La mañana
estaba fresca. Ya no llovía pero ahora se sentía el viento frío del sur.
¡Adela!
-gritó Rocío, al mismo tiempo que
sostenía en su mano, el mate recién cebado. Al escuchar la respuesta de su
hermana continuó -anoche me levanté a las cuatro y al mirar por la ventana, lo
vi. Allí estaba de nuevo.
¡Ay, Rocío,
Rocío! ¿Se puede saber a qué mierda te levantás a las cuatro? -preguntó Adela.
-Me parece
que el Rozerem no me hace nada, voy a tener que cambiar de píldoras -reflexionó
Rocío en voz alta -y si no duermo bien, ando todo el día hecha una boluda. Pero
eso no es lo que quería contarte, si no que lo descubrí otra vez, al pobre
infeliz esperando en la vereda, frente al cabaret, por la calle Tres Sargentos.
¿Y qué
tiene de especial? -cuestionó Adela, y agregó – desde que falleció tu marido y
viniste a vivir conmigo, lo hemos visto varias veces, muy de madrugada, adosado
a esa pared.
-Lo que
tiene de especial, es que anoche llovía a cántaros sobre Buenos Aires -replicó
Rocío. Vi como corría el agua por la Tres Sargentos arrastrando todo a su paso,
hacia el bajo y casi se lo lleva a él también. ¿Te acordás que siempre estaba
fumando? ¡Ja! anoche la lluvia le
prohibió el cigarrillo! Te aseguro que de lejos, lo encuentro parecido al
finadito. Lo distinto es que mi marido usaba sombrero y hubiera podido fumar
bajo la lluvia ¿No te parece?.
-Dejate de
joder. Roci, si él jamás te esperó de madrugada y menos bajo la lluvia -apuntó
Adela.
-Eso es
cierto -admitió Rocío. Y yo tampoco “laburaba” en algún “pirigundin” cuando me
conoció. Y quedó abstraída, recordando, quizás, lo joven que era en aquel
tiempo, cuando entró a trabajar en el consultorio.
¡Pero que
“metedura” tiene con la mina esa! ¿Te acordás cuando la vimos la primera vez?
-preguntó Adela.
-“Sola,
fané y descangayada, la vi esta madrugada salir de un cabaret”, como dice el
tango, tal cual. ...¿Vos viste el auto importado del que se la levantó? Antes
de subir, le tiró dos besos al pobre tipo, uno para cada mejilla, al modo de
Sabina.
-“Fiera
venganza la del tiempo, que te hace ver deshecho, lo que uno amó” ¡Cómo me
gusta ese tango! y afirmó -todavía algo tendrá, que le gusta tanto a los
señores....
Qué querés
que te diga, a mí ese hombre, me da pena. Ni siquiera lo conozco, ni he visto
su sonrisa, pero esta noche no tomo la pastilla y mañana, aunque haya agua en
la calle -dijo Rocío -te juro que bajo y me lo levanto.
Esta Noche Me Emborracho. Tango – 1928 Enrique Santos Cadícamo._________________
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Hay vacilaciones que nos ponen impacientes. Eternas dudas sin resolver. Cuestiones que nunca serán aclaradas. Misteriosas delicias, que subsumen. Dos líneas en el tiempo, dos mundos paralelos, dos dimensiones encontradas. Y la eterna sensación de que estamos confinados a pasar juntos por lo mismo, pero en diferentes momentos. Bien vale una mirada piadosa, sobre todo aquello que nos resulte paradojal...
Siempre habrá una melodía capáz de rescatarte de esa agónica inquietud [de percibir silencios]
La mujer
entró casi corriendo a la oficina. El trajecito verde, el peinado impecable y
el maquillaje cuidado no alcanzaban para disimular completamente la tensión de
su rostro. Mientras se sentaba con un suspiro y encendía la computadora, su
secretaria le alcanzó el te de hierbas, como todas las mañanas.
Tres
jóvenes se aproximaron a su escritorio y le dieron el reporte del día. Hablaron
por turnos y el ceño de la mujer se fruncía cada vez más.
