martes, 28 de agosto de 2012

Nada


No tengo miel ni rosas,
ni palabras
envueltas en brillante
papel para regalo.
Nada tengo
ni la pluma,
ni las alas del poeta.
No alcanzo a ver el mar
que moja tus pies en el estío;
y el paisaje de tu pueblo,
las calles que gastan tu rutina,
reflejan en mis ojos
solo un punto
y un nombre pequeñito.
Nada tengo
ni  la cobardía —o el valor—
de inventar promesas
y robarte sueños.
Nada tengo,
salvo una verdad encarcelada,
que alguna vez
liberaste con tu abrazo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El árbol



No es agua.
Es el árbol del tiempo
que gotea sus hojas
recordándome el otoño
que confunde y distorsiona.
Difuso el paisaje
de una ciudad desierta
de pronto se diluye
en otro,
lejano y diferente.
“…para siempre”.
Y las manos entrelazadas.
Y la llovizna de un invierno
que era primavera en el árbol verde.
Otras voces.
Otros perfumes
que se cubren de hojas amarillas.

lunes, 6 de agosto de 2012

SHERLOCK HOLMES EN LA PATAGONIA

Sherlock Holmes en la Patagonia
Jorge Umberto Malpeli

¡Perdón! Se disculpó el mozo mientras retiraba con sumo cuidado, por el traqueteo del tren,   las tasas de te,  platos,   potes de mantequilla y dulce de mosqueta, y quitaba de la mesa algunos restos de tostadas.
 Sherlock Holmes  y el Dr. Watson habían terminado de desayunar en el comedor del “Arrayanes” convoy  que corre desde Buenos Aires a San Carlos de Bariloche. (Argentina)
-Elemental, mi querido Watson -dijo Sherlock mientras encendía su pipa sin que nadie le preguntara: Evidentemente este es un tren inglés.
-¿Ah, si? -exclamó su acompañante disponiéndose a escuchar otra de las interminables deducciones de Sherlock.
Aún no había abierto su libro de lectura y  ya  lo interrumpía.
-Continúe -dijo entonces resignado.
-Habrá notado en la estación,  que la locomotora es una Stephenson  Modelo 1920 y que  los vagones fueron fabricados en Edimburgo.
Las luminarias son las nuevas lámparas Moore de 12 voltios.
Las tasas y platos son de  la fina porcelana de Chelsea, bien gruesas como a mi me gustan y el té que nos sirvieron también es inglés, importado de China.
¿Observó los guantes blancos que llevaba el mozo? pues son  de Manchester. ¿Y sus zapatos negros? estoy seguro que son  de la Casa Burton. Por lo tanto el tren es inglés, elemental Watson   -concluyó
-No todo; la mantequilla, los quesos, el dulce de mosqueta y las ricas tostadas eran argentinas - dijo Watson solo para molestarlo. Además los cubiertos que utilizamos eran Alemanes; Solingen para ser mas exacto –agregó con aire de suficiencia.
-Mi querido Watson -contestó Sherlock -ya lo había notado, pero no quise mencionarlo porque pensé que Ud. estaba al tanto de los acuerdos firmados después de la guerra; Solingen de Alemania provee de cubiertos a todos los trenes ingleses del mundo
Después Sherlock hizo silencio.
Watson, por fin abrió su libro.
Holmes  observó por la ventanilla de su izquierda las primeras lomadas que aparecían en el terreno anunciando la Cordillera de los Andes, echó una bocanada de humo y volvió con  sus deducciones -Doctor dijo –observe esos vacunos, ¿ve al toro rojo cereza  en ese campo verde? Es fácil distinguirlo por su color y cara y pecho blancos, pertenece a la raza Hereford que introdujeron los ingleses en Argentina.
 Esa raza tuvo sus orígenes en el siglo XVIII en el condado de Herefordshire, con los trabajos realizados por Mr Tomkins .
Así es -dijo Watson cerrando su libro y su  interés por la lectura.  

Todo había comenzado varios meses atrás cuando al regresar Sherlock desde Covent Garden, más precisamente de la Royal Opera House a su departamento de Baker Street 221 B en Londres, su entrañable amigo, el  inspector Maigret lo esperaba con un sobre blanco en su mano.
-Señor  -dijo (a pesar de ser amigos el inspector siempre lo trataba de usted) –una  carta  expreso 
desde Argentina
-Debe ser de mi amiga la Sra. Clarke  -dedujo Holmes  -que está de vacaciones en San Carlos de Bariloche. Después de leer el mensaje con la misma rapidez de siempre, le pidió al inspector : -necesito dos pasajes de primera clase en el primer barco que salga para la Argentina, si son para el próximo sábado mejor. Estaremos a tiempo para los deshielos y la luna llena de marzo.  Que allá me esperen con un equipo completo para acampar, una cámara fotográfica, y una máquina de cine de ser posible,  sumergible.
-Gracias inspector -agregó -y entró al edificio.

Tenían reservaciones en el hotel Llao Llao 5 Estrellas,  ubicado sobre una colina entre los lagos Moreno atrás y Nahuel Huapi al frente, a unos 25 km. de la ciudad de San Carlos de Bariloche.

