (J.L.Borges)
Martina abre su paraguas.
RESULTADOS SEGUNDO CONCURSO
(Cuentos ordenados alfabéticamente)
CERTEZAS DE UN CRIMEN __ 2
DESTELLOS ______________ 2
LOS MEDIOS _____________ 2
AQUELLO QUE NO VEMOS ___ 1
PEQUEÑOS MILAGROS ______ 1
Atendiendo al inc. 9 de las bases:
"El ganador del primer premio podrá elegir dos de los cuatro libros que desee entre las obras citadas en el inciso 10. El ganador del segundo premio, podrá optar por uno de los dos restantes, definiendo así el premio para el tercer ganador. En caso de empate, se aplicará a tal fin el orden cronológico de presentación que tuvieron los trabajos."
GANADOR DEL PRIMER PREMIO:
DESTELLOS - Presentado el 28/4 por Jorge U. Malpeli (Melipal)
SEGUNDO PREMIO:
LOS MEDIOS- Presentado el 5/5 por Adela I. Alonso
TERCER PREMIO
CERTEZAS DE UN CRIMEN- Presentado el 13/5 por Dante Balzán (Nataza)
Greis
domingo, 12 de junio de 2011
MODERADOR/A SE NECESITA
Necesitamos y agradeceremos algún/a voluntario/a para que tome la posta.
¿Alguien se ofrece? ¡En el asiento del fondo, enseguida, ya voy para allá!
Greis
Segundo concurso
Teniendo en cuenta que solo hubo OCHO votos, pensé que sería una buena idea extender la votación por lo menos tres días más, hasta el miércoles 15.
¿Qué les parece? Les recuerdo que deben enviar su voto a villacimera@gmail.com
Greis
sábado, 11 de junio de 2011
EL PURA ESPUMA
Si arrastre por este mundo, la vergüenza de haber sido,
y el dolor de ya no ser, bajo el ala del sombrero,
cuantas veces, embozada, una lágrima asomada,
ya no pude contener...
Como casi siempre ocurre en estos casos, la trenza vino por una cuestión de polleras.
Aunque algunos dijeron, sólo para justificarlo, que fue un malentendido del Evaristo Gatica. Yo creo que no.
No me pondré del lado de uno o del otro y trataré de contar los hechos tal como me los relató mi entrañable amigo, Tito Saúl, que sabía andar de mercachifle cargando sus mágicas canasta de mimbre por esta zona. Una vez cometí el pecado de comprarle algunas baratijas para regalar y desde entonces me acosó con sus jabones de olor y frascos de agua florida. Y cortes de telas, por supuesto.
Por aquellos años saliendo del centro de Viedma hacia el sur, había un barrio que, no tengo ningún empacho en decirlo, no era peligroso para extraños y forasteros, siempre que tuvieran el esmero de presentarse con anticipación y manos limpias a los “taitas matones” del lugar, que eran quienes regenteaban toda clase de negocios turbios y obtener así el pase.
Después de la guerra civil española, llegó al barrio Manuelita Caamaño, una linda española, raramente alta, de tez blanca, cabellos y ojos muy negros. Su tía, Francisca Martínez viuda de Caamaño, como le gustaba firmar, dijo que era de Galicia, precisamente de Pontevedra, sin agregar nada más. Sin embargo, la niña, lo supe por otras vías, había llegado proveniente de las hermosas calas de arenas blancas y árboles que llegan hasta el mar, llamadas playas Mean. Pero para no abundar en explicaciones incomprensibles para los locales, su tía refería, repito, a Pontevedra como su lugar de origen. Quince años después sucedieron los hechos que ahora cuento.
La “galleguita” como apodaban las vecinas, a todas las muchachas que venían de España, sin importar si eran de Galicia, Asturias, o Maragatas, trabajó en los quehaceres domésticos de la casa, lavando y remendando para afuera.
Tiempo después se empleó en la panadería de la esquina que forman las calles Congreso de Tucumán y Bartolomé Mitre, un poco mas al centro, llamada “Les biscuits” propiedad de un francés, también recién llegado; René Lozere, quien le enseñó a hornear con leña, sabrosas croissant, crocantes baguettes y panecillos cubiertos con semillas de sésamo, amapolas, o zapallos.