-¡NONO NONO
NONO NO! ¿Cómo que está faltando la pintura rosa? ¿Y ahora me avisan? ¡Llamen a
la fábrica a ver qué pasó! A ver, dame esos papeles. ¡Chicos, faltan cinco días!
Tenemos que resolver los problemas, no causarlos. ¡Ay! Me van a volver loca. Myriam,
querida ¿me alcanzarías otro té? Gracias.
Entre un ir
y venir de faxes, reclamos y gritos, el día terminó cuando ya hacía rato que el
sol se había escondido.
Día P menos 4
-El coro va
a ensayar en el auditorio, avisen a Seguridad que los dejen pasar... -Con un vestido
color limón y una chaqueta al tono, el cabello recogido con una cinta blanca, la
mujer iba y venía en un mar de teléfonos, carpetas y asistentes que trataban de
llamar su atención -. ¿Sequía? ¿Dónde? No podemos permitirnos una sequía.
Comunicame con el Departamento de Regadío. ¡Petrucci! ¿Qué pasó con el agua en el área uno? Bueno,
me lo solucionan. ¡YAAAAAAA! Myriam,
traeme más té por favor.
Día P menos 3
Sentada en
su escritorio,los puños de la mujer se iban cerrando lentamente mientras los
ojos se ajustaban como la mira de un rayo laser. Un cadete se alejaba con paso
rápido previendo el estallido.
-¡ROOOOODRIGUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEZ!
¿Qué es esto que me informan que todavía no nos entregaron los pimpollos? ¡Te
ocupás de esto ya mismo! Esta noche los quiero todos colocados, ¿entendiste?
TODOS. Mañana antes de entrar voy a pasar a revisar y mejor que no falte ninguno,
¿estamos? ¡Myriam, otro té!
Día P menos 2
El stress
le había dibujado ojeras que llegaban casi a las rodillas. El maquillaje era un
recuerdo y la ropa, una arruga viva. Agarraba el teléfono como si lo quisiera
estrangular.
-Ajá...
Msé... ¿Sabés qué pasa? Yo tengo que entregar pasado mañana y si vos no me das las cosas a tiempo, me
atraso. Y no puedo atrasarme ¿soy lo suficientemente clara? No-pue-do. ASÍ QUE ME ENTREGÁS LA PINTURA ROSA HOY MISMO
O TE OLVIDÁS DE NOSOTROS PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA. -Colgó con un golpe furioso-
¡MYRIAM! ¡¿PARA CUANDO ESE TÉ?!
Día P menos 1
El pelo
parecía la melena de un león electrocutado y tomaba agua como un beduino
perdido en el desierto para poder seguir dando instrucciones con voz ronca. Con
una carpeta en la mano, iba tachando las tareas pendientes de una lista. La
secretaria la seguía con una taza de té en la mano, ya fría.
- ...OK... Coro,
OK. Pimpollos, OK. El rosa... ¡Menos mal! ¡OK! ¿El área uno cómo quedó?
Localizame la zona por satélite. ¿A ver? Bien, bien. -De pronto le cambió la
cara- ¿Por qué la zona sur no tiene amarillo? ¿QUÉ PASÓ CON EL AMARILLO? ¡Ah!
Gracias, siempre me olvido de ajustar el color de la pantalla. Myriam, largá
esa taza y llamá al técnico para la semana que viene. ¡Qué nervios! ¡Todos los
años es lo mismo! ¿Es que NUNCA podemos llegar tranquilos? -El tono cambió
hasta convertirse en un canto melodioso-. Chicos... ¡Gracias! Sé que fueron
unos días de locos y que mi humor no fue el mejor, pero llegamos. Mañana al
amanecer los espero a todos para el lanzamiento. Vayan, descansen. Se lo
merecen. Yo todavía tengo que ir a la peluquería, a la manicura, a la modista, al
pedicuro y a la masajista. Vayan, vayan. ¡Gracias!