Mientras el Dr. Watson bajaba hasta puerto Pañuelo para conseguir transporte fluvial, y después de despedirse de  la Sra. Clarke,   Sherlock se dedicó a estudiar y revisar antecedentes. Con  la lupa que siempre lleva consigo observó detenidamente las copias fotográficas que le enviara la Sra. Clarke y leyó nuevamente la nota que agregaba en aquella oportunidad.
Las tres copias obtenidas en el lago Nahuel Huapi, mostraban imágenes del Nahuelito,    una versión local de Nessie el monstruo del lago Ness y que  fueran dejadas en la recepción del periódico “El Cordillerano”   por un hombre que no se dio a conocer.
Sherlock descubrió,  hurgando en la biblioteca del hotel,  que la existencia del monstruo había sido mencionada desde hace siglos en  leyendas indígenas. También leyó las crónicas de Martín Sheffield, un sheriff norteamericano que llegó a Sudamérica persiguiendo a unos célebres bandidos y que en su momento relató haber avistado al monstruo.
Según expertos locales simplemente se trataría de la sobre vida de un plesiosaurio, género de reptiles sauropterigios que vivieron durante el triásico extinguiéndose hace unos ciento ochenta millones de años. El cráneo fosilizado más completo de uno de estos animales se encontró en el cajón del río Grande, cerca del límite con Chile, en la Cordillera de los Andes.
Al otro día se embarcaron para la isla Victoria. (Previamente Sherlock  había averiguado  que  el   nombre de la isla   no le fue impuesto en homenaje a su reina) 
El barco se detuvo primero en  la península de Quetrihué.    Holmes tenía especial  interés  en conocer el bosque  de Arrayanes (Myrceugenella apiculata)
Se trata de una formación de árboles casi  única en el mundo, con ejemplares de más de cien años  La corteza de este singular árbol es fría, lisa y color canela, con manchas blancas irregulares,  muy suave al tacto,  su follaje es  de bello color verde,  flores blancas y sus frutos son de agradable sabor. Se trata de un bosque casi puro ya que éste árbol no permite que otras variedades  prosperen a su alrededor. El caprichoso juego de luces y sombras que se aprecia en los días soleados es un  espectáculo  increíble  y hasta fantasmagórico. 
Acamparon al NE de la isla,  donde es mayor la profundidad del lago.
Sherlock se entretuvo arrimando un fósforo encendido a unos palos de coihue y piñas de pinos secas. Por un instante recordó cuando era boy scout y hacían fuego frotando dos maderas en los bosques vecinos a St Giles Highgate,
Mientras Watson preparaba el té,   Sherlock encendió su pipa y contempló pacientemente las extrañas estrellas de éste hemisferio. 
Extrajo su libreta de la mochila, escribió algo y realizó unos cálculos que anotó en el margen  de la hoja; prolongando cuatro veces y media la longitud de la constelación Cruz del Sur, el punto imaginario localizado en el horizonte indicará siempre el Sur. Después lo  comprobó con su brújula..
Siete días permanecieron en el bosque de la isla.
En Bariloche  los aguardaba  el Comandante  interesado en conocer el resultado de la investigación.
Investigación que por otra parte había dejado de ser secreta gracias a los buenos oficios de la Sra. Clarke.
Sin embargo Sherlock Holmes  nada  dijo  de los resultados. Solo se limitó a expresar que el informe final lo remitiría desde Londres después de realizar necesarios estudios  e imprescindibles comparaciones.
Al otro día abordaron el tren Arrayanes, primera clase, directo a Buenos Aires.

En Bariloche nunca se recibió el informe final.

El periódico “El Cordillerano” publicó en su edición del día 8 de Julio de 1930 un recordatorio por la muerte de Sir Arthur Conan Doyle acontecido en la víspera en la ciudad de Crowborough ( Sussex – Inglaterra).

Tampoco el Dr. Watson se comunicó con la Sra. Clarke, que por otra parte, se quedó a vivir definitivamente en Colonia Suiza.

No obstante y según la opinión actual de científicos de la zona es muy probable la existencia de un grupo de estos animales (no menos de cien) en el Nahuel Huapi, el inmenso lago que baña la costa de la ciudad de San Carlos de Bariloche en la Patagonia Argentina.
_________________
Jorge Malpeli. Patagonia Argentina


domingo, 5 de agosto de 2012

Yo declaro

Te amaré toda esta tarde
adelantando el mañana siguiente
porque los días pasan,
porque esta misma tarde se acabará;
pero te amaré también otra tarde,
cuando me encuentres.

Te amaré con besos amapolados,
con el tiempo creciendo junto a la luna;
juntaré tardes pasadas,
mañanas recien nacidas,
noches trasnochadas,
para que el tiempo se alargue.

Te amaré con tu nuevo nombre,
con tu extraño corte de pelo,
te amaré siendo joven o viejo
y te amaré esta tarde
por todas los días y noches
que deseo amarte.

sábado, 28 de julio de 2012

No me olvides



En las afueras del pueblo había un árbol con los vagos trazos de lo que parecía un corazón con dos nombres borrosos. Cuando Olga olvidó a Pedro el árbol amarilleó. Cuando Pedro olvidó a Olga el árbol se secó.
           Cuando ambos fueron olvidados un rayo lo incendió y sus cenizas abonaron la tierra donde ahora crece una hierba con pequeñas flores de cinco pétalos azules.