Habrá sido el buen trato, o la amabilidad del francés, quien juró ser soltero y sin compromisos, que enamoraron a la “galleguita” quien al poco tiempo pasó de asalariada a socia del negocio.
Como siempre ocurre en estos casos “el diablo metió la cola” y lo que en definitiva terminó como una hermosa historia de amor feliz entre inmigrantes, ( no se porque me adelanto), por poco concluye en tragedia.
Para el mes de marzo, días antes de la boda, se apareció por la panadería el Evaristo Gatica, que para entonces, si bien, en realidad no era el “capo di tutti capi”, como un atrevido sofisma de si mismo aparentaba ser el más malo del barrio.
-¡Quiero batirme con usted! -le dijo en la cara al francés.
Manuelita, dejó la bandeja de “medias luna”sin completar y antes de retirarse para el fondo alcanzó a murmurar sollozando; - ¡nunca le di lugar!.
Calculó mal el Evaristo, porque el francés lo miró de frente y sin bajar un tranco de pulga sus ojos claros, preguntó -¿Con qué armas? -No vaya a ser que el guapo ese, creyera que le tenía miedo; que peores peleas las había pasado en la resistencia de París.
-Será a cuchillo mañana a las seis, en el patio de los Funes -contestó vacilando Gatica. Menos mal que había preparado con tiempo las palabras a decir, porque el francés, lo había desorientado de primera, con su firme repuesta.
A la mañana siguiente, antes de las seis y para no desgraciar la casa, Lozere entró por el portón directamente al patio. Habían llegado mas temprano; cuatro testigos, dos por cada parte, y conversaban, de política seguramente, con el Comisario que también quería estar presente, por si corría sangre. (Tengo todos sus nombres pero no viene al caso mencionarlos).
En el viejo álamo plateado del fondo todavía están grabados con cuchillo caliente, supongo, el año y los nombres de los ganadores de otros duelos. Algunos se repetían más de tres veces. No así el de los vencidos. Total ¿Para qué? ¿Quién se acuerda de los muertos?
Bien arreglado y emperifollado con aroma de rico perfume francés, René Lozere, después de saludar a los presentes, se paró más acá de la raya trazada en la tierra, envolvió su antebrazo izquierdo con el poncho marrón tejido, regalo de Manuelita, desenvainó su cuchillo de a cincuenta, con empuñadura templaria y mango de roble, traído de Thiers y esperó a pie firme.
En realidad todos esperaron hasta las nueve de la mañana.
Consta en el acta levantada al efecto, que hasta esa hora Gatica no se había presentado. Nadie se olvida de una cita semejante. -Este Evaristo es un "pura espuma" -sentenció el Comisario y así quedó.
Fue, nuevamente, mi amigo, el turco Saúl, quien relató en el boliche, tiempo después, que al Evaristo lo habían visto por Bahía Blanca, caminando como si nada, sin laderos a la vista, llevando no obstante, pegado a su nombre y apellido, como una extraña divisa el gracioso mote ganado en la porfía; el pura espuma .
El expediente fue cerrado por la autoridad policial antes de abrirlo. Sin embargo igual fue caratulado, a fin de proveer si se diera, en otra oportunidad y circunstancia como "S/ DUELO CRIOLLO: RENE LOZERE - EVARISTO GATICA, EL PURA ESPUMA"
Cuesta abajo -Tango – 1934
Carlos Gardel - Alfredo Le Pera
jueves, 9 de junio de 2011
ESA MUJER DEL PARAGUAS
(P.D.Con la esperanza de que regrese Rita, la genuina, mi peluquera favorita...)
miércoles, 8 de junio de 2011
CONSIGNAS
martes, 7 de junio de 2011
SIMPLES VIOLETAS
así son mis rosas.
- Presumía el rosal-.
Mirando a sus pies
el verde follaje,
Burlona decía:
-Mírate violeta,
pequeña y modosa-
Eres puras hojas,
sin gracia, inocua.
