-Te falta educación vocal, no manejas bien el aire y en tu puta vida hiciste escalas ni siquiera calentaste haciendo doremi, pero tenés impostación natural y buen oído. Hay cosas que ya no vas a poder hacer como por ejemplo cazar esta nota después de esta, ¿oís? No es por cabeza dura o que de golpe se te fue el oído a la mierda, claro que no…Bueno en realidad algo de eso hay, ¿Sabés lo que es la sinapsis? ¿Si? Bueno, todo se relaciona con todo, como se suele decir el uso hace al órgano, algo así, venís mas o menos bien haciendo escala y de golpe no entendés, te desconectás igual que la mujer que entró antes que vos y no cazaba una porque tiene un cigarro en la oreja. La pobre, bah, pobre relativamente, nunca hizo sinapsis porque lo de ella no es esto, quiere esto, ama esto pero sus células se encargaron de otra cosa, hicieron sinapsis otras, estas durmieron o, que se yo, nunca las tuvo. La desgracia es que yo no puedo decirle eso, yo tengo que decirle que lo suyo es cuestión de trabajo, esto queda entre nosotros. Tarea imposible, vos podés hacer un puente eléctrico para traer luz a una habitación que no tiene instalación, pero acá no hay tutía. Con ella no puedo hacer como el doctor Frankenstein y cambiarle las cuerdas vocales, porque el problema no tiene un pito que ver con eso, se trata de conexiones, y pura química, una cosa extraordinaria, la gente, nosotros, no tenemos idea de la cantidad de procesos complejos y sutiles que son el alma y el cuerpo de esta nota cuando conseguís emitirla. ¿Pero a qué iba? Sí que en vos esta nota y seguido este sostenido, se te perdió, lo perdiste. Si se fue, se perdió, entonces será como un diente que perdiste. Y si es una muela que tiene una carie y con un conducto la salvamos, veremos.
Pero no te preocupés con las maquinas se simula casi todo. Estamos hablando de lo que es, de lo que está, porque si no terminamos siempre hablando de resultados mediados no por la propia técnica sino por una técnica ajena y entonces chau, dejemos de existir, dejemos acotado lo real a un escenario lírico, al piano del living de casa,a la ducha. ¿Se entiende?
-Entiendo, y que hay del repertorio…
-El repertorio lo trabajás de a poco si querés algo pulido que saque lo mejor de vos y, fundamental, el arreglo. Del arreglo depende la sobrevivencia de una versión, empezamos con dos, los temas siguientes irán mas rápido, son poco frecuentados estos dos que te elegí de acuerdo a lo que vos pedís y lo que yo juzgo de lo que podés realmente, blablabla, trabajamos limpio para que en el vivo no cambie demasiado blablablabla, tu actitud blablabla, “Llorando por dentro” y “Solidäo”.
“Llorando por dentro” no es que no me gustó, me pareció que no cumplía con la exigencia de ser una canción poco frecuentada por los músicos de esta época, pero no quise discutir. El contrato ya estaba firmado. El hombre sabía su trabajo, apabullaba con su determinación y elegí dejarme llevar.
Putié a Tina primero pero después fui justo y entonces me putié a mí. Yo era el culpable.
¿ Porqué no hacerlo a mi manera en lugar de deslindar en otro/a que se supone que tiene conocimiento del medio porque aparece el imperativo social del especialista y debo transitar los caminos reconocidos?
¿No es suficiente acaso con participar de comidas institucionales en los que debo hacer hincapié en el conocimiento de los territorios que no me son permitidos y pido entonces perdón por el atrevimiento de incursionar aunque me chupen un huevo los supuestos prestigios?
Recurrir a Tina no me pareció una buena idea y me amargó toda la tarde.
También casi todo el día siguiente. Digo casi todo porque al mediodía todavía obnubilado por la bronca, me puse a repasar la historia.
Yo quería hacer un disco con veinte canciones.
Un día de invierno del año pasado no podía decir una frase completa por la ronquera que me afectaba. No puedo tomar nada que tenga cubos de hielo y de visita en lo de Gerardo la novia me sirvió un whiskey con tres tremendos cubos de hielo sin siquiera preguntarme como lo quería.
La ronquera me duró lo suficiente como para pensar que disponía de una buena voz y algún día dejaría de tenerla. ¿Por qué no grabar un disco? Y con canciones, buenas canciones que o ya pocos cantan o hay generaciones nuevas que se criaron sin ellas. Y ahí aparece Tina, que trabaja de administrativa en una productora independiente y el rollo conocido. Como cuando escribí un ensayo sobre la capacidad de regeneración en el mundo vegetal y se me ocurrió acercarle el borrador a un tipo con una abundante producción. Me lo devolvió con tantas correcciones y consideraciones sobre como encarar tal tema y eliminar tales capítulos (además de reemplazarme toda la bibliografía) que habiendo perdido toda motivación cancelé el proyecto.
Antes dije que me amargó CASI todo el día siguiente.
Es que de pronto caí en que “Solidäo” de Dolores Durán yo no la conocía. Me puse a buscar.
Una canción perfecta que hasta yo había olvidado. Desde el primer acorde me sentí de nuevo en el barrio de Botafogo en Río donde fuimos a vivir a principios de los años 60. Yo no paraba en casa porque siempre mamá lloraba por la ausencia de mi impiadoso padre que saltaba de mujer en mujer y nunca traía a casa ni un ramo de flores. Mi madre gastaba la púa interminablemente con esta canción. Y hasta acompañaba la letra a los gritos desde el patio del consorcio cuando tendía la ropa. Y también cuando lloraba acostada boca abajo en la pieza oscurecida.
Pero mi madre ya se olvidó o por lo menos así parece; me dice no recordarla cuando le coloco los audífonos.
Me dice que tiene sueño, me devuelve los audífonos, me pide que baje la persiana y se acuesta boca abajo.
Fuera del cuarto también hace calor, este mes de marzo porteño parece carioca.
http://www.youtube.com/watch?v=WR59yE0w2P8