viernes, 27 de julio de 2012

Colonización

COLONIZACIÓN

Justificación de la misión (extracto de la carpeta enviada al Presidente Kapinski para la aprobación del presupuesto)
Luego de los eones pasados desde que que mandamos la primera nave, los informes recibidos indicaban que los pioneros compartían el planeta con los nativos en una convivencia pacífica.
Sin embargo, luego de cien ciclos sin noticias, recibimos un video con un pedido de auxilio desesperado. El jefe de la colonia advertía del peligro de una gran masacre, reclamaba ayuda casi llorando mientras a sus espaldas los civiles corrían hacia lo que parecían refugios. La transimisón se cortó antes del fin del mensaje.
Teniendo en cuenta que los primeros reportes hablaban de los nativos como "una raza brutal y primitiva de gigantes, que suelen pelear entre sí y matarse unos a otros" (como puede leerse en los informes del "Proteo", ver documento adjunto), tememos la suerte corrida por nuestros colonos.
Es necesario enviar una misión de exploración y reconocimiento de la situación actual ya que nuestro planeta está pasando a alerta rojo y necesitamos un nuevo hogar de forma urgente.
Sugerimos enviar la nave TX-6933 a mando del Comandante William Johnson con una pequeña tripulación y la última tecnología de comunicaciones. Irán en animación suspendida hasta entrar en la órbita del planeta.


Informe número TX-6933-142 del Comandante William Johnson.
Recién arribados, el comandante y la tripulación no reportamos daños físicos ni estructurales. Los análisis preliminares indican una atmósfera bastante contaminada pero respirable.
Nuestra nave está camuflada para no llamar la atención dado que todavía no sabemos cuál es la situación local. La Oficial de Comunicaciones Tatiana Beekeva comenzó las transmisiones y espera hacer contacto pronto. Confiamos en que perciban nuestras señales y se acerquen. Por el momento podría ser peligroso dejar notar nuestra presencia.


Informe TX-6933-144  del Comandante William Johnson
Contacto establecido. Las cosas son peores de lo que creíamos.
El Capitán Stuart Ramirez fue el primero en responder a nuestra llamada y nos contó brevemente la historia de la colonización. Como decían los reportes, ante la inexistencia de una tecnologìa que permitiera comunicarse con ellos de otra manera, los pioneros se vieron obligados a usar el Potenciador Telepático para hacer contacto con los gigantes.
A pesar de sus esfuerzos, la tosquedad de las mentes de los nativos hizo que muy pocos recibieran el mensaje. Aquellos capaces de interpretarlo desarrollaron conocimientos que permitieron, en el mediano y largo plazo, una evolución tecnológica que atribuyeron a su propio intelecto y no al contacto con una raza superior. No obstante, no todos estos adelantos resultaron un beneficio para la especie. Su espíritu belicoso los llevó a mejorar las armas sin mejorar su sociedad.
En los últimos cincuenta ciclos, además, parecieron darse cuenta de que nuestros colonos están cohabitando el planeta con ellos y comenzaron a acusarlos de ser causantes de enfermedades y males. Nuestra gente está siendo combatida con saña asesina luego de haber convivido en paz por más de seiscientos ciclos: sus hogares son envenenados y sus hijos masacrados antes de nacer. No pudimos llegar en mejor momento.
Necesito una pronta respuesta del Alto Mando. Tenemos posiciones encontradas respecto de la estrategia a seguir.
Ramirez sugiere una evacuación masiva pero mi objeción es que necesitaremos demasiadas naves y llevaría mucho tiempo. Actualmente nuestra gente está desperdigada por toda la superficie del planeta y más de la mitad son civiles sin entrenamiento.
Creo que es mejor volver a establecer contacto telepático y favorecer más adelantos tecnológicos. Viendo cómo funcionó esto en el pasado, no tardará mucho para que los humanos se maten unos a otros con armas poderosas que no nos afectarán, dejándonos el planeta a nuestra disposición.
Después de todo, las cucarachas somos inmunes a la radiación.

jueves, 26 de julio de 2012

Cruce al olvido



Me perdí en la calle de tanto mirar los letreros,
abandonado aquí bajo la ciudad alarmista de los asuntos.
-Vivo caminando-.

La noche viene llegando y los semáforos se asoman,
libremente le dan paso a mi melancolía.
-Vivo a pasos-.

La luna pareciera vigilarme sigilosa, como envidiando
mi poca facultad para alegrarme.
-Vivo anochecido-.

El rocío moja mi cara involuntariamente, castigándome,
y tengo que retirarme del aire libre.
-Vivo aún-

No siento mis pasos, ni hambre, ni frío. Nada
en mi cuerpo parece quejarse.
-Mal nacido-

La media noche llega nuevamente, siguen velas
encendidas en la bruma.
-Oscurecido-

El agónico llanto de una mujer delgada
logré reconocer tras leer mi nombre, allí...
-Fallecido-.

domingo, 22 de julio de 2012

Morir sin ley


Me detengo a mirar una sombra
que se enciende de rabia y me quiere atrapar
solo quiero esperar a que venga por mi
me desgarre la piel y me quite el sentir.

Yo me dejo llevar porque entiendo el por qué
de saber que uno es libre cuando se deja vencer
no hay descanso ni paz mientras duele el temor
lo que quiero es que vuelva a cerrar mis ojos.