Así despreciada por su simpleza,
se aplastó humilde
en la dura en la tierra.
Llegado el otoño
que roba las hojas,
desnudó sin piedad
a la bella rosa.
Engalanó a la violeta
y le dio esplendor
con preciosas flores de azul color.
Avergonzado;
comprendió el rosal
-todos merecemos una gracia especial-
Mudanza
Ale.
lunes, 6 de junio de 2011
FRAGILIDAD ...dedicado a Celia, por su obra maestra (en el cuento de Germán y su esposa).
Ya la sola mención de que algo será (o es) del modo en que no se imaginó, ni se pactó, puede generar una fisión interior, una inmensa tristeza. Finalmente puede esto descomponer la secuencia más entusiasta de eventos ya generados, y ese anhelado proyecto.
Por eso, es mejor siempre mantener expectativas dentro de términos precisos, y a la vez, vivir en consecuencia. Nada más catastrófico que el amor perdido, para que la vida misma se torne aburrida y la inspiración lograda (al fin) se nos vaya otra vez de las manos.
No perdamos el ritmo, no nos distraigamos con propuestas inmaduras ni permitamos que una seguridad nociva nos arrebate lo que el destino nos está ofreciendo. No estaría de más mencionarlo y de hecho se entenderá esto que quiero decir, pero seamos también un poco tolerantes pues nunca se sabe, podría llegar a ser la última vez que nos demos ese rico beso y que además nos podamos esperar (como siempre lo hicimos) en aquel ansiado lugar. No lo arriesguemos entonces, todo así porque si.
Por último, es comprensible que no logremos poder mirarnos a los ojos cuando algo se nos torna fronterizo y la impotencia se hace fuerte dentro nuestro, pero, que esa impotencia no se transforme en la excusa para escapar o refugiarnos en la seguridad de la cual renegamos frecuentemente.
Siempre siempre, meditaremos, antes de tomar la última decisión, un poco más también. Siempre habrá una oportunidad, para volver, para retornar a nuestros días. Depende de cuánto orgullo y de cuanta serenidad guardemos para el momento apropiado, será el momento de abrir los brazos, y darnos un sí total. (tal vez sigue)...
LOS PEPINOS, LAS GALLINAS Y DIÓGENES (C. Alejandro)
-“Tenemos un problema con los pepinos”- dijo con voz derrotada.
-“No exageres” –le contesté sin levantar la vista del diario-.
-“No exagero” – me replicó al mismo tiempo que emitía un sonido metálico. Quizá el sonido provenía de algún utensilio que llevaba en las manos o quizá no. Quizá se le estaba oxidando la voz. También.
-“Sí, sí exageras y, además, doblemente. Ni “tenemos” ese problema ni, sobre todo, existe más que un pepino problemático Uno solo.”
(Pobre Germán. Es tan, tan literal. Insistió en que teníamos un problema con los pepinos porque esa era su única preocupación y porque no ha nacido él para la metáfora y los símiles, ni aun para los más rudimentarios, burdos y lamentables. ¿Cómo explicarle que desde hacía una década yo ya había resuelto “ese” problema gracias a su amigo David? ¿Y cómo explicarle que sus pepinos literales y toda su pequeña plantación hortícola del fondo del jardín me tienen por completo sin cuidado? Y, para empeorarlo más, no me gustan los pepinos. Me repiten, sobre todo por la noche. Igual que el melón.)
Veinticinco años de matrimonio crean, lo queramos o no, un vínculo. Germán tiene muchos defectos pero no es veleidoso y esa seguridad tan suya me provoca una oleada de cariño irreprimible. Un día, en un documental de animales, vi un mono afanado en botar una pelota. No había nada que lo apartara de su obsesión por la pelota, por botarla, y lo intentaba una y otra vez, y una y otra vez fracasaba. Sentí por el mono la misma oleada de cariño que me produce Germán. Siempre he admirado mucho la tenacidad.
En este triple contexto de admiración, cariño y vínculo matrimonial expresé la pregunta que debería haber formulado desde el principio para no impacientar a Germán y para ahorrarme - y ante todo ahorrarles- este penoso exordio.