Al día
siguiente, el "Día P", cuando la claridad empezaba a insinuarse por
el este, allí estaban todos reunidos, listos para el gran evento.
Un coro de
jilgueros y cardenales comenzó a entonar una melodía de Vivaldi.
Con la
túnica de seda, que disimulaba la falta de dobladillo al mezclarse con una
alfombra de pétalos multicolores, el gesto relajado en una sonrisa que era toda
calma y bienestar, las uñas brillantes recién pintadas y su cabellera roja
ondeando en la brisa de la mañana, como si no hubiera estado en la peluquería
hasta apenas una hora antes, la Primavera se deslizó por el primer rayo de sol
que alumbraba el área uno y dio orden de que se abrieran las flores.
Como todas las noches, poco antes de cenar, María encendió la lámpara del pequeño jardín. Al instante, un insecto comenzó a girar a su alrededor. Luego se acercó otro, y otro, y otro más.
Como todas las noches, poco antes de cenar, María creaba un universo.
Gentes, seguimos renovando. Cambié la foto, porque creo que la que estaba ya no nos representa, y la reemplacé por un cuadro del artista argentino Alejandro Costas que se llama "El pueblo que nació de aquella melodía". Generosamente Alejandro me autorizó a ponerla en nuestro blog. ¡Muchisisisisisisisisisisisimas gracias Alejandro! Les recomiendo visitar su página (está el link acá al costadito, en el cuadro de "Reconocimiento") y ver el resto de sus obras, una más linda que otra. Espero que les guste el cambio. Greis
El ómnibus
detenido en un hotel de Retiro espera a
treinta mujeres españolas que
llegaron a Buenos Aires para participar del IIº Congreso por los Derechos Cívicos de la Mujer. Habían
contratado para esa tarde de sábado,
una visita guiada a la bóveda del Cementerio de la Recoleta
dónde descansan los restos de María Eva
Duarte.
Ubicadas las damas en sus respectivos asientos, la guía tomo el micrófono y dijo:
-Hola Buenas tardes. Les doy la bienvenida a Buenos Aires. Yo soy
Nancy , el es Mario y las voy a
acompañar al Cementerio de la Recoleta para ver la Bóveda 42 de Evita, como la
llamamos los argentinos y el mundo.
Entonces el bus se llena de tango. Por sobre los
acordes del bandoneón que perteneció al Gordo Troilo, y que los hace el mismo Piazzolla, se escucha
la voz de Eladia:
ARGENTINA -
BUENOS AIRES
“Me sucedo en su sangre,
lo adivino.
Y presiento en mi voz, su
propio eco.
Esta voz que una vez, me
sonó a hueco
Cuando le dije; Adiós “Nonino.”
El ómnibus tomó hacia el centro y dobló por Balcarce .
-Esta es la Plaza de Mayo y a la derecha la Casa Rosada
- dijo la guía.
-¡Ese es el balcón de
Evita! -exclamó una pasajera y con
preciosa voz y buen acento español
comenzó a cantar:
“No llores por mi
Argentina,
mi alma está contigo.
Mi vida entera te la
dedico
no te alejes, te necesito...”
A Evita la vi en el año 47
en la Plaza Oriente de Madrid -dijo una
mujer mayor -y agregó -siempre recuerdo cuando le contestó a la
señora del caudillo “su marido no es un gobernante por los votos del Pueblo
sino por imposición de una victoria”
Solo se animó a romper el
silencio una de las señoras al preguntar mirando la Plaza de Mayo vacía -¿Y las Madres? -Los jueves -respondió
Nancy, -pero no se olviden que ahora
vivimos en democracia...ya casi no vienen...
-¡Pues si,
que esas mujeres tenían coraje ...y otra cosa! -exclamó la española.
El bus dobló por la
calle México. -Esa era la Biblioteca Nacional
-señaló la guía -Jorge Luis
Borges fue su director durante muchos
años y precisamente allí escribió su poema “Dones,” cuando resignado
se dio cuenta que se estaba quedando ciego...