Ya no quiero llorar sin saber qué decir
solo siento en el alma que deseo partir
la sombra ya viene y me siento a esperarla
ya quiero besarla y morir sin ley.

viernes, 20 de julio de 2012

Si dijera soy virtual



Si dijera: “soy virtual”
diría que no existo,
negaría
a mis ancestros y a la tierra
que caminan conmigo,
y de mí se valen,
para sembrar futuros.
Decir virtual es reducir
a una ilusión efímera
de códigos binarios
lo vital
de cada una de mis células,
y al torrente de mis fluidos
a una fría corriente
de electrones saltarines.
Si yo no soy virtual, entonces tú
—que despliegas sentimientos
a través de la magia del teclado,
de los cables y los monitores—
tampoco lo eres.
Amigo
simplemente amigo,
sin aditamentos;
así puedo sentirte,
como si tu abrazo
rasgara sin esfuerzo la distancia
para tocar la desnudez de mi alma
y abrigarla con la tuya.
No bebimos de la misma copa
ni nos hemos embriagado
en las mismas trasnochadas fantasías.
No fueron los leños del mismo hogar
ni el silbido de la misma cafetera
los que nos confortaron
en algún invierno.
Pero un designio que no precisa comprensión
tejió la urdimbre
que nos reúne en este espacio.
Y sé que estás allí
que tu mirada no se viste de prejuicios,
ni te importa mi apariencia
ni las telas que me cubren
ni mi status, ni mi historia.
Conoces de mí, y se de ti
profundidades que quizás
otros ignoran
en su aparente cercanía.
Por eso puedo elevar esta bandera
que contiene todos los colores
y todos los matices,
puedo acariciar las cuerdas
de mi guitarra compañera
para cantarte una canción
y llamarte simplemente
y con mayúsculas:
Amigo.

¡¡Feliz Día del Amigo!!
¡FELIZ DIA PARA TODOS!


20 de julio - Día internacional del amigo

miércoles, 18 de julio de 2012

Tus huellas en la arena



Lo he intentado, sabes,
en vano quise
una y otra vez
vencer la insobornable
honestidad del aire
y el silencio.
Es que la distancia suele ser
no solo el arduo escollo
de la geografía y sus fronteras.
Puede el pensamiento
vulnerarlas,
tomar la forma de un abrazo,
la textura sutil de la caricia,
la humedad del beso,
el fuego del deseo…
Puede el pensamiento
soltar las ligaduras
de las convenciones
y las leyes de la física.
Pero puede también
sucumbir
al desaliento y  la angustia
de una piel que grita
y  que derrama
su anhelo insatisfecho.
Somos lo intangible
mas
la sangre no renuncia,
prisionera como es,
de un mandato
primitivo y superior
que alimenta el círculo
inagotable de la vida.
Acepto la derrota, sabes,
abro mis manos
liberando las tuyas.
Vete,
transita un camino
más allá de las sombras
y las lágrimas.
La noche descorre su velo
descubriendo los azules
y las crestas blancas
Que tu frente se eleve.
Que tus ojos se abran
y se colmen de colores.
En otras latitudes
con una sombra de tristeza
sonreiré
imaginando tu figura
y tus huellas que se pierden
menudas en la arena.

lunes, 9 de julio de 2012

La luna del viejo Ramúa



¡Pucha que está fría la noche, carajo! Este viento sur no trae nada bueno, será mejor tener paciencia. Total…
         Le pesan los setenta al viejo Ramúa. Las manos nervudas, llenas de cicatrices, se aferran a los remos que empujan y empujan. El Paraná  le abre un camino que baja desde la luna que aparece como un único farol en el horizonte líquido. Más allá de las islas se adivina el frío resplandor de Santa Fe.
         Allá estará la Palmira, calentándome el lugar…
         El doctor me dijo que tenía que cuidarme, que mi corazón anda aflojando, que el tabaco me arruinó los pulmones, que ¡qué sé yo cuántas otras cosas!…pero ¿qué puedo hacer? Tengo que sostener el rancho, y acá está mi vida. Más de cincuenta años… ¡Qué digo cincuenta!,  creo que nací en una canoa. Y el tabaco… ¿Cómo hago para pasar toda la noche pescando sin encender un cigarro? Es brava la soledad, o será que me estoy poniendo viejo. Es que el tiempo se me fue sin darme la oportunidad de verlo pasar. Esta helada me está agarrotando las manos, será mejor tomar un trago; la caña reconforta, es lindo sentir cuando pasa por la garganta como una brasa que te calienta y aleja los malos presagios. ¡Ahhhhhh! Así está mejor.
         Allá estará la Palmira, calentándome el lugar…
         El viento que choca contra la corriente levanta olas espumosas que mecen la canoa mientras el viejo Ramúa ve deslizarse el mundo a sus costados. También sus recuerdos se deslizan, y las imágenes se suceden una tras otra. “Como las aguas del río”, piensa. Los remos golpean una y otra vez.
         Allá estará la Palmira, calentándome el lugar…
         La luna…No trae buena pesca, pero ¡qué cosa más misteriosa! Cuando chico quería llegar hasta ella para tocarla, ver cómo se siente en los dedos. Tal vez ahora sea el momento. Si sigo su luz, quizás no esté tan lejos. En esta oscuridad somos ella y yo, nada más. Voy a apurar el paso antes que se hunda. Sí, ya sé, estoy desvariando. O será que el sueño me está ganando y me hace olvidar que tengo que llegar a la cancha* y tirar los aparejos. Mi abuela me decía que no había que escuchar el llamado de la luna, que eso no era bueno, pero… ¡Parece tan cerca! ¿Dónde puse la botella? Ah, acá está, sí. Es buena compañía la caña, y da más fuerzas para remar. Sí, allá voy. Este dolor en el pecho ya se me va a pasar, lo mismo que el sueño y el frío. Tengo que seguir. Más allá de esta negrura. Un poco más.