La pregunta- no podía ser otra- fue la siguiente:
-“¿Y cuál es ese problema que “tienes” con “tus” pepinos?” (Soy comprensiva, me dejo llevar por los sentimientos, pero hasta cierto punto).
-“Se han vuelto amarillos, de un color amarillo pálido y, ¿sabes qué significa eso?”
-“Una tragedia. El amarillo pálido no se lleva nada esta temporada.”
-“Por Dios, no banalices - (por Dios, ¿cómo no iba a banalizar?)-. ¿Es que no te das cuenta de que se han perdido todos, de que ya no valen para nada? No los he cortado a tiempo y ahora los pepinos se han vuelto amarillos y, por lo tanto, amargos.”
-“Germán –aquí levanté la vista del diario. La situación imponía un poco de cordura y la cordura se transmite por los ojos-, ¿qué importancia tiene? No son más que… ¿cuántos? ¿Diez, doce pepinos?”
-“¡Treinta y nueve, y uno de ellos siamés!”
-“De acuerdo. Treinta y nueve y el siamés. Mira, no pasa nada, tíralos o, mejor, ¿por qué no se los das a Julián y Vicky? No quiero decir para que se los coman ellos, no me mires así, sino para las gallinas. Seguro que las gallinas los comen, las gallinas se lo comen todo, no son tan exquisitas como para darse cuenta de que amargan.”
(Julián y Vicky son nuestros vecinos. En un cincuentón hay aficiones peores que la horticultura como comprobé el día que Julián decidió criar sus propias gallinas.
Detesto las gallinas. Son sucias, invasoras y rompen mi relax con sus molestos cacareos. Por no hablar del gallo. Porque el gallo es indispensable para la puesta de huevos. Y Julián quiere huevos frescos.
Mentar la posibilidad de nutrir las gallinas de nuestros vecinos con los malogrados pepinos fue todo un acierto, como ya había anticipado para mí misma. A Germán le horroriza tirar cosas, es conservador por naturaleza y, con el tiempo, estoy convencida de que desarrollará uno de esos espantosos síndromes, el de Diógenes en concreto.
No se lo pensó dos veces. Arrancó los pepinos y los llevó a casa de Julián que, agradecido, le regaló a Germán una botella de un vino sólo apto para curar heridas en tiempo de guerra.)
-“Nunca pensé que los pepinos se volverían amarillos. Hasta ayer eran completamente verdes, de un verde precioso, ¿cómo ha sido posible?”
-“No lo pienses más –lo tranquilicé. A las gallinas les encantarán-. Duérmete y deja de darle vueltas.”
Y se quedó dormido, porque esta conversación la mantuvimos esa misma noche.
De madrugada el gallo ya no cantó.
Transcurrida una semana ya habían muerto todas las gallinas de Julián. Ya no invadían mi jardín; ya no ensuciaban la verja divisoria con sus repugnantes excrementos; ya no rompían mi relax con sus inoportunos cacareos.
Muertas. Todas.
¡Bravo!
La escopolamina es un alcaloide que se extrae del beleño. Produce amnesia y, en dosis elevadas, una amnesia mucho más duradera. Eterna, podríamos decir. Lo que yo no sabía es que, además, decolora las plantas.
La probé en la maceta de begonia y la begonia amarilleó y murió. Luego rocié los pepinos con la seguridad de que empalidecerían y Germán tendría que deshacerse de ellos. Si la escopolamina no hubiese causado ese efecto en los pepinos los hubiera arrancado yo misma y alguna excusa habría inventado para justificarme ante Germán. Él siempre está dispuesto a creer cualquier cosa, la más elemental. O eso pensaba yo.
Mi propósito siempre fue librarme de las asquerosas gallinas de Julián. Y mi propósito se cumplió.
¡Bravo!
(Veníamos del entierro de David cuando Germán me dijo:
-“Lo que mata a los pepinos y a las gallinas, por este orden, también mata a las personas. Qué pálido estaba el pobre David, y no sólo porque estuviera muerto con ser ésta una muy buena razón. Que tenga un buen sueño eterno. Eso le deseo, ¿qué otra cosa si no?”