Nancy tenía sus ojos
azules abrillantados cuando en un susurro,
casi para sí, recitó;
“Nadie rebaje a lágrima o
reproche
esta declaración de la
maestría
de Dios, que con magnífica
ironía
me dio a la vez los libros
y la noche.”
“De esta ciudad de libros
hizo dueños
a unos ojos sin luz, que
sólo pueden
leer en las bibliotecas de
los sueños
los insensatos párrafos
que ceden
las albas en su afán. En
vano el día
les prodiga sus libros
infinitos,
arduos como los arduos
manuscritos,
que perecieron en
Alejandría”.
Recorrió el bus
la calle Junín hasta detenerse
en el 1760. -Bien, aquí estamos
señoras, en el cementerio de la
Recoleta. Construido sobre tierras
donadas por Juan de Garay, segundo
fundador de la ciudad de Buenos Aires a Rodrigo Ortiz de Zárate. Luego se
instaló aquí el convento de los frailes recoletos... –Sí, descansen en Paz – le tradujo a una española que leía en
latín “Resquiescant in Pace” por encima de su hombro.
Cuando quiso retomar el
relato ya las mujeres entraban al cementerio.
Avanzaron por la calle
central sin detenerse ante el Cristo Redentor.
Algunas se persignaron.
Esta bóveda de enfrente pertenece a la familia
Roverano -dijo Nancy -allí
pueden ver la escultura que representa a un joven inmigrante, uno de los
tantos que poblaron Argentina.
-Parece un gallego, ¿Roverano era español ? preguntó una
señora. -No lo sé - dijo la guía -pero en Buenos Aires hay un pasaje llamado Roverano y está en la
Avenida de Mayo. Ese es un paseo que
les recomiendo hacer -agregó –caminar
por la más española de todas las
avenidas.
-Finalmente el féretro con
el cuerpo trashumante de Evita descansa
aquí, en Argentina -dijo Nancy -en la bóveda 42, que pertenece a su familia.
Permanecieron un instante
en absoluto silencio. Después algunas rezaron el Padre Nuestro y el Ave María
al mismo tiempo que colocaban flores rojas y amarillas y celestes y blancas.
Con sincera devoción cada una tocó con sus manos la imagen de
Evita, tal como lo hacen los peregrinos en Santiago de Compostela tocando la estatua del Santo.
Una
de las mujeres preguntó: - ¿Hay fantasmas en el cementerio?
-Sí
señora -respondió Nancy -pero
no por esta zona. ¿Vamos
saliendo?
Otra vez en el bus un tango de la gata Varela, que se
deja y no se deja, dice con su voz grave como un do de bandoneón ;
Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera
¿Pero qué?
si están tus cosas pero tú
no estás
porque eres algo para
todos, ya
como un desnudo de
vidriera...
¡Luche a tu lado, para ti,
por Dios y te perdí!
El bus enfila hacia el
bajo.
Dobla por Leandro N. Alem
hacia el hotel.
En un
paredón escrito con gruesas letras en tinta negra se lee: “Viva el Che”. Y con tinta roja, roja “Todo está guardado en la
memoria”.
Un poco apresurado, pero después de tanta lluvia quería poner algo primaveral (por eso también le "cambié la cara al blog").
Espero que les guste este paseo por la infancia
Y por si quieren algo más serio, les dejo el vals de Strauss "Voces de primavera"
Sherlock Holmes en la Patagonia Jorge Umberto Malpeli
¡Perdón! Se disculpó el mozo mientras retiraba con sumo cuidado, por el traqueteo del tren,las tasas de te,platos,potes de mantequilla y dulce de mosqueta, y quitaba de la mesa algunos restos de tostadas.
Sherlock Holmesy el Dr. Watson habían terminado de desayunar en el comedor del “Arrayanes” convoyque corre desde Buenos Aires a San Carlos de Bariloche. (Argentina) -Elemental, mi querido Watson -dijo Sherlock mientras encendía su pipa sin que nadie le preguntara: Evidentemente este es un tren inglés. -¿Ah, si? -exclamó su acompañante disponiéndose a escuchar otra de las interminables deducciones de Sherlock.