*Cancha: sitio de pesca en el que se ha limpiado convenientemente el lecho del río.

jueves, 28 de junio de 2012

La respuesta (consigna "la muerte de la muerte")




¿Puede morir la muerte? Cuatro palabras de trazos opacos y temblorosos sobre un muro descascarado desafiaron mi comprensión y se instalaron desde entonces en algún rincón olvidado de mi cerebro. Recuerdo haber mirado el graffiti con el desinterés propio de un niño regresando a toda prisa del tedio de la escuela. Ni siquiera me pregunté por qué nunca lo había visto en ese corto y rutinario trayecto hasta mi casa. El barrio en ese entonces lucía sus fachadas bajas y modestas salpicadas con terrenos baldíos que los niños convertíamos en los escenarios de nuestra fantasía.
¿Puede morir la muerte? La frase insistió al día siguiente logrando que me detuviera a observarla. Obedeciendo un impulso, deslicé mis dedos sobre la pintura retirándolos de inmediato con la sensación de haberlos posado sobre la puerta de un horno, un horno extrañamente pulsante. El susto y la impresión no fueron suficientes para vencer a mi curiosidad; con cautela fui aproximando nuevamente la mano hasta tocar la superficie. Volví a experimentar el calor, que ya no parecía quemar, sino transmitir una inexplicable sensación de bienestar. Fui recorriendo una a una cada letra tratando de comprobar si todas me producían la misma tibieza y esa especie de latido que se sentía como el arrullo de una canción de cuna. Cuando terminé, observé mi mano. Una nítida “m” se había dibujado en su palma, a pesar de que la pintura parecía antigua. Recuerdo haberme frotado enérgicamente sin conseguir siquiera deformar el dibujo. Apenas llegado a casa le conté a mi madre la experiencia, a lo cual me respondió con una sonrisa complaciente. Cuando intenté ofrecerle la prueba de la marca en la mano derecha noté sorprendido que ésta había desaparecido sin dejar el menor rastro. Lo mismo ocurrió con el graffiti, al que jamás volví a ver. Algunas décadas después, esa anécdota se había borrado totalmente de mi memoria, desplazada por otras innumerables y más cercanas en el tiempo.
Mi vida se deslizó por carriles comunes hasta depositarme una mañana cualquiera en Los Corales, un pequeño pueblo de pescadores recostado en una bahía apenas perceptible en la inmensidad del Atlántico. Un vuelo cancelado, una espera de dos días, un mapa y las ganas de escaparme del bullicio de las ciudades —nada especial, simples circunstancias— me llevaron a ese rincón del que nunca había oído hablar.
—No servimos desayuno, pero si va al puerto, acá nomás, a doscientos metros, preparan un café que es la envidia de la comarca. Los pasteles son únicos. “El Ancla”,  se llama el bar —me dijo el dueño del único hotel—. Lo va a encontrar enseguida, no hay otro —agregó sonriendo.
El sol resplandecía a media altura en un cielo completamente libre de nubes, era una mañana deliciosa. Caminé sin prisa, disfrutando de la brisa levemente salobre y la perspectiva de un descanso inesperado y oportuno. El azul del mar era muy intenso; a lo lejos, como gaviotas posadas en el agua, se distinguían algunos veleros. Me detuve un momento dejando que mis pensamientos se desplazaran en absoluta libertad en medio de un paisaje que llenaba mi espíritu de sosiego.
—Un pigargo; águila marina. Es muy raro verlos —la voz de contralto me sorprendió. No la había visto llegar. Me señalaba un ave de gran envergadura volando muy alto—. Es una especie casi extinguida —continuó sin dejar de observar al ave que se alejaba.
La joven mujer parecía embelesada. Sus rasgos me resultaban vagamente familiares, algo incongruente en esa geografía tan lejana a mis rutinas. Cuando nos miramos casi pego un brinco. También noté en ella un gesto apenas reprimido de estupor. Tal vez fue en el transcurso de un segundo, no lo sé. Le extendí la mano para saludarla sin dejar de mirarla a los ojos. Entonces ocurrió.
La misma sensación, la misma tibieza, el mismo latido.
¿Puede morir la muerte?
El recuerdo fue instantáneo. Pero sólo fue el comienzo. Un vértigo de imágenes y sensaciones que abarcaban todos los sentidos me inundó por completo desde el fondo de sus ojos. Cuevas oscuras impregnadas con olores salvajes y humo espeso. Sonidos guturales, frío de rocas, ríos congelados, hambre y peste, yermos sedientos, huesos blancos reverberando soles en la soledad más absoluta. Sentí el mareo del náufrago, la euforia de la sangre del enemigo goteando en la punta de una espada. Vi los fuegos de San Telmo y los ríos incandescentes bajando veloces desde la furia de los volcanes. Pude percibir mi sangre derramándose una y mil veces. Y vi campos sembrados, selvas huérfanas, nieve y lluvias interminables, eclipses e incontables lunas elevándose en el horizonte. Venenos de serpientes y escorpiones quemaron mis venas con dolores indescriptibles. Caricias de madres, avidez de leche, canciones, pasiones en hierbas y alcobas, paz y guerra, llamas, cuerpos enlazados, alegría y llanto.
¿Puede morir la muerte? ¿Puede morir la muerte? ¿Puede morir la muerte?
Ella. Su rostro girando en el centro del vórtice. Ella. Auroras y ocasos como chispazos infinitos.
¿Puede morir la muerte? ¿Puede morir la muerte? ¿Puede morir la muerte?
Pulsaciones en nuestras manos, acompasadas en un frenesí magnético inagotable. Desfile de astros y mundos desconocidos, formas inimaginables, dimensiones imposibles, luces, colores, irrealidades...
—Yo… —de repente su voz quebró el ensueño—, te vi…  yo… tú… mira —dijo repentinamente mostrándome la palma de la mano—: la “m” parecía un tatuaje. Miré la mía y ya no me asombró ver el mismo y exacto trazo.
—Esto es… —no pude hilvanar la idea que se insinuaba en mi mente.
“¡Mami!”, una niña le hacía gestos desde la otra vereda.
—Debo… debo irme ahora —dijo turbada.
—Espera —le dije—. Toma mi tarjeta, por si no vuelvo a verte por aquí Debemos hablar…
—Ariadna —respondió—. que volveremos a encontrarnos —agregó acentuando la frase. Luego cruzó la calle corriendo. Se detuvo junto a la niña y me dijo a viva voz—: Ramiro, ¿puede morir la muerte? —Me miró significativamente y luego se alejó tomando a la pequeña de la mano.
Quedé profundamente conmovido sin atinar a nada durante un lapso impreciso. Muy cerca se veía el cartel con un ancla dibujada.
Mi ilusión de descansar se hizo añicos en los vanos intentos por encontrarla nuevamente. No recuerdo, ni intento recordar, cómo transcurrieron esos dos días. De regreso a Rosario, el trabajo volvió a absorberme casi por completo.
Pero ahora, ya nada es igual. Creo haber encontrado la respuesta demorada desde la niñez. Una energía invisible me envuelve, como si fuera el campo de gravedad de un poderoso cuerpo astral.
¿Puede morir la muerte?
Espero un llamado.
Sé que llegará.