Me quedé mirando fijamente a Germán que cabeceó en un gesto afirmativo de una elocuencia atroz.
-“Lo sabía desde hacía tiempo. También lo de los pepinos. No soy tan tonto como parezco aunque he de reconocer que fallé la primera vez. “Este coñac huele como el perfume de tu mujer”, me dijo David. Me había equivocado de frasco. Creí que la ponzoña que usaste para los pepinos la habías guardado en un frasco de tu perfume favorito pero no, conservaste lo que te sobró en otro diferente. Tú siempre guardándolo todo. Cuando seas vieja padecerás uno de esos síndromes raros, el de Diógenes en concreto. En fin, no pasa nada. Todo se ha solucionado. Tú te has desecho de las gallinas y yo de… bueno, prefiero no decirlo. Si no lo digo es como si no hubiera sucedido, ¿verdad?)
Y esto aconteció dos meses después de que los pepinos empalidecieran y las gallinas murieran.
Es cierto que veinticinco años de matrimonio crean un vínculo férreo…
domingo, 5 de junio de 2011
EL RELATO DE MARCELO(COMENTARIO)
Y lo dice un virginiana tipica que se ha sentido por de mas de identificada jjajajaj con tu relato,
Que siga tu musa inspirándote asì, que nosotros disfrutaremos de la lectura.
Besos y abrazos.
EL HOROSCOPO
-Che “Casanova”, vestite -ordenó el oficial y agregó -tenés que acompañarnos. ¿Yo? ¿Y yo, qué hice ahora? Preguntó él, desde la cama. Más que un horoscopofilo, con el paso de los años se había convertidoen un horóscofiglio.
Aunque tenía el símbolo Taiji tatuado en el brazo derecho y leía a Ludovica, nunca entendendió el yin y el yang, ni el hombre y mujer, suave y duro, abierto y cerrado, etc. Tampoco leyó mucho del horóscopo chino; si bien sabía que era el Conejo o Liebre no recordaba si era el Planeta Venus o el Monte de Venus. Su número de la suerte el 27.
Tal vez por simple agrado y tolerancia se había sumado a los seguidores de la astrología normal y occidental. Nacido en Buenos Aires, al sur del ecuador, de igual forma admiraba y leía a los astrólogos del norte. -¿Tendría alguna importancia para las predicciones? -se preguntó en más de una ocasión.
Su adicción comenzó a los veinte años cuando “hizo la colimba”(Correr limpiar y bailar). Durante las interminables noches de “imaginaria” leyó todo lo que encontró; diarios y revistas viejas, maltratadas por todas las “clases” que pasaron por el cuartel. Pienso que enloqueció un poco tambien de tanto leer y repetir, antiguos avisos publicitarios, como por ejemplo; “No diga ¡hola!... diga Olavina.” Había también uno que le gustaba entonar; “¡Qué lindos que están tus dientes, le dijo la Luna al Sol y el Sol contestó sonriente... me los limpio con Odol” y también recordatorios fúnebres, si se quiere un poco cómicos “Fiesta Cívica Casilda. Falleció en Casilda a los 82 años. Empresa Casilda srl. participa su fallecimiento ...”
Conocía el signo de varios amigos y los perseguía leyéndoles los horóscopos en voz alta. Eran como decía él, un buen soporte psicológico; así a un desocupado le inventaba; -¡Mira que suerte! te salió que tendrás una sorpresiva reunión en tu primer día de trabajo y te enterarás de cosas importantes. Seguro es respecto del sueldo -agregaba.
Leía diariamente el horóscopo del signo de su madre, ya muerta. Su mente horoscopada y enferma, imaginaba que él, era el heredero legítimo de todos aquellos textos que le fueran favorables. En la puerta de su baño tenía colgado, como si fuera un cuadro de una naturaleza muerta, el escrito que más le gustó en varios años; “Los juegos del amor son algo peligrosos sobre todo cuando no nos damos cuenta que estamos jugando. Si tiene que llorar por un amor, simplemente llore.” Y lloraba...