Aún no había abierto su libro de lectura yyalo interrumpía. -Continúe -dijo entonces resignado. -Habrá notado en la estación,que la locomotora es una StephensonModelo 1920 y quelos vagones fueron fabricados en Edimburgo.
Las luminarias son las nuevas lámparas Moore de 12 voltios.
Las tasas y platos son dela fina porcelana de Chelsea, bien gruesas como a mi me gustan y el té que nos sirvieron también es inglés, importado de China.
¿Observó los guantes blancos que llevaba el mozo? pues sonde Manchester. ¿Y sus zapatos negros? estoy seguro que sonde la Casa Burton. Por lo tanto el tren es inglés, elemental Watson-concluyó
-No todo; la mantequilla, los quesos, el dulce de mosqueta y las ricas tostadas eran argentinas - dijo Watson solo para molestarlo. Además los cubiertos que utilizamos eran Alemanes; Solingen para ser mas exacto –agregó con aire de suficiencia. -Mi querido Watson -contestó Sherlock -ya lo había notado, pero no quise mencionarlo porque pensé que Ud. estaba al tanto de los acuerdos firmados después de la guerra; Solingen de Alemania provee de cubiertos a todos los trenes ingleses del mundo Después Sherlock hizo silencio.
Watson, por fin abrió su libro.
Holmesobservó por la ventanilla de su izquierda las primeras lomadas que aparecían en el terreno anunciando la Cordillera de los Andes, echó una bocanada de humo y volvió consus deducciones -Doctor dijo –observe esos vacunos, ¿ve al toro rojo cerezaen ese campo verde? Es fácil distinguirlo por su color y cara y pecho blancos, pertenece a la raza Hereford que introdujeron los ingleses en Argentina.
Esa raza tuvo sus orígenes en el siglo XVIII en el condado de Herefordshire, con los trabajos realizados por Mr Tomkins .
Así es -dijo Watson cerrando su libro y suinterés por la lectura.
Todo había comenzado varios meses atrás cuando al regresar Sherlock desde Covent Garden, más precisamente de la Royal Opera House a su departamento de Baker Street 221 B en Londres, su entrañable amigo, elinspector Maigret lo esperaba con un sobre blanco en su mano. -Señor-dijo (a pesar de ser amigos el inspector siempre lo trataba de usted) –unacartaexpreso
desde Argentina -Debe ser de mi amiga la Sra. Clarke-dedujo Holmes-que está de vacaciones en San Carlos de Bariloche. Después de leer el mensaje con la misma rapidez de siempre, le pidió al inspector : -necesito dos pasajes de primera clase en el primer barco que salga para la Argentina, si son para el próximo sábado mejor. Estaremos a tiempo para los deshielos y la luna llena de marzo.Que allá me esperen con un equipo completo para acampar, una cámara fotográfica, y una máquina de cine de ser posible,sumergible.
-Gracias inspector -agregó -y entró al edificio.
Tenían reservaciones en el hotel Llao Llao 5 Estrellas,ubicado sobre una colina entre los lagos Moreno atrás y Nahuel Huapi al frente, a unos 25 km. de la ciudad de San Carlos de Bariloche.
Mientras el Dr. Watson bajaba hasta puerto Pañuelo para conseguir transporte fluvial, y después de despedirse dela Sra. Clarke,Sherlock se dedicó a estudiar y revisar antecedentes. Conla lupa que siempre lleva consigo observó detenidamente las copias fotográficas que le enviara la Sra. Clarke y leyó nuevamente la nota que agregaba en aquella oportunidad. Las tres copias obtenidas en el lago Nahuel Huapi, mostraban imágenes del Nahuelito,una versión local de Nessie el monstruo del lago Ness y quefueran dejadas en la recepción del periódico “El Cordillerano”por un hombre que no se dio a conocer.