lunes, 25 de junio de 2012

UNA NOCHE EN LA FERIA DEL LIBRO

UNA NOCHE EN LA FERIA DEL LIBRO (inspirado en “Una noche en el Museo”) Jorge Umberto Malpeli
A Mayordomo lo conocí en la Feria del Libro. Recuerdo patente, patente, aquella noche cuando las luces de la muestra, se fueron apagando. Solo algunos stands permanecían iluminados El sol aparecerá sobre Buenos Aires a las 7.35. Este relato finaliza a esa misma hora.
 -¡Hola! -Soy yo, aquí arriba, el Mayordomo de “Crimen colectivo”. -¡Ah!- dije- Soy el Chofer de “Conduciendo a... -Ya sé. -¿Qué te parece si damos una vuelta?
-¿No será peligroso? -Dale, dale, no tenemos mucho tiempo.
-¡Guay! ¡Cuidado! ¿Quien es? Pregunte.
-El Che Guevara. Sale todas las noches con su moto.
-¿Y Fidel?
-Aparece mucho más tarde y se reúne con un grupo de guerrilleros. Todos fuman habanos.
-Ahí está Karlos Arguiñano con el Gato Dumas.
-Seguro que están hablando de comidas -afirmó Mayordomo.
 ¡Oh! En ese stand está Scherlock, con Watson..
-Pasemos de largo...me tiene loco con sus preguntas.
-Allá vienen como todas las noches, Don Quijote a caballo y Sancho Panza en burro. Dejan todo sucio. Tiene que venir Cenicienta a limpiar. ¡Pobre!
-¡Dios mío! Mirá quienes andan por allá arriba.¿No son los siete enanos?
-Si, cantan todas las noches creen que marchan al socavón.
-¡Guay! Otra vez te salve la vida. ¿No viste el helicóptero?-pregunté.
-No hace nada. Es el que voló de la azotea de la Rosada.
-Paremos...allí hay una manifestación Mirá las banderas rojas...
-Es Lenin y sus camaradas. Recorren todo el salón, sin molestar a nadie.
 Eran las 7.35 cuando....

sábado, 23 de junio de 2012

Supresor del pasado



INSTRUMENTO ELECTRÓNICO PARA BORRAR RECUERDOS

            Juan Lazarte leyó el manual de instrucciones y siguió el procedimiento indicado.
            Entonces olvidó, en orden sucesivo: los malos recuerdos; los buenos; su esposa; su trabajo; su nombre; su mundo.
Finalmente olvidó su olvido.
            Juan Lazarte leyó el manual de instrucciones y siguió el procedimiento indicado.