Compraba varios diarios, sólo por los horóscopos y comparando sus letras elegía, a su entender, el más conveniente. Día por día y semanalmente los pegaba en una pared de su casa. Durante la semana siguiente los controlaba uno por uno y a los que no habían acertado en su predicción les dibujaba una cruz roja, y a los que sí, aunque fuese sólo a medias, los premiaba con una circunferencia celeste. ¿Habría elegido ese color por la “zona celeste situada a ambos lados de la eclíptica , de unos 16º de anchura”?
-Che Casanova, vestite – repitió el comisario y agregó en la Departamental 27 tenés una demanda por acoso sexual.
-¿Cómo puede ser? -preguntó -sí en el horóscopo de ayer me salió; “una deuda afectiva que alguien de su entorno tiene con usted hoy la salda y además, como sugerencia, agregaba, ¡tiene derecho a ser feliz!
Antes de salir con el detenido, el comisario observó ese mismo texto pegado en la pared enmarcado con una doble circunferencia celeste._________________
sábado, 4 de junio de 2011
EL PROBLEMA CON EL AMARILLO PALIDO DE LOS PEPINOS ...y los signos del Zoodíaco. Consigna propuesta por Alejandro.
Sea como sea, una consigna inteligente enfrenta a uno con el vacío y desde el vamos la propuesta es “resurgir”. Ya porque somos esencialmente errantes o porque es la inmensidad la que nos hace sentir vulnerables, se nos impone de hecho la tarea y esta necesidad de ser creativos.
Es que nunca podríamos sobrevivir sino es conectándonos a la humanidad (a través de un hilo o cordón) pues de otro modo quedaríamos varados, sin sentido, flotando en la nada. Es así que LA PALABRA será el elemento de supervivencia, mientras que el fluido vivificante (el que nos mantiene alimentados y activos) es LA RECIPROCIDAD.
¿Como actúa cada signo en función de lo que percibe? [modelo Jugniano].
viernes, 3 de junio de 2011
SALUDOS A TODOS ESPECIALES PARA ALICIA..
me envia de un lado al otro y al final figuro "como anónimo dice", pero nunca me da la oportunidad de colgar porque vuelve a enviarme de un lugar al otro y asi... Espero que se solucione el tema y supongo que a muchos les debe suceder igual... Por eso se ve tan vacio de comentarios el blog...
Cariños enorme a todos y especiales para Alicia, mucha fuerza para vos y lo que necesites ya sabes, me envias un mail y alli estaré... Besos.
Mercedes.
CAP.11: DE COMPRAS
Dora, la enfermera, ama viajar al pueblo grande distante
Pasó del interés por el despliegue y la destreza, a la charla animada personal con el médico joven, aspecto desaliñado del intelectual convencional y bien parecido.
Un tipo raro para la villa pero no infrecuente para la ciudad.
Apenas intimar y pasarlo divertida, el muchacho dibujaba volutas hacia el techo de la habitación y se despachaba entre otras contra las vulgaridades que trascendían de las confesiones de Dora.
“Los ignorantes prefieren a menudo no saber que lo que prejuzgan como trompadas,martillazos, palazos, son solo muescas,elevaciones,rupturas naturales necesarias para el movimiento de los huesos”.
Hoy Dora suele dormirse recordando la enumeración erótica de los cálidos accidentes que su anatomía reservaba para esas manos fuertes y esa boca húmeda.
“Troquiter mayor del húmero,fosa intraespinosa del omóplato, trocánter mayor del fémur,escotadura ciática mayor, tuberosidad isquiática…”
Entonces no se resiste cuando escucha que la nena muerta en el incendio fue vista paseando en la capital de la mano de Ernesto, bajando una escalera del shopping.Que vestía zapatitos flamantes,pantalones pinzados recién comprados.
Mas tarde se arrepiente aunque como adicta irrecuperable gozó con los ojos desorbitados de los oyentes.
Al día siguiente le dio resaca culpable.
Se sintió una estúpida.