Sherlock descubrió,hurgando en la biblioteca del hotel,que la existencia del monstruo había sido mencionada desde hace siglos enleyendas indígenas. También leyó las crónicas de Martín Sheffield, un sheriff norteamericano que llegó a Sudamérica persiguiendo a unos célebres bandidos y que en su momento relató haber avistado al monstruo. Según expertos locales simplemente se trataría de la sobre vida de un plesiosaurio, género de reptiles sauropterigios que vivieron durante el triásico extinguiéndose hace unos ciento ochenta millones de años. El cráneo fosilizado más completo de uno de estos animales se encontró en el cajón del río Grande, cerca del límite con Chile, en la Cordillera de los Andes. Al otro día se embarcaron para la isla Victoria. (Previamente Sherlockhabía averiguadoqueelnombre de la islano le fue impuesto en homenaje a su reina) El barco se detuvo primero enla península de Quetrihué.Holmes tenía especialinterésen conocer el bosquede Arrayanes (Myrceugenella apiculata)
Se trata de una formación de árboles casiúnica en el mundo, con ejemplares de más de cien añosLa corteza de este singular árbol es fría, lisa y color canela, con manchas blancas irregulares,muy suave al tacto,su follaje esde bello color verde,flores blancas y sus frutos son de agradable sabor. Se trata de un bosque casi puro ya que éste árbol no permite que otras variedadesprosperen a su alrededor. El caprichoso juego de luces y sombras que se aprecia en los días soleados es unespectáculoincreíbley hasta fantasmagórico. Acamparon al NE de la isla,donde es mayor la profundidad del lago. Sherlock se entretuvo arrimando un fósforo encendido a unos palos de coihue y piñas de pinos secas. Por un instante recordó cuando era boy scout y hacían fuego frotando dos maderas en los bosques vecinos a St Giles Highgate, Mientras Watson preparaba el té,Sherlock encendió su pipa y contempló pacientemente las extrañas estrellas de éste hemisferio.
Extrajo su libreta de la mochila, escribió algo y realizó unos cálculos que anotó en el margende la hoja; prolongando cuatro veces y media la longitud de la constelación Cruz del Sur, el punto imaginario localizado en el horizonte indicará siempre el Sur. Después locomprobó con su brújula.. Siete días permanecieron en el bosque de la isla.
En Barilochelos aguardabael Comandanteinteresado en conocer el resultado de la investigación. Investigación que por otra parte había dejado de ser secreta gracias a los buenos oficios de la Sra. Clarke. Sin embargo Sherlock Holmesnadadijode los resultados. Solo se limitó a expresar que el informe final lo remitiría desde Londres después de realizar necesarios estudiose imprescindibles comparaciones. Al otro día abordaron el tren Arrayanes, primera clase, directo a Buenos Aires.
En Bariloche nunca se recibió el informe final.
El periódico “El Cordillerano” publicó en su edición del día 8 de Julio de 1930 un recordatorio por la muerte de Sir Arthur Conan Doyle acontecido en la víspera en la ciudad de Crowborough ( Sussex – Inglaterra).
Tampoco el Dr. Watson se comunicó con la Sra. Clarke, que por otra parte, se quedó a vivir definitivamente en Colonia Suiza.
No obstante y según la opinión actual de científicos de la zona es muy probable la existencia de un grupo de estos animales (no menos de cien) en el Nahuel Huapi, el inmenso lago que baña la costa de la ciudad de San Carlos de Bariloche en la Patagonia Argentina. _________________ Jorge Malpeli. Patagonia Argentina
Te amaré toda esta tarde
adelantando el mañana siguiente
porque los días pasan,
porque esta misma tarde se acabará;
pero te amaré también otra tarde,
cuando me encuentres.
Te amaré con besos amapolados,
con el tiempo creciendo junto a la luna;
juntaré tardes pasadas,
mañanas recien nacidas,
noches trasnochadas,
para que el tiempo se alargue.
Te amaré con tu nuevo nombre,
con tu extraño corte de pelo,
te amaré siendo joven o viejo
y te amaré esta tarde
por todas los días y noches
que deseo amarte.