martes, 19 de junio de 2012

DOÑA ROSALIA Y EL PLOMERO

DOÑA ROSALÍA Y EL PLOMERO
Jorge U. Malpeli
Como casi todas las tardes de verano la muchacha de la casa colocó en la vereda dos sillas apoyadas a la pared , bajo la sombra de los aromos. Doña Rosalía, viuda del ingeniero Nicolai Nóvikov desde hace dos años, se sienta en una de ellas y lentamente quita la envoltura de un caramelo dulce y lo pone en su boca. Al momento, llega la muchacha con un mate amargo, recién cebado y mientras espera que Doña Rosalía lo tome, se sienta en la otra silla.
De su San Luis natal, en la lejana Argentina, Rosalía había traído, además de otras, la costumbre provinciana de tomar mate en la vereda con un caramelo en la boca tal como lo hacían los rusos en la colonia de Jacinto Araus donde vivió un tiempo con su marido Nicolai.
El sol ha bajado y el calor ha cedido bastante, cuando a su derecha, por la calle de tierra, se aproxima, montado en su bicicleta el señor Witold. Al no saber su origen ni su apellido muchos en el pueblo creen que su nombre completo es Witold Elplomero y así lo llaman. Es el nuevo vecino que se mudó a tres casas más allá. El señor Witold había llegado de Polonia, con una mano atrás y otra adelante y trabajó como soldador-plomero en la mina..
Antes de alcanzar la casa de doña Rosalía baja de su bicicleta, quita el broche de tender ropa de la pierna de su pantalón, asegura su caja de herramientas en el portaequipaje y con la gorra visera en una mano y la bicicleta en la otra, sube a la vereda y avanza con paso cansado. -Boastardes doña Rosalía -saluda y solamente, cuando está la muchacha agrega: Laura ... -como si la conociera de antes.
Sin esperar respuesta a su saludo se abrocha el pantalón, se pone la gorra, sube a su bicicleta y pedaleando lento, sin apuro, desciende a la calle en la próxima bajada.
-Creo que este te anda haciendo la pasadita -dice doña Rosalía, mientras devuelve el mate vacío. Laura no le responde. ¿Cuántos años tendrá?,calculo no más de cincuenta. Estos rusos siempre aparentan tener más -concluyó la viuda.
-No es ruso, es polaco -afirmó Laura.
-Da lo mismo.
-Además la pasadita se la hace a usted -completó la muchacha moviendo su dedo índice de arriba a bajo.
-¿Y vos cómo sabés? -preguntó doña Rosalía, pero la chica ya había entrado a la casa en busca de otra cebadura. -¿Y vos cómo sabés? -repitió la viuda al recibir el mate lleno.
-A veces lo veo en la carnicería -respondió Laura.
-¿Y qué carne compra, che?.
-El sigue con la kuchnia polska. Así que compra cerdo, falda de vaca, salchichas, tocino y en la verdulería hongos y repollos. Una vez me invitó a cenar. ¿Se acuerda el sábado que le pedí libre? Bue, fui. Preparó bigos -concluyó.
-¿Bigos? -preguntó Rosalía.
-Bigos, si -contestó Laura -es un tipo de guiso polaco que tiene de todo y además repollo cortadito. Está bueno...para aquellos a los que no les cae mal el repollo.
-¿No se habrá propasado, no? -insinuó la viuda -¿y que toma?
-En la comida vino y después unas copitas de vodka.
-Me gusta el vodka, es fuerte pero rico. En todos estos años -continuó Rosalía -al único que visité es al médico y no me fue tan, tan mal; algunas pocas alegrías y muchas tristezas. Son los únicos autorizados para tocarte ¿Verdad?
-Para que sepa no me propuso nada indecente, aunque ahora hacer el amor en la primera cita no es considerado indecente sino como un ... ¡Éxito Señora, éxito! -contestó Laura con retraso. Además se la pasó preguntándome por usted.
-Un santo, sin duda -dijo Rosalía intrigada -lo único que nos faltaba en el pueblo; ¡un plomero santo! ¿Y se puede saber qué te preguntó de mi?
-De todo señora...de todo, ¡hasta si tenía dinero, me preguntó!
-Y vos ¿ qué le dijiste?
-¿Yo? ¿Qué le voy a decir?-respondió Laura -la verdad, señora, la verdad. Que lo único que tiene es su jubilación y la pensión de su marido, que trabajaba en la mina.
-Muy bien hecho Laura, muy bien hecho, nadie tiene que saber cuanto dinero de la indemnización tengo en el banco... de cuando explotó la mina -afirmó Rosalía devolviendo el mate. -está haciendo frío che ...nos vamos para adentro... entrá las sillas. Si Dios quiere el próximo será nuestro último invierno en Yubiléinaya -agregó.
Días después...
-Mire doña – dijo Laura espiando por la ventana- ahí está de nuevo.¡Pobre! con el tremendo frío que hace, mirando para adentro.
-¿Quién? –preguntó Rosalía –no me digas que está Witold otra vez.; ¡dos grados bajo cero! Decile que espere, me pongo el ushanka y el gamulán y voy a saludarlo.
-Hace unos días lo vi de nuevo en la carnicería -afirmó Laura. -no estaba comprando; arreglaba un caño de agua en el techo que se rompió por congelamiento.
-Dobry wieczór -saludó la viuda. -Dobranoc contestoWitoldelplomero.
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-Vos subí tranquila - dijo Doña Rosalía -que yo sostengo la escalera
-¿Le parece señora? ¿y qué tengo que hacer allá arriba?
-¿Ves el caño de agua del tanque domiciliario? Bueno, quiero que le quites todos los trapos que lo recubren. Tomá... llevá el alicate para cortar las alambres.
-La trampa está armada –pensó Rosalía -mañana llamaré Witold por la pérdida de agua. Prepararé Bigos para la cena.... lo acompañaré con algunas copitas de Vodka.
Tal vez podremos bailar una mazurka de Chopin.

domingo, 10 de junio de 2012

BANDEJAS DE ACERO INOXIDABLE


BANDEJAS DE ACERO INOXIDABLE.
Jorge Umberto Malpeli

¿Los diálogos salvarán el mundo?
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-Aquí tiene..; cinco piedras pómez. ¿puedo preguntarle algo?
-¡Como no!
-¿En que las usa?
-Le contaré mi secreto; dos son para limpiar los bordes de  mis  bandejas de acero inoxidable, una es  para mis talones, y  estas dos son para enviarlas a mi hermana, Jerutí, que vive en Asunción y allá no se consiguen.
-¡Esta muy  bien! . Entonces me debe treinta pesos. Si tiene cambio le agradezco. Y una pregunta; ¿Qué significa Jerutí?
-Jerutí, con acento en la i, en Guaraní,  significa “paloma” es el nombre de mi hermana..-
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-¿Se puede saber para que mierda  cambiaste los puntos de la tarjeta de crédito  por esas bandejas de acero inoxidable?
-Siempre quise tener una para servir los fideos con pesto a la genovesa-
-Si ya sé; catorce hojas de albahaca fresca, tres dientes de ajos, tres nueces, dos cucharadas de queso rallado, y aceite suficiente. Todo pisado en el mortero de mármol. ¿Verdad? ¿Y las otras dos bandejas  más chicas, para que mierda son?-
-Te olvidaste los piñones.
-Como nunca se consiguen...
-En el súper chino a veces hay...
-No me contestaste para que son las bandejas mas chicas 
-Si querés se las podés regalar a la “loquita” que tenés desde hace años ¿Te crees que no lo se.?...   ¿Y  ahora te vas?... andate nomás....¿No es temprano para ese bar de Flores? ¡Quiero el divorcio, quiero el divorcio! ¡Ya,  quiero el divorciooo!
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-¿Le sirvo más, oficial Romera?
-Por favor, digame Horacio. Si, por favor, un poquito más. Y gracias nuevamente por la invitación a quedarme a almorzar. Pero usted sabe que no vine solo de visita...        
-Me imagino; recuerdo la vez anterior cuando vino con sus ayudantes, me revolvieron todo...hasta mis cuchillos se llevaron y a propósito todavía no me los han devuelto.
-¿Cómo...si yo mismo ordené que se los devolvieran? Pero bueno, ya lo harán;  quería comunicarle  oficialmente que la causa abierta por el asesinato de su marido ocurrido  hace mas de un mes,   a la salida de un bar de Flores,  fue cerrada. Por el secreto del sumario no vine antes. No se encontró el arma homicida que le produjo semejante corte en la carótida. ¿Se acuerda?-
-¡Como no acordarme!
- Intento de robo no hubo, así que se desconocen las causas del asesinato.¿ustedes dos se llevaban bien?
-¡De maravillas! Le cuento; últimamente estaba recontento con la compra de esta fuente de acero inoxidable porque los fideos al pesto, que le encantaban,  se mantienen más calentitos. ¿Verdad?
-Muy cierto, muy cierto  ¿Me puedo servir más?.-


sábado, 9 de junio de 2012

“Un para siempre”






Las fotografías y el tic tac del reloj, me hacen volver a este tiempo incesante, que lo único que logra es hacerme estallar de rabia y de impotencia, con una profunda tristeza, más allá de la melancolía. Si tan solo estuvieras aquí, si tan solo...












Un leve pestañeo me hizo recordar que lo único que realmente me hace feliz es amarte, a pesar de este terrible aguacero que causan tus lágrimas. Aunque pasen mil tormentas a destrozar nuestro nido y a recoger lo poco que nos queda, jamás se llevarán lo que hemos vivido juntos. Han pasado los años suficientes, todo un sinfín de posibilidades para que los antagonistas de esta historia lo arruinen todo. Pero nosotros no seremos historia, somos infinitamente “un para siempre”.
Cada una de las cosas que te vuelven a revivir son pasajeras, escuchas el leve sonido de un respiro tras tu puerta, ya no sientes frío ni calor, ni hambre ni fatiga. Te vuelves a sentir como en un principio de tu vida, en el que todos están pendientes de ti, cuando en realidad solo lo harán por un poco tiempo más. Al nacer eres el centro de atención, y cuando dejas de ser niño toman en cuenta solo tus faltas y errores. La muerte es a veces una solución, pero una constante tortura para los que se quedan recordándote.
Nunca quise que pasaras por esto, no pretendía que te quedaras esperándome en aquél cuarto, yo sabía que la tortura para mí se estaba terminando, pero también estaba consciente de que la tuya comenzaba desde allí, en esa hora y ese tiempo. Ya te lo he dicho, lo de nosotros es “un para siempre”, con toda esta distancia que hay entre nosotros, tú siempre serás parte de esta eternidad que vivo, aquí bajo los anhelos del hombre, bajo las pisadas de todos, bajo el olvido y bajo el recuerdo.
Aquél pestañeo decidió verte por última vez, repasar nuestra historia dentro de unos pocos segundos, mirarte borrosamente y sonreír a la vida antes de terminar sonriéndole a la muerte. Sin embargo hoy, deseo que te olvides de ese momento, que dejes de mirar las fotografías, que dejes la culpa enterrada junto a mi tumba, o por último bota todo ese estorbo a la basura, porque si en algo puedo contribuir a tu extensa melancolía, es diciéndote aquí en silencio o en sueños, que me dejes marchar, para que vaya a cotizar los precios de nuestra nueva casa, aquí en este lugar tan bonito. El único destino del hombre es la muerte, y llegará ella algún día a regalarte un pasaje de boleto igual que el mío, nos volveremos a reencontrar, porque nuestra historia de amor es “un para siempre